LA BITÁCORA

Cada vez más solo y peligroso

En 1945, Kim Il Sung venció a los japoneses en el norte de la península coreana gracias a la ayuda soviética. También con el respaldo de Moscú, construyó el Estado que tiene a Pyongyang como capital, al colectivismo de planificación centralizada como sistema económico y al régimen de partido único como sistema político.

En 1953, el ejército de la República Popular China lo ayudó a evitar que las fuerzas comandadas por MacArthur llegaran hasta la capital norcoreana. El intento de invadir el sur y reunificar a los coreanos por la vía militar, se volvió un boomerang cuando le respondió el ejército norteamericano bajo bandera de la ONU.

Jugar a las amenazas para lograr en mesas de negociación lo que ya no daba la economía colectivista de planificación centralizada, le fue posible porque el líder norcoreano siguió contando con el respaldo de Mao y de los líderes soviéticos.

Su hijo y sucesor, Kim Jong Il, hizo el mismo juego porque el colapso económico siguió provocando hambrunas y estas fueron cada vez más devastadoras. En un principio había insinuado reformas, pero la absurda cláusula constitucional que estableció a su padre como "inmortal" y por ende presidente eterno, impedía que alguien cambiara nada en el sistema comunista.

Kim Jong Il siguió contando con la tolerancia china luego de las reformas de Deng Xiaoping. Beijing prefería soportar un régimen lunático aliado en Pyongyang, antes que permitir que un aliado de Washington como Corea del Sur se quede con toda la península, porque eso implicaría tener en su frontera oriental un país con bases norteamericanas.

El oficialmente llamado "querido líder", logró también que lo tolere el Kremlin en la Rusia pos-soviética. Pero cuando el hijo del hijo se quedó con el trono que creó el padre de su padre, el lunatismo norcoreano empezó a socavar los únicos apoyos que le quedaban.

Los juegos de guerra de Kim Jong Un están yendo demasiado lejos. Con su última prueba nuclear, además de causar un fuerte sismo, mostró que su régimen ya puede miniaturizar ojivas para montarlas en los misiles que produce. Y nadie puede exhibir mucha locura y mucho poder militar, sin acrecentar su aislamiento.

Mientras festejaba con los obsecuentes militares de la nomenclatura, China y Rusia anunciaron que se suman a la denuncia que Washington, Tokio y Seúl presentarán en la ONU, contra el estrambótico y amenazante régimen norcoreano.

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