LA “ERA GLACIAL” DEL PRESIDENTE

Trump más duro con Cuba: limitará viajes y restringirá los negocios

Las medidas apuntan a quitarle poder al Ejército cubano.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El sector turístico será el más afectado por la nueva política de Trump. Foto: EFE

Del "deshielo" de Barack Obama a la "era glacial" de Donald Trump. Estados Unidos dará un nuevo giro en su política hacia Cuba, esta vez desandando parte de la apertura que había iniciado la última administración demócrata con el régimen comunista de la isla.

Trump tiene previsto anunciar hoy viernes en Miami, un hábitat particularmente sensible cuando de Cuba se trata, una serie de medidas que apuntan a endurecer la política de Washington hacia La Haba. Entre ellas, la prohibición de las transacciones entre empresas e instituciones estadounidenses y entidades vinculadas a las Fuerzas Armadas cubanas, que controlan parte del sector turístico. También anunciará una aplicación más estricta de las restricciones a los viajes a la isla, según funcionarios de la Casa Blanca.

Sin embargo, no estaba claro si las nuevas reglas prohibirán a los visitantes estadounidenses gastar dinero en hoteles estatales y restaurantes. Los detalles dependerán de las regulaciones que serán redactadas en los próximos meses por el Departamento de Comercio y el del Tesoro.

En el paquete de medidas que Trump anunciará hoy no está previsto el cierre de las embajadas ni la ruptura de las relaciones diplomáticas restablecidas en 2015 por Obama tras más de cinco décadas de hostilidades, según los funcionarios.

Tampoco revertiría otros cambios tangibles realizados por su antecesor demócrata, incluida la reanudación de vuelos comerciales directos entre Cuba y Estados Unidos.

Oficialmente, solo se anunció ayer el discurso de Trump en Miami. "El presidente viajará mañana (por hoy) a Miami para hacer un anuncio sobre su política hacia Cuba", dijo la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Tampoco dijo si Trump anunciará el nombre de su embajador para Cuba.

Derechos Humanos.

En su búsqueda de votos en Florida durante la campaña presidencial de 2016, Trump endureció su postura hacia Cuba y prometió que "revocaría" las medidas de Obama "a no ser que el régimen de los Castro" restaurara "las libertades en la isla".

El secretario de Estado, Rex Tillerson, adelantó esta semana, en una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que Trump quiere "permitir que la actividad comercial y de intercambio con Cuba continúe todo lo posible", porque aprecia "los beneficios para el pueblo cubano" de la apertura.

No obstante, el gobierno de Trump quiere asegurarse de que no está "involuntaria o directamente proporcionando apoyo financiero al régimen" de Raúl Castro, y que no viola las leyes con sanciones a Cuba impuestas por el Congreso estadounidense durante el último medio siglo, indicó Tillerson.

Se espera que Trump también inste al gobierno cubano a mejorar su respeto de los derechos humanos, según lo adelantado por su responsable de Exteriores. "Creemos que hemos conseguido muy poco a la hora de cambiar. El comportamiento del régimen y su tratamiento de la gente, tienen muy poco incentivo para cambiar", afirmó Tillerson.

Intereses cruzados.

Este giro en la relación con Cuba debe ser visto en un contexto de marcados contrastes. De un lado, diversas encuestas muestran que en general la mayoría de la población de origen cubano que vive en Estados Unidos defiende una mejor relación con Cuba, inclusive la enorme comunidad cubana radicada en el estado de Florida. Al mismo tiempo, esa comunidad cubana fue un elemento fundamental en la campaña electoral: ese grupo apoyó masivamente a Trump y le permitió vencer en Florida, un paso esencial para conquistar la Casa Blanca.

De igual forma, el lento proceso de apertura hacia Cuba ha tenido desde el primer día el apoyo entusiasta de sectores empresariales, en especial los ligados a la agricultura, el turismo y las telecomunicaciones. La anterior política estadounidense hacia Cuba había impedido a empresas locales actuar en la isla, y ello permitió que numerosas firmas europeas logren contratos ventajosos.

Hace una semana, un grupo de mujeres cubanas que buscan iniciar sus empresas enviaron una carta a la hija del presidente, Ivanka Trump, para invitarla a visitar la isla. De acuerdo con esa carta, "millones de cubanos" se han beneficiado por el crecimiento en los sectores de hotelería, restaurantes y hasta desarrollo de software.

De forma simétrica, de acuerdo con el grupo de análisis Engage Cuba, la interrupción del proceso de aproximación con la isla pondría en riesgo nada menos que 10.000 empleos en Estados Unidos, solo en el sector de transporte.

Ernest Hemingway.

Ernest Hemingway encarnó como nadie lo positi-vo del entendimiento entre Estados Unidos y Cuba, por lo que estudiosos del autor, que se reúnen estos días en La Habana, advierten que la marcha atrás en el "deshielo" haría un flaco favor a su legado. "Hemingway es muy amado en los dos países, tienen eso en común: era a la vez americano y cubano por elección", afirmó Valerie Hemingway, nuera del autor de Adiós a las armas.

RUSIAGATE.

Críticas a los medios y sanciones a Rusia.

El presidente Donald Trump calificó de falsas las afirmaciones sobre una supuesta colusión con Rusia, al responder a nuevas revelaciones según las cuales el fiscal especial Robert Mueller investiga si el mandatario obstruyó la justicia. "Ellos hicieron una falsa colusión con la historia rusa. No hallaron ninguna prueba. Ahora hablan de obstrucción de justicia en esta historia falsa. Qué bonito", escribió Trump en Twitter.

En un segundo mensaje, Trump denunció "la mayor caza de brujas en la historia política de Estados Unidos".

El presidente se juega mucho en este caso. Si llegara a haber pruebas de que obstruyó la justicia, podría iniciarse, en teoría, un procedimiento de destitución en el Congreso.

Mueller, exdirector del FBI, interroga a altos responsables de inteligencia para determinar si el presidente intentó frenar o bloquear la investigación sobre una injerencia rusa en el proceso electoral estadounidense en 2016, según el Washington Post y el New York Times.

Sanciones.

El Congreso estadounidense parece por su lado determinado a no disminuir la presión respecto a Rusia. Ayer jueves el Senado adoptó nuevas sanciones contra Rusia y un proyecto de ley que permite al parlamento impedir que el presidente las pueda levantar.

El hecho de ampliar el campo de la investigación a una eventual obstrucción de la justicia por Trump representa "un giro mayor" en este caso, subraya el Washington Post, que afirma además que los investigadores están a la búsqueda de potenciales delitos financieros entre colaboradores del presidente.

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