UN PAÍS EN CRISIS

Venezuela estremecida por la violencia en día de protestas

Fuerzas de seguridad frenan las marchas con gases y agua; hay 17 heridos.

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Protestas en Venezuela. Foto: Reuters.

Miles de opositores en Venezuela marcharon ayer sábado por cuarta vez en una semana en las principales ciudades de la nación petrolera, en una renovada ola de protestas en las calles contra la que consideran una "dictadura" impuesta por el presidente Nicolás Maduro.

El paso de los adversarios del presidente fue bloqueado a pocas cuadras del inicio de la marcha en la capital por fuerzas de seguridad, que arrojaron agua y gases lacrimógenos en todas las vías que tomaron grupos opositores para intentar llegar, sin éxito, a la sede de la Defensoría del Pueblo, situada en el centro de la ciudad. Las protestas duraron dos horas.

El alcalde del municipio caitalino Chacao, el opositor Ramón Muchacho, dijo que 17 personas resultaron heridas en las protestas. Detalló que cuatro de las personas resultaron heridas con piedras o por impacto directo de bombas lacrimógenas, dos asfixiadas y una con impactos de perdigones.

En la ciudad fronteriza de San Cristóbal la policía regional disparó perdigones para también desviar la ruta de los opositores, a diferencia de otras urbes como Maracaibo y Ciudad Guayana, al occidente y sur del país, donde no se registraron fuertes choques entre opositores y la policía.

Las manifestaciones encabezadas por líderes de oposición surgieron una vez que el Tribunal Supremo de Justicia asumió funciones parlamentarias, provocando incluso una condena internacional que presionó a los magistrados a modificar sus sentencias parcialmente a petición de Maduro.

Tras las movilizaciones de la semana, el dirigente opositor y ex candidato presidencial Henrique Capriles fue inhabilitado el viernes por 15 años para postularse a cargos de elección popular, una sanción que avivó aún más el llamado a la calle.

"El gobierno eligió el camino de la dictadura, dieron un autogolpe y el autogolpe sigue", aseguró Capriles, quien lideraba la marcha cuando intentaba llegar hasta la Defensoría del Pueblo, para pedir su apoyo en la remoción de jueces.

Horas más tarde, Capriles tuvo que desalojar una oficina de su comando político al sureste de la ciudad por un incendio provocado por una bomba lacrimógena, informó el alcalde del municipio, el opositor Gerardo Blyde. El gobernador calificó en Twitter ese incidente, donde aún no se reportan heridos, como "un ataque".

Las oficinas administrativas del máximo tribunal del país, al este de la capital, también fueron violentadas por reducidos grupos de manifestantes que continuaron los enfrentamientos con los órganos de seguridad tras dispersarse la movilización.

Las manifestaciones de los últimos días han dejado decenas de heridos, opositores detenidos y un estudiante universitario muerto por un disparo. Amnistía Internacional condenó ayer "el uso excesivo de la fuerza" por parte de los órganos de seguridad.

Rechazo.

El vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, tildó la marcha del sábado de "ilegal" pues las autoridades desconocían la ruta que anunció Capriles en la concentración.

"El gobierno tiene miedo. Si no tienes miedo, no tienes por qué cerrar la calle, no tienes por qué amedrentar, ni inhabilitar a Capriles sin tener razones", afirmó Gikeissy Díaz, una abogada de 27 años, cuando llegó al punto de encuentro fijado por la oposición al este de Caracas.

A su lado, otros opositores ondearon banderas y carteles que decían "No más dictadura", mensaje que también se repitió entre manifestantes en otras ciudades del país.

La oposición ha decidido mantener las movilizaciones para apoyar una destitución de los jueces que es impulsada por el Parlamento, y que ya fue calificada como "improcedente" por el Defensor del Pueblo.

"La meta es resistir (...) Van a seguir las protestas de calle y tienen que aumentar cada día", afirmó Freddy Guevera, diputado vicepresidente de la Asamblea Nacional en la marcha realizada en Caracas.

Entre tanto, la inhabilitación a Capriles, que lo descalifica para aspirar a la presidencia en los comicios del 2018, empezó a recibir críticas de grupos defensores de derechos humanos y gobiernos en la región, como el de Argentina, que pide derogar la proscripción del dirigente.

Cuatro movilizaciones realizan los opositores para presionar a Maduro.

La manifestación opositora realizada ayer es la cuarta desde el sábado 1° de abril, cuando cientos rechazaron dos fallos con los que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se adjudicó temporalmente los poderes del Parlamento —de mayoría opositora— y retiró la inmunidad a los diputados.

El martes y jueves hubo movilizaciones que sumaron reclamos como elecciones generales y liberación de "presos políticos", con saldo de un muerto y decenas de heridos y detenidos. El jueves los opositores también intentaron llegar a la Defensoría.

Las sentencias del TSJ fueron anuladas parcialmente tras un fuerte rechazo internacional y denuncias de la fiscal general Luisa Ortega, confesa chavista, de que constituían una "ruptura del orden constitucional".

El presidente Nicolás Maduro denuncia las manifestaciones como un plan para "llenar las calles de sangre" e intentar derrocarlo. Fuente: AFP

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