La Bitácora

La última tentación de Evo

Finalmente, encontró en las urnas el mensaje que jamás había recibido. Al liderazgo del poderoso sindicato de cocaleros lo conquistó y lo retuvo con mayorías abrumadoras, igual que a la jefatura del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Y en un país donde a la presidencia siempre se llegaba con mayorías escuálidas, Evo Morales llegó con un inaudito 54 por ciento de los votos. Sus récords continuaron creciendo: al referéndum revocatorio del 2008 lo ganó con el 67 por ciento de los sufragios y después vinieron sus dos reelecciones presidenciales, ganadas con el 64 por ciento y con el 61 por ciento. Quizá por eso se consideró imbatible y procuró una nueva reforma constitucional para ser nuevamente candidato dentro de tres años, cuando concluya su actual mandato. Pero esta vez las urnas dijeron otra cosa.

Más allá de su impronta autoritaria y de las huellas de corrupción que abundan en su gobierno, Evo ha sido el presidente más exitoso de Bolivia.

Ese país eternamente dividido, conflictuado, con gobiernos o bien flácidos o bien autoritarios, y con la economía siempre enmarañada en hiperinflaciones y recesiones cataclísmicas, lleva una década de crecimiento, con estabilidad y movilidad social ascendente.

Más allá de su discurso ideológicamente adolescente, Evo Morales tuvo la inteligencia de designar como ministro de Economía a Luis Alberto Arce, prestigioso y pragmático economista que permanece en el cargo desde el primer día del primer mandato. Y el resultado es que, incluso con las sobreactuadas nacionalizaciones de los hidrocarburos, las inversiones extranjeras siguieron creciendo en Bolivia. La razón de este primer mensaje adverso que Evo encuentra no parece tan vinculada al presunto tráfico de influencia con que habría beneficiado a una amante, como con el ataque incendiario que dejó seis muertos en la alcaldía de El Alto, en manos de opositores.

Pero lo que parece claro es que no ha sido una derrota de la gestión de Evo Morales, sino del rasgo más visible de su adhesión al modelo populista: el personalismo cuasi-monárquico que lo hizo aspirar a una presidencia prácticamente vitalicia.

Faltan tres años para la próxima elección presidencial, pero había que adelantar este referéndum porque, probablemente, más adelante se sentirá más el efecto negativo de la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos.

Evo ya había superado los récords electorales de Paz Estensoro, pero quiso batir su propio récord y, finalmente, encontró en las urnas el mensaje que los votos nunca antes le habían dado.

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