VIDEO

Trump está en "guerra" judicial

Un tribunal rechazó el recurso del presidente contra un fallo que dejó sin efecto el decreto contra inmigrantes musulmanes. Otros medios dijeron que la caricatura le era funcional a Donald Trump.

Guerra judicial. Eso fue lo que se desató ayer domingo en Estados Unidos. Es que un tribunal de apelaciones infligió un nuevo revés a Donald Trump, al negarse a restablecer la aplicación del decreto que bloquea la entrada a Estados Unidos de los nacionales de siete países musulmanes. Esto desató la furia del presidente, que hizo responsable a los jueces de las consecuencias.

El Departamento de Justicia había recurrido el sábado por la noche, ante un tribunal de apelaciones, la decisión de un juez federal de bloquear la aplicación del decreto, firmado el 27 de enero por Trump.

Tras la decisión de ayer del tribunal de apelaciones, se mantiene suspendida la aplicación del decreto, que prohibía la entrada a Estados Unidos a los ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen. En la decisión judicial se solicita a los estados de Washington y Minnesota, que interpusieron la demanda contra el decreto de Trump, que suministren hoy domingo documentación en la que detallen su oposición al recurso gubernamental.

Inmigrantes musulmanes en el aeropuerto de Los Ángeles. Foto: Reuters
Inmigrantes musulmanes en el aeropuerto de Los Ángeles. Foto: Reuters

"No puedo creer que un juez ponga a nuestro país en tal peligro. Si algo sucede, ténganlo por responsable, así como al sistema judicial. La gente afluye. Malo!", tuiteó Trump en reacción al fallo judicial adverso. "He dado instrucciones al Departamento de Seguridad Interior de controlar a las personas que llegan a nuestro país MUY ATENTAMENTE. Los tribunales hacen la tarea muy difícil!", agregó.

El juez federal de Seattle, en el estado de Washington, James Robart, había emitido el viernes por la noche una orden temporal válida en todo el territorio estadounidense, que se tradujo el sábado en una suspensión de las restricciones impuestas por el decreto.

Trump se refirió a Robart como "supuesto juez" y lo acusó de "arrebatar al país la capacidad de aplicar la ley".

La diplomacia estadounidense anunció el sábado que revocó la suspensión de unas 60.000 visas. Sin embargo, este fin de semana los vuelos internacionales hacia Estados Unidos volvieron a aceptar a los nacionales de los siete países incluidos en el decreto, que también suspendía durante 120 días el programa de acogida de refugiados (y de forma indefinida en el caso de los sirios).

Kamal Fadlalla, un médico sudanés de 33 años, pudo volver el domingo a Nueva York tras estar varado durante una semana en Sudán luego de una visita familiar. "Está bueno regresar", confió a la AFP en el aeropuerto neoyorquino JFK, donde fue acogido con carteles de "Bienvenido a casa".

"Mentiras".

La Casa Blanca pretende aplicar el decreto a pesar de los fallos judiciales y de las críticas, que llegan incluso del campo republicano. Con ese fin, el vicepresidente Mike Pence recorrió ayer domingo los platós de televisión para expresar su "frustración". Interpelado sobre si las declaraciones de Trump contra el juez Robart no estaban fuera de lugar, Pence dijo a la cadena CBS que "todo presidente tiene derecho a criticar a las otras ramas del gobierno federal".

La Administración, dijo en Fox News, "va a reaccionar muy rápidamente. Vamos a ganar la batalla de los argumentos puesto que vamos a tomar las medidas necesarias para proteger al país".

Pero las voces críticas se siguen sumando. "El texto no estaba fundamentado y (...) estaba basado en mentiras", dijo en CNN Madeleine Albright, que fuera secretaria de Estado del expresidente demócrata Bill Clinton. "Los argumentos (políticos) dejaban que desear", declaró en la misma cadena Stephen Hadley, consejero en seguridad nacional del republicano George W. Bush. "Creo que pretendían enviar un mensaje al país", matizó.

Choque de poderes.

Es inusual que un presidente en funciones ataque a un miembro del Poder Judicial, que la Constitución de Estados Unidos designa como un control sobre el Poder Ejecutivo y el Congreso.

El senador demócrata Patrick Leahy, del Comité de Justicia de la Cámara Alta, dijo que Trump parece tener la intención de precipitar una crisis constitucional.

Algunos republicanos expresaron su intranquilidad con la situación. "Lo mejor es no individualizar jueces para criticarlos", dijo el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, en el programa State of the Union de CNN. "Todos nos decepcionamos de vez en cuando por el resultado en los tribunales de cosas que nos interesan. Pero lo mejor es evitar las críticas a los jueces en forma individual". El senador republicano Ben Sasse, un crítico de Trump, se mostró más enfático. "No tenemos jueces autodenominados (...) no tenemos presidentes autodenominados, tenemos gente de los tres poderes distintos del gobierno que juran defender la Constitución", dijo en el programa de ABC News This Week.

La decisión del juez Robart, nombrado por el ex presidente republicano George W. Bush, junto con la de la Novena Corte Federal de Apelaciones de San Francisco, que negó el pedido del gobierno de una suspensión inmediata, propinaron un revés a Trump a solo dos semanas del inicio de su presidencia.

También podría ser el antecedente de meses de desafíos legales al impulso de Trump por restringir la inmigración, incluyendo la construcción de un muro en la frontera de Estados Unidos con México.

La demanda presentada el lunes por el fiscal general del estado de Washington, Bob Ferguson, estimaba que el decreto gubernamental viola los derechos constitucionales de los inmigrantes, al tomar como blanco específicamente a los musulmanes.

Trump estima por el contrario que se trata de proteger al país de la amenaza terrorista. Su departamento de Justicia tiene tiempo hasta el lunes para intentar convencer al tribunal de apelaciones.

Los expertos consideran muy probable que el caso acabe en el Tribunal Supremo, que actualmente está dividido entre cuatro jueces de tendencia conservadora y otros cuatro de inclinación progresista, a la espera de que el Senado confirme a un noveno juez nominado esta semana por Trump, Neil Gorsuch.

Ayer decenas de manifestantes de un lado y una decena del otro, se lanzaban eslóganes pro y anti Trump en la ciudad de Nueva York, en otra señal del aparentemente imposible diálogo entre ambos campos.

"Respeta" a Putin y dice que no es un "asesino"

Donald Trump reiteró ayer domingo que "respeta" a Vladimir Putin, e invitó a quienes lo califican como un "asesino" a moderar esa opinión.

"Lo respeto, eso no quiere decir que vaya a entenderme con él", matizó Trump en una entrevista con Fox News. "Pero es mejor entenderse con Rusia que a la inversa. Y si Rusia nos ayuda a combatir al Estado Islámico y al terrorismo islámico a lo largo del mundo es una buena cosa", agregó.

Polémica por la portada de una revista alemana

La revista alemana Der Spiegel recibió fuertes críticas este fin de semana de otros medios por la portada en la que aparece Donald Trump con la cabeza decapitada de la Estatua de la Libertad en una mano y un machete ensangrentado en la otra.

El semanario, uno de los medios más influyentes de Alemania, incluye además un editorial en el que acusa a Trump de "intentar un golpe de Estado desde arriba" y de tratar de "establecer un democracia no liberal". El diario popular Bild ha criticado a la revista de comparar a Trump con el Estado Islámico y le ha acusado de volver a caer en el "antiamericanismo".

El Frankfurter Allgemeine Zeitung, por su parte, considera que la portada carece de ironía y que la analogía del presidente y los yihadistas es simplista, además de alimentar las diferencias que Trump tiene con los medios. "La portada de Der Spiegel es exactamente lo que necesita Trump: una imagen distorsionada de sí mismo que puede utilizar para su propia imagen distorsionada de los medios", argumenta este diario.

Para Die Welt la portada "daña al periodismo" más que al presidente, ya que "confirma los prejuicios de mucha gente" de que "medios mayoritarios" no son neutrales y que "muchos periodistas prefieren promover su visión del mundo en lugar de ser testigos neutrales de lo que sucede".La portada fue diseñada por Edel Rodríguez, un cubano que llegó a Estados Unidos como refugiado político en 1980. Rodríguez explicó al diario The Washington Post que con la comparación trataba de indicar que Trump, como el Estado Islámico, "son extremistas".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)