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Trump le pide al Congreso que investigue a Obama por pinchazo

El FBI estima que no hay fundamentos; “se está cavando su fosa”, afirman los demócratas.

Donald Trump eligió un enemigo interno: su antecesor demócrata Barack Obama, a quien acusa de haberle pinchado el teléfono en la última campaña electoral. Y ayer domingo hizo una arriesgada jugada: le pidió al Congreso que investigue a Obama. Si la jugada le sale bien, sería un gol de media cancha; si le sale mal, los puntos que pierda le pueden costar caro para evitar el descenso. Por lo pronto, el FBI ya dice que no hay fundamentos para la acusación del presidente.

Trump "solicitó que, en el marco de sus investigaciones sobre la injerencia rusa, las comisiones de Inteligencia del Congreso ejerzan su autoridad de supervisión" para determinar si el gobierno anterior se "extralimitó" en 2016, señaló el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, en un comunicado.

El texto alude a "informes", no especificados, "de investigaciones políticamente motivadas justo antes de la elección", a los que califica de "muy inquietantes".

El sábado Trump había acusado en Twitter a Obama de haber intervenido sus teléfonos antes de las elecciones de noviembre. "Terrible! Me acabo de enterar que Obama había pinchado mis líneas en la Trump Tower justo antes de la victoria", escribió. "Esto es McCartismo".

El presidente de la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, republicano por California, dijo ayer domingo que la comisión investigará las denuncias del mandatario.

El portavoz de Obama, Kevin Lewis, dijo el sábado en un comunicado que "ni el presidente Obama ni ningún funcionario de la Casa Blanca ordenaron espiar a ningún ciudadano estadounidense". "Toda sugerencia en contrario es simplemente falsa", agregó.

Según reveló ayer domingo el diario The New York Times, el director del FBI, James Comey, considera que la acusación de Trump es falsa, y pidió que el Departamento de Justicia intervenga públicamente para rechazarla. Comey formuló el pedido el sábado, al estimar que "no hay pruebas que respalden" la denuncia y que Trump "insinúa que el FBI quebrantó la ley", indicó el diario.

El director nacional de Inteligencia de Obama, James Clapper, declaró a su vez este domingo a NBC que "no hubo tal actividad de espionaje contra el presidente electo cuando era candidato ni contra su equipo de campaña".

Los comentarios de Trump parecen estar basados en versiones no verificadas del sitio de ultraderecha Breitbart News, antes dirigido por su actual jefe de estrategia, Steve Bannon.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Shumer, dijo que Trump se está cavando su propia fosa, porque incluso si su afirmación es verdadera, "esto quiere decir que un juez federal, elegido en forma independiente, ha encontrado causa probable que el presidente, o las personas de su entorno, de haber violado la ley o haber interactuado con un agente externo".

Hubo incidentes en una movilización pro Trump. Foto: Reuters
Hubo incidentes en una movilización pro Trump. Foto: Reuters

Rusia.

Al pedirle al Congreso que amplíe sus investigaciones, el propio Trump establece un vínculo entre sus denuncias de que fue espiado por Obama y el escándalo de los contactos entre sus colaboradores y altos funcionarios rusos.

Al menos tres comisiones del Senado y la Cámara de Representantes iniciaron investigaciones sobre la injerencia de Rusia en la campaña electoral, cuyo fin habría sido favorecer la victoria de Trump frente a su rival demócrata, Hillary Clinton.

La administración Obama había acusado a los rusos de estar en el origen del pirateo de los correos electrónicos de colaboradores de Clinton y aprobó sanciones contra Moscú en diciembre. Además, los múltiples contactos entre asesores de Trump y diplomáticos rusos durante la campaña y después de las elecciones aumentan las sospechas de una colusión.

El asesor de Trump para la seguridad nacional, Michael Flynn, debió dimitir el 13 de febrero por este asunto.

Y la semana pasada fue el secretario de Justicia, Jeff Sessions, quien debió explicar sus conversaciones con el embajador ruso en Washington, Serguei Kisliak, y se recusó de participar en las investigaciones iniciadas al respecto.

Para el presidente, las presiones por la renuncia de Sessions son "una caza de brujas".

Para la oposición, las acusaciones de Trump contra Obama no tienen otro objetivo que desviar la atención sobre los contactos del equipo de Trump con los rusos, que acaparan el debate público desde que asumió el nuevo presidente. "No es más que un (intento de) distracción. Desviar las miradas de las muy, muy graves interferencias de una potencia extranjera en nuestra democracia", declaró ayer domingo el senador demócrata Al Franken, de Minnesota, a la cadena ABC.

La semana que comienza podría también ser rica en controversias, con la firma —probablemente hoy lunes— del nuevo decreto presidencial anti-inmigración, que prohibiría nuevamente la entrada a Estados Unidos de viajeros de varios países musulmanes.

Suspenden el proceso rápido para visas H-1B

Las autoridades estadounidenses suspendieron temporalmente el procesamiento rápido de una visa de uso frecuente de parte de las empresas de tecnología para reclutar trabajadores extranjeros calificados. La visa H-1B es otorgada a decenas de miles de extranjeros altamente calificados cada año, pero a partir del 3 de abril los solicitantes no podrán utilizar un costoso atajo al que recurrían para obtenerla más rápidamente, de los varios meses que insume habitualmente a 15 días, mediante pago de 1.225 dólares. Ese procedimiento será suspendido por hasta seis meses. Estados Unidos ofrece unas 85.000 visas H-1B cada año.

En tanto, el presidente Donald Trump firmaría hoy lunes una nueva versión de su decreto sobre la inmigración, suspendido por la justicia. El mandatario firmará el nuevo decreto en el Departamento de Seguridad Interior, señaló la publicación Político citando a altos funcionarios del gobierno.

Contacto por traslado embajada en Israel

Un miembro del Congreso de Estados Unidos se reunió ayer domingo con altos responsables israelíes para examinar la posibilidad de transferir la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Ron DeSantis, presidente de la subcomisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, se entrevistó con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para discutir "ciertas cuestiones regionales, incluida la transferencia de la embajada", afirmó un responsable israelí bajo condición de anonimato. Rompiendo con la línea seguida tradicionalmente por Estados Unidos, el presidente Donald Trump prometió durante su campaña que reconocería Jerusalén como capital de Israel y transferiría allí la embajada estadounidense, suscitando la indignación de los palestinos y de la mayor parte de la comunidad internacional.

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