REFORMA DEL SISTEMA DE SALUD EN EE.UU.

Trump furioso: Obamacare se queda

Fracaso en el Senado; “dejemos que se desmorone, será más simple”, dijo el presidente.

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Trump apuesta a que en el costo político lo paguen los demócratas. Foto: AFP

Una de las grandes promesas de campaña de Donald Trump, la derogación de la reforma sanitaria de Barack Obama, quedó ayer martes enterrada en el Congreso, después que tres senadores de la mayoría republicana anunciaran su oposición. El fracaso es estrepitoso para Trump a seis meses de su llegada a la Casa Blanca.

Trump se resignó al bloqueo parlamentario, pero vaticinó que la ley demócrata de 2010 terminará cayendo por su propio peso. "Dejemos que Obamacare se desmorone, será más simple", señaló desde la Casa Blanca. "Dejaremos que Obamacare fracase, y luego los demócratas vendrán a nosotros", agregó.

En enero Trump preveía una derogación rápida. Pero el tema se convirtió en una pulseada entre conservadores y moderados dentro del Partido Republicano.

La derogación total y limpia de la ley de Obama era el objetivo de los ultraconservadores, y así lo propusieron el lunes; sin embargo los más moderados, en cuyos estados el Obamacare ha ampliado el acceso a la salud de forma exponencial, no podían permitir el desmantelamiento del sistema.

Fue el caso de Lisa Murkowski (Alaska), Susan Collins (Maine) y Shelley Moore Capito (Virginia Occidental), en cuyos estados el acceso a la atención médica en zonas rurales podría terminarse si se derogaba totalmente el Obamacare. "No vine a Washington para perjudicar a la gente", dijo Capito.

Con 52 senadores de un total de 100, la bancada republicana no podía permitirse más de dos deserciones.

En siete años el Obamacare se convirtió en una norma relativamente popular, aún con sus fallas. La ley sanitaria de Obama ha tenido problemas en su implementación, falta de alternativas de seguros en algunos estados, y el incremento de los precios de los mismos por la falta de más oferta en otros casos. Sin embargo, ha proporcionado acceso a la salud a más de 20 millones de personas.

Por tanto, la arquitectura de la reforma de Obama se conservaba en mayor o menor medida en el plan republicano para evitar que millones de estadounidenses se encontraran súbitamente sin cobertura de salud. No obstante, se preveían importantes recortes del presupuesto de salud y la reducción de algunas prestaciones.

Este revés político de Trump provocó una baja del dólar ayer, porque a los inversores les preocupa el impacto que puede tener en otras iniciativas del gobierno. "Que no se haya aprobado la ley de salud plantea algunas preocupaciones sobre la capacidad de Washington para impulsar políticas fiscales favorables", dijo Lisa Kopp, jefe de inversiones tradicionales de U.S. Bank Wealth Management.

Al margen de lo que ocurra de aquí en más, este tema ilustra los problemas de relación entre la Casa Blanca y el Congreso. Trump ha ejercido a menudo y públicamente presión sobre los legisladores de su Partido Republicano para obtener una victoria, la que fuere, pero sin profundizar en los detalles.

Su propuesta de dejar morir el Obamacare consiste en dejar que se acentúen las fallas del mercado de seguros de salud privados, lo que, según él, dirigiría la presión hacia los demócratas para que tengan que ponerse de acuerdo con los republicanos para reparar el sistema. En varias regiones del país, grandes aseguradoras se retiraron del llamado mercado "individual", lo que hizo aumentar allí las primas de los seguros. Ese mercado abarca a unas decenas de millones de estadounidenses que no están asegurados por sus empresas ni por el Estado.

La lógica de Trump es totalmente política: está convencido de que frente a los problemas de Obamacare, los votantes sancionarán a los demócratas y no a su gobierno en las elecciones legislativas del año que viene.

Presupuesto, otro desafío en la agenda legislativa.

Legisladores republicanos de la Cámara de Representantes presentaron ayer un plan de presupuesto fiscal para 2018 que podría representar un nuevo desafío para la agenda legislativa de Donald Trump, ya que combina una reforma tributaria con un controvertido recorte de gastos. El borrador del proyecto de 4 billones de dólares permitiría que una revisión del código tributario estadounidense se apruebe sin el apoyo de los demócratas, junto con una derogación parcial de la Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street de 2010 y 203.000 millones de dólares en ahorros en programas federales.

Esos cambios y otros irían juntos en una sola pieza legislativa. Se espera que la Comisión de Presupuesto de la Cámara Baja apruebe el proyecto esta semana. REUTERS

EL PROGRAMA NUCLEAR DE IRÁN.

Sanciones sin derogar el acuerdo.

El gobierno de Donald Trump aprobó ayer martes nuevas sanciones contra Irán por su programa de misiles balísticos, pero conservó por el momento el histórico acuerdo firmado con ese país sobre el programa nuclear. El acuerdo sobre el programa nuclear iraní, un éxito de la diplomacia de Barack Obama y de la política internacional de no proliferación, fue firmado el 14 de julio de 2015 en Viena por Irán y las grandes potencias (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania). Durante su campaña electoral, Trump criticó este acuerdo, y prometió renegociarlo y ser más duro con Irán. Pero ahora admite que Teherán "cumple las condiciones" del texto, que prevé un control internacional de la naturaleza pacífica del programa nuclear a cambio de un levantamiento progresivo de las sanciones que pesan sobre la economía iraní. De todos modos, los departamentos de Estado y del Tesoro impusieron ayer martes nuevas sanciones legales y financieras contra 18 personas y entidades iraníes vinculadas al programa de misiles balísticos y al cuerpo de Guardianes de la Revolución, ejército de élite de Irán.

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