Alemania 

La ultraderecha alemana rompe un tabú con un avance electoral histórico

El partido de ultraderecha AfD ha roto un tabú este domingo con un resultado histórico en las elecciones legislativas alemanas, tras una campaña en la que ha radicalizado su retórica.

Alexander Gauland, máximo candidato del AfD. Foto: Reuters
Alexander Gauland, máximo candidato del AfD. Foto: Reuters

El movimiento antiislam y antiinmigrantes, nacido hace sólo cuatro años, obtuvo alrededor del 13% de los votos, según sondeos a boca de urna, y contará probablemente con 86 o 89 diputados en el parlamento (Bundestag).

"Vamos a cambiar este país", soltó uno de sus líderes, Alexander Gauland, minutos después de la divulgación de los sondeos preliminares. Habrá "una caza" -dijo- contra Angela Merkel.

Los demás partidos coinciden en tacharlo de "vergüenza para Alemania" y carece de posibilidades de entrar en el próximo gobierno, sin duda dirigido de nuevo por Merkel.

Pero otra de las líderes del partido, Alice Weidel, se ha fijado objetivos a medio plazo: "estar en condiciones de gobernar a partir de 2021".

Giro histórico

La llegada a la cámara de diputados de la AfD, que en 2013 no llegó al 5%, constituye un giro en la historia alemana de la posguerra.

Porque significa que "por primera vez en 70 años, unos nazis se van a expresar en el Reichstag", el edificio que alberga la cámara baja del parlamento, reprobó antes de los comicios el ministro de Relaciones Exteriores, el socialdemócrata Sigmar Gabriel.

Alemania, debido a su pasado nazi, fue durante mucho tiempo uno de los pocos países europeos en no haber tenido un movimiento antiinmigrantes en boga. Al contrario de vecinos como Francia, Holanda o Austria.

Pero la AfD, pese a una guerra fratricida entre sus dirigentes, aprovechó el descontento por parte de la sociedad alemana por la llegada de más de un millón de solicitantes de asilo, en 2015 y 2016, como consecuencia de una decisión tomada por Merkel.

Aunque algunos exnazis fueron elegidos diputados en el Bundestag hasta los años 1980, lo de ahora "es un corte histórico", estima el historiador Michael Wolffsohn. "Por primera vez, un partido muy a la derecha del centro y en algunos aspectos de extrema derecha estará representado en el Bundestag", destaca.

La AfD, que agita el miedo a los inmigrantes esencialmente musulmanes, está muy presente en las redes sociales y ha pagado sus servicios a una agencia de publicidad estadounidense que colaboró con Donald Trump en el pasado.

Parte del partido quiere acercarse al Frente Nacional (FN) francés o al FPÖ austríaco, y desde su creación ha radicalizado el discurso.

"Islamización creciente"

Durante esta campaña Alexander Gauland denunció una "islamización creciente de Alemania". Este exmilitante de la CDU de Merkel, de 76 años, ha asegurado que el islam no es una religión sino una "doctrina política", y que el terrorismo tiene "sus raíces en el Corán".

Sus simpatizantes han interrumpido muchas veces los mítines de la canciller con abucheos y gritos, en particular en la exRDA (Alemania del este).

"La república va a cambiar", predijo a la AFP el politólogo de Düsseldorf, Fabian Virchow.

"En el Bundestag vamos a asistir a un endurecimiento de los enfrentamientos verbales (...). Los otros partidos van a inclinarse un poco hacia la derecha en temas como el orden y la seguridad", estima el investigador.

Parte de sus dirigentes echan mano del vocabulario nazi, calificando a Angela Merkel de "traidora a la patria, por ejemplo", y poniendo en entredicho el consenso de los alemanes sobre el arrepentimiento histórico.
Gauland no ha dudado en alabar "el desempeño de los soldados" del ejército de Hitler, y algunos candidatos han hecho comentarios revisionistas.

La AfD es partidaria de una salida de Alemania del euro y defiende una postura tradicional sobre la familia. También reclama la anulación del Acuerdo de París sobre el clima.

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