PARAGUAY

Violencia y crisis institucional

Paraguay estremecido: un muerto y 30 heridos en reacción contra la reelección presidencial.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fidelindo y Felicita Quintanas junto al féretro que guarda los restos de su hijo Rodrigo. Foto: Reuters.

Paraguay vive horas de alta tensión y su mayor crisis institucional después de que manifestantes irrumpieron en la noche del viernes en el Congreso, prendieron fuego al edificio, a raíz de que 25 senadores aprobaron un proyecto de enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial. Los hechos de violencia provocaron la muerte de un joven en el local central de Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y treinta heridos, entre ellos tres legisladores, en la sede del Parlamento.

Tras doblegar la valla policial, miles de manifestantes rompieron vidrios de la sede legislativa a pedradas y con palos, robaron documentos y objetos del edificio mientras la llamas consumían la planta baja del Parlamento. Coreaban estribillos como "¡Dictadura nunca más!".

La policía montada irrumpió en tropel en las calles disparando gases lacrimógenos en una jornada salpicada de choques entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.

El presidente del PLRA, Efraín Alegre, que sufrió heridas en el ataque al Congreso, informó a los medios locales de que Rodrigo Quintana, de 25 años, falleció al recibir disparos de la Policía en la sede de su partido, adonde los agentes acudieron durante los disturbios. Alegre sostuvo que la Policía irrumpió "de forma bárbara" en el local situado en el centro de Asunción y disparó contra los manifestantes que se encontraban en el interior, algunos de los cuales resultaron heridos de gravedad. Quintana fue trasladado al hospital de Emergencias Médicas, donde falleció.

Alegre encabeza la oposición al proyecto reeleccionista.

En la sede del Congreso, el presidente del Senado, Roberto Acevedo, y el diputado Edgar Ortiz, también liberal, además de Alegre resultaron heridos en los incidentes, dijo el senador opositor Luis Wagner. Ortiz recibió un balín de goma en la boca que le provocó una herida sangrante.

A raíz de estos hechos, el presidente Horacio Cartes destituyó al ministro del Interior, Tadeo Rojas y al comandante de la Policía Nacional, Críspulo Sotelo. La Presidencia indicó en un comunicado que Cartes tomó la decisión "considerando los últimos acontecimientos en el ámbito de la seguridad y ante la orden expresa de extremar cuidados para evitar excesos en el uso de la fuerza pública".

El anuncio se hizo en medio de las exigencias para la dimisión de Rojas que hicieron algunos partidos.

Rojas y Sotelo habían anunciado en rueda de prensa el arresto de un suboficial de Policía como presunto autor de la muerte de Quintana.

Las protestas, las peores en casi dos décadas estallaron después de que 25 senadores —entre oficialistas y aliados al Gobierno— aprobaron el proyecto de reelección en un sorpresivo encuentro celebrado en una oficina del Congreso a puertas cerradas, porque la sala del plenario estaba ocupada por senadores del opositor PLRA, que están en contra de la reforma.

A un año de elección presidencial, la reforma permitiría postularse para un nuevo mandato al presidente conservador Cartes, en el poder desde 2013, y al expresidente izquierdista Fernando Lugo (2008-2012), un exobispo católico, que fue destituido en un juicio político por la Cámara de Diputados.

Una mayoría de 25 senadores, de un total de 45, aprobó el viernes en la tarde el proyecto de modificación de la constitución, y ayer sábado debió ser ratificado por la Cámara de Diputados, pero la sesión fue suspendida tras los disturbios.

Modificado.

Después de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989), la Constitución de 2012 dispuso que no habría reelección presidencial. La disposición tenía por objeto proteger a Paraguay de que un presidente intentara aferrarse al poder.

Una propuesta de reelección similar a la aprobada el viernes había sido rechazada por el Congreso en agosto y las normas prohíben su tratamiento hasta que pase un año. Pero, los legisladores oficialistas lograron modificar esta semana el reglamento y sus rivales los denunciaron ante la Corte Suprema. "Acá se hizo todo dentro del marco constitucional y legal. El reglamento fue modificado (...) se hizo un proyecto de enmienda ajustado a la Constitución", sostuvo el senador Carlos Filizzola, de la coalición de izquierda Frente Guasú, que apoya la candidatura de Lugo.

La Cámara de Diputados, donde el gobierno tiene una gran mayoría, debe aprobar también la reforma de la Constitución para que ésta entre en vigor. Ayer, eso no fue posible.

Si la iniciativa es aprobada por ambas cámaras del Congreso, el Tribunal Superior de Justicia Electoral debe convocar a un referéndum en un término no mayor a tres meses.

Pero el presidente del Senado afirmó que la votación del viernes era "inconstitucional" y llamó al Tribunal Supremo a invalidarla.

Por su parte, la senadora Lilián Samaniego, presidenta del oficialista Partido Colorado, afirmó que quieren que la ciudadanía decida en un referéndum si aprueba la reelección.

El origen del enfrentamiento.

La crisis institucional comenzó el martes cuando 25 senadores se reunieron en la oficina del Frente Guasú que apoya al ex presidente Fernando Lugo, y aprobaron el cambio de reglamento del Senado, para poder votar el proyecto de reelección presidencial. Los cambios al reglamento incluyen eliminar atribuciones del presidente del Senado, y disminuir el número de votos necesarios para que un proyecto como la enmienda constitucional sea dictaminado en comisión para su posterior tratamiento en el plenario. Al día siguiente, el presidente de la Cámara, Roberto Acevedo presentó ante la Corte Suprema una acción de inconstitucionalidad para que se declare nula esa modificación. Los 25 senadores fueron denunciados ante la Fiscalía. El jueves, 3.000 personas, entre ellas senadores y diputados, hicieron una manifestación por el centro de Asunción contra la enmienda.

Cartes denuncia intento de destruir la democracia.

El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, instó a la ciudadanía a mantener la calma y a no dejarse llevar por la violencia.

"Ante los hechos vandálicos ocurridos en las últimas horas contra la sede del Gobierno Nacional, insto a la ciudadanía a mantener la calma y a no dejarse llevar por quienes desde hace meses vienen anunciando hechos de violencia y derramamiento de sangre", dijo Cartes en un comunicado.

Añadió que el incendio registrado en el Congreso "demuestra, una vez más, que un grupo de paraguayos en la política y en medios masivos de comunicación, no escatimarán esfuerzos para lograr el objetivo de destruir la democracia y la estabilidad política y económica del país".

"La democracia no se conquista ni se defiende con la violencia y pueden estar seguros de que este Gobierno seguirá poniendo sus mayores esfuerzos para mantener el orden jurídico en la República. Insto a todos mis compatriotas al diálogo y a respetarnos en el disenso", concluye el comunicado.

Cartes es un empresario de 60 años, con estudios tecnológicos realizados en Estados Unidos, afiliado al Partido Colorado desde 2009. Triunfó en las elecciones del 21 de abril de 2013 y asumió la presidencia por cinco años el 15 de agosto de ese año.

Ahora, Cartes enfrenta el desafío más difícil como presidente.

Ayer, en Buenos Aires, el canciller, Eladio Loizaga aseveró que la democracia en Paraguay "está más firme que nunca y condenó la "actitud intolerante y violenta de grupos sectarios". Sostuvo que "lo sucedido es más que nada una acción de un grupo violento que no entiende lo que es la democracia, lo que es la tolerancia y el derecho a manifestarse pacíficamente".

"Las fuerzas de seguridad actuaron con total responsabilidad y en este tema que se debate en el Congreso Nacional sobre la reforma constitucional, el marco constitucional y legal, es el Congreso, tanto en la Cámara de Senadores como en Diputados", afirmó.

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