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200 uruguayos en medio del caos

Grupo de viaje de arquitectura quedó en medio de un sangriento intento de golpe de Estado en Turquía.

Golpe de Estado en Turquía. Foto: Reuters
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Foto: AFP
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Intento de golpe militar en Turquía. Foto: Reuters
Intento de golpe militar en Turquía. Foto: Reuters
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Intento de golpe militar en Turquía. Foto: Reuters
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Enfrentamientos en las calles entre fuerzas militares y policiales, aviones y helicópteros sobrevolando a baja altura, ruido de disparos y reportes sobre muertes. Ese fue el escenario durante varias horas ayer en Turquía, y en medio de ese caos, doscientos estudiantes uruguayos que forman parte del viaje de arquitectura y ahora están varados, a la espera de ser evacuados lo antes posible.

Horas después del alzamiento militar, ya en la madrugada de Uruguay, el gobierno turco anunció que lo había sofocado y procuraba restablecer el orden en todo el país.

El canciller Rodolfo Nin Novoa dijo anoche a El País que hay unos doscientos estudiantes uruguayos en Estambul y que se están haciendo las gestiones para garantizar su seguridad. Uruguay no tiene embajada en Turquía, la concurrente es la de Rumania, al tiempo que la de sede diplomática en Irán también fue instruida para ayudar. El País se comunicó anoche con el consulado en Estambul pero quien atendió dijo no hablar español ni inglés. "Solo turco", dijo, y cortó.

Los estudiantes, divididos en grupos, están en contacto entre ellos mediante WhatsApp.

El País se contactó con Nicolás Turturiello, quien explicó que la situación es tranquila y no escucharon disparos ni vieron hechos de violencia, pero que por precaución se encuentra junto con otros cuarenta uruguayos en un hostal del barrio Sultán Ahmet, de Estambul. En otras zonas de la capital turca hay grupos de uruguayos en la misma situación.

"En la tarde subimos al barco que navega el Bósforo y no vimos nada. Volvimos para Sultán Ahmet y cuando estábamos comiendo vimos por televisión que había militares cortando puentes. Preguntamos a un turco y nos dijo que no nos preocupáramos, que las fronteras estaban cerradas pero que no iba a pasar nada", contó Turturiello a El País.

"Seguimos comiendo y de pronto empezaron a sobrevolar aviones, a pasar militares, y la gente se empezaba a alterar. Ahí nos informaron que había un golpe de Estado. Nos aconsejaron que nos refugiáramos en el primer lugar que viéramos y no nos moviéramos hasta mañana (hoy) porque hay un toque de queda, la calle está llena de militares y no hay que circular", agregó.

El grupo de uruguayos en Sultán Ahmet está en contacto con los otros uruguayos y dijo Turturiello que están todos bien, aunque esperando instrucciones. "Somos 40 uruguayos que estamos todos en un hostel al que nos vinimos provisoriamente. Estamos encerrados y en contacto con la embajada para ver si nos da una solución. Tenemos excursiones para el sábado pero nos parece que no es lo mejor andar por la calle, lo que queremos es salir de esta situación lo antes posible. La embajada está tratando de ver cuántos son los uruguayos en Estambul para darnos una solución", agregó.

Anoche, el propio ministro Nin Novoa se contactó con uno de los estudiantes y le garantizó las gestiones para que salgan del país. "Se está haciendo muy difícil la comunicación y los aeropuertos están cortados. Nosotros recomendamos a los estudiantes que se queden en hoteles o lugares seguros, y que no salgan a la calle hasta que se les pueda garantizar la seguridad. Por el momento es lo que podemos hacer", dijo anoche Nin Novoa a El País.

En una situación atípica se encontró el golero de la selección nacional, Fernando Muslera, quien llegó ayer a Turquía quince minutos antes de que los militares cerraran el aeropuerto. "Estoy sorprendido. Llegué desde Montevideo hace tres horas al aeropuerto y quince minutos después los militares lo cerraron. Estoy en mi casa y me ha llamado todo el mundo, dicen que la cosa está difícil pero yo veo gente en la calle. Incluso vi que en el aeropuerto había militares pero también mucha gente y ellos se fueron. Como no sé turco no entiendo muy bien lo que está pasando, pero hay mucha gente en la calle y no nada violento", dijo el futbolista a El País.

Muslera está solo, sin su familia, y hoy debía sumarse al resto del plantel del Galatasaray en Suiza. "Voy a ver qué hago, si me conviene salir", dijo.

"Lo hicimos para restablecer el orden democrático".

Helicópteros, aviones cazas F16 y tanques coparon Turquía durante algunas horas. Los militares intentaron derrocar al partido islámico de Recep Tayyip Erdogan, que gobierna desde hace quince años. En Ankara hubo enfrentamientos entre militares leales a Erdogan y soldados golpistas. En Estambul se escuchan disparos en el barrio de Harbiye, en el pleno centro de la ciudad. También hubo una explosión en el Parlamento y se reportó más de una decena de muertos. Escenas como esas no se vivían desde hacía 36 años, cuando un sector del ejército tomó el poder por asalto y conmovió al mundo.

La tecnología fue clave en este caso para repeler el golpe. Erdogan lanzó un llamado al pueblo turco desde Facetime y con un smartphone a través de CNN Turk. "Todavía soy el presidente, resistiré", prometió.

La resistencia político-mediática duró apenas media hora, antes de que los militares tomasen el control de la televisión estatal y anunciaran oficialmente que habían tomado el poder. "Lo hicimos —explicaron— para restablecer el orden democrático y la libertad y devolverle la laicidad al Estado, erosionada por el gobierno islámico" de Erdogan, completaba el comunicado.

Los analistas suponen, y las primeras declaraciones de los militares parecen confirmarlo, que el golpe fue por acción de un grupo "kemalista": una facción que responde a los conceptos laicos impulsados por el "padre" de la Turquía moderna, Atatürk Mustafá Kemal.

El Ejército, antes de que Erdogan interviniese sobre las cúpulas militares, era guardián constitucional contra cualquier intento por llevar al país a una postura distinta de la original.

Erdogan, en cambio, apuntó su dedo acusador contra la red "gulenista" que responde al predicador Fethullah Glen, como responsable del golpe. ANSA

La gente en las calles frenó el golpe de Estado.

El presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, fue el encargado de anunciar que el golpe de Estado en su contra había fracasado. La imagen de su avión aterrizando en el aeropuerto de Estambul, trasmitida por la televisión turca, fue la señal inequívoca para la población de que el orden se había restablecido. Erdogan estaba de vacaciones en un lugar costero cuando militares intentaron derrocarlo por una vía violenta.

Poco antes de su llegada, el portavoz de la presidencia, Ibrahim Kalin, aseguró que la cadena de mando ha vuelto al orden. El aeropuerto de Atatürk en Estambul, el mayor de Turquía y el tercero mayor de Europa, estuvo paralizado a consecuencia de la intentona golpista, pero los militares fueron obligados a retirarse y miles de manifestantes entraron al edificio. También de la televisión turca TRT se retiraron los soldados. Cuando el violento golpe se desarrollaba, las autoridades del gobierno convocaron a la población a salir a las calles para resistirlo. Y fueron escuchadas. La población se volcó masivamente a defender al gobierno y evitar el quiebre institucional.

Los militares que promovieron el golpe comenzaron a ser detenidos por la propia gente, según trasmitió la televisión turca. Otros oficiales comenzaron a pedir por radio a sus colegas que depusieran las armas.

El País de Madrid informó que el llamamiento de Erdogan a frenar como fuera la asonada derivó en enfrentamientos a tiros en Ankara y Estambul. La agencia progubernamental Anadolu informó que 17 policías de las fuerzas especiales fueron asesinados en una academia policía en Ankara, la capital de Turquía. En esa misma ciudad varios tanques dispararon en las inmediaciones del Parlamento turco, según se pudo ver a través de la televisión, y un avión de combate utilizado por los golpistas fue derribado.

Una historia marcada por los intentos de golpe.

La intentona de anoche ha sido el cuarto golpe de Estado perpetrado por militares turcos, a los que Kemal Atatürk, fundador de la Turquía moderna pos-otomana salida derrotada de la Primera Guerra Mundial, puso como estructura en custodia de la laicidad del Estado contra cualquier tentación religiosa o autoritaria.

Los precedentes golpes de Estado tuvieron una cadencia decenal y datan de 1960, 1971 y 1980.

Turquía, miembro de la OTAN, cumple un papel clave en la estabilidad política de la zona. Ayer, tras el intento de golpe, el gobierno recibió el apoyo unánime de Estados Unidos y la Unión Europea.

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