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Trump cumple seis meses a los tumbos en la Casa Blanca

Fracasos legislativos y judiciales, y escándalo por supuesta injerencia rusa.

Donald Trump cumple hoy, jueves 20, seis meses en la Casa Blanca. Medio año de escándalos, grandes fracasos judiciales y legislativos, y de relaciones tensas con aliados europeos.

Todos los presidentes estadounidenses enfrentan crisis que parecen quitar estabilidad a la Casa Blanca. Abraham Lincoln debió enfrentar una sangrienta Guerra Civil. Bill Clinton fue humillado por escandalosas investigaciones. A Barack Obama le llevó cinco meses tapar un devastador derrame de petróleo e incluso más tiempo enderezar la economía.

Pero pocos presidentes han causado tal indignación o se han enfrentado a tantas crisis como Trump en sus primeros seis meses. "Ser consumido por el escándalo desde el primer día no es bueno, (no aprobar) ninguna legislación importante no es bueno, tener niveles de aprobación tan bajos con potencial para deserciones republicanas; todo esto no es lo que usted espera", dijo Julian Zelizer, profesor de Historia en la Universidad de Princeton.

Trump asumió el 20 de enero declarando que Washington estaba en quiebra y solo un hombre de negocios agresivo como él podía arreglarlo. Esa promesa parece haberse desintegrado. La Casa Blanca continúa con escaso personal, poco calificado y luchando por atraer nuevos talentos. El personal existente admite estar agotado y desmoralizado. La agenda política de Trump ha sido destruida: el "muro" fronterizo con México no se ha construido, el Tlcan no fue anulado, el acuerdo nuclear con Irán perdura y el Obamacare sigue vigente.

Incluso con los republicanos controlando ambas cámaras del Congreso, el influyente Drudge Report declaró que este era el "CONGRESO MÁS IMPRODUCTIVO EN 164 AÑOS".

En su discurso, Trump parece seguir en campaña, peleando con la prensa, los jueces, su propio partido, demócratas y el exdirector del FBI James Comey, a quien despidió.

Un continuo goteo de evidencias amplifica las acusaciones de que su familia y sus asesores buscaron ayuda de Rusia para inclinar la elección contra Hillary Clinton.

También ha tenido puntos a favor: el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS) ha sido virtualmente derrotado en Mosul (Irak), y Raqa, capital del llamado califato del ISIS en Siria, está sitiada. Trump cumplió con su promesa de desechar el acuerdo comercial transpacífico y nombró con éxito al juez conservador Neil Gorsuch en la Corte Suprema.

Pero las victorias de Trump han sido pocas. "No veo estos seis meses como un éxito y es difícil para mí ver el argumento de que lo fue", dijo Zelizer.

Trump hizo ayer un último intento para que se apruebe la reforma sanitaria. Foto: Reuters
Trump hizo ayer un último intento para que se apruebe la reforma sanitaria. Foto: Reuters

Todavía hay tiempo.

Pero los presidentes pueden corregir el curso. El primer mandato de Bill Clinton fue notoriamente difícil y, como Trump, sufrió una temprana y embarazosa derrota legislativa en materia de salud.

"La historia está llena de ejemplos de presidentes que aprenden de sus errores y pasan a tener grandes éxitos legislativos", dijo Alex Conant, estratega republicano de Firehouse Strategies, que sirvió en el gobierno de George W. Bush.

"En última instancia, los presidentes son juzgados por lo que hacen y (Trump) sólo tiene seis meses de vida. Todavía hay tiempo para que haga mucho. Todavía podría llegar a ser un exitoso presidente", agregó.

Para ello sería necesario hacer cambios, admite Conant. "Un par de reuniones con senadores y un puñado de tuits no van a lograr algo tan polémico como la reforma de la salud", ejemplificó.

No obstante, señala, Trump todavía tiene tiempo y algunas de las habilidades necesarias para asegurar las victorias, siempre y cuando esté dispuesto a dar con el tono.

"Durante toda su vida ha sido un buen vendedor y durante la campaña hizo un trabajo increíble energizando a la base conservadora", dijo Conant. "Esas son las habilidades que necesita ahora aplicar en el gobierno".

¿Su peor enemigo?

Pero Trump podría ser el peor enemigo de su gobierno. "Muchos de los problemas que enfrenta son él mismo, y no va a cambiar su personalidad", dijo Zelizer.

Michael Signer, alcalde demócrata de Charlottesville y profesor de la Universidad de Virginia, dijo que "el camino hacia la legitimidad" para Trump "sería abrazar nuestras normas tradicionales y nuestro sistema de controles y equilibrios".

Si nada cambia, los niveles de aprobación de Trump, históricamente bajos en 40%, podrían presagiar un traspié en las elecciones de medio camino de 2018.

"Si los demócratas se fortalecen en tamaño o ganan poder en una o ambas cámaras entonces el presidente estará en problemas", advirtió Zelizer.

"Cuanto más acorralado se sienta, sus respuestas serán menos diplomáticas. Se enojará, atacará a sus atacantes. No creo que se vuelva más tranquilo en la Oficina Oval, creo que a medida que las cosas se intensifiquen se va a poner mucho más complicado", sentenció.

Demócratas promueven moción de desconfianza.

Dos docenas de demócratas del Congreso anunciaron una moción de desconfianza contra Donald Trump. El Congreso sólo puede destituir a un presidente a través de un impeachment (juicio político), por lo que una moción de desconfianza no es vinculante. Con este gesto, los demócratas pretenden enviar un mensaje de frustración ante un presidente que se ha negado a exhibir su liquidación de impuestos, que ha agredido verbalmente a las mujeres y a la prensa, que ha sacado a Estados Unidos de un pacto climático esencial y que ha puesto en duda la utilidad de las alianzas tradicionales.

Las mociones de desconfianza en el Congreso son poco habituales. En 2007, el Senado consideró una moción de desconfianza contra el fiscal general de la era Bush, Alberto Gonzalez, pero ésta no avanzó. A principios de este mes un congresista demócrata se convirtió en el primer legislador estadounidense en presentar formalmente una moción de impeachment contra Trump, pero fue ignorada por la mayoría republicana.

Irán, primero en la lista de países terroristas.

Irán siguió siendo "el principal Estado patrocinador del terrorismo en 2016", según el informe anual del Departamento de Estado, que incluyó a ese país en una lista que supone la imposición de sanciones y en la que la nación persa se encuentra desde hace décadas junto a Siria y Sudán.

El informe anual sobre terrorismo en el mundo, no presenta cambios en su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, de la que Cuba fue sacada en 2015 y no ha vuelto a ser incluida por Trump.

Las fuerzas Quds, la unidad de elite y de operaciones internacionales de la Guardia Revolucionaria iraní, "junto con socios y aliados de Irán, siguieron teniendo un papel desestabilizador en conflictos militares en Irak, Siria y Yemen", señala el informe.

Irán siguió "reclutando a combatientes de toda la región para unirse a milicias chiíes implicadas en combates en Siria e Irán", y financiando a Hizbulá y trabajando con esa organización a favor del régimen sirio de Bachar al Asad.

Estados Unidos también destaca el apoyo iraní a "Hamás y otros grupos terroristas palestinos", además de a "grupos chiíes militantes en Baréin" y a organizaciones radicales de la misma confesión en Irak.

Como patrocinador del terrorismo repite también Siria, que se encuentra en la lista desde 1979, porque Al Asad "continuó su apoyo político y militar a varios grupos terroristas que afectan a la estabilidad de la región", y "su relación con Hizbulá e Irán se fortaleció en 2016".

Sudán, en la lista de patrocinadores del terrorismo desde 1993, vuelve a aparecer pero la justificación que ofrece el Departamento de Estado es más débil que en años anteriores, lo que podría apuntar a una posible retirada de la nación africana del listado. El informe afirma que "combatir el terrorismo es hoy una prioridad para Sudán" y coopera con Estados Unidos. Además no hubo "indicaciones de que el gobierno sudanés tolerara o asistiera a organizaciones terroristas dentro de sus fronteras en 2016".

LA REGIÓN.

América Latina, aún sin agenda definida.

Donald Trump cumple sus primeros seis meses en la Casa Blanca aún con la tarea de definir una agenda para América Latina.

Desde que se instaló en el Salón Oval, el 20 de enero, Trump recibió en la Casa Blanca a cuatro presidentes latinoamericanos: el peruano Pedro Pablo Kuczynski, el argentino Mauricio Macri, el colombiano Juan Manuel Santos y el panameño Juan Carlos Varela. Con los cuatro mantuvo una conversación marcada por la cordialidad pero que transmitió una realidad: con el nuevo ocupante de la Casa Blanca han cambiado algunas de las reglas de juego, especialmente en términos de intercambio comercial.

Durante su reunión con Kuczynski, Trump confirmó que pretende participar de la Cumbre de las Américas, que se realizará en abril de 2018 en Perú. Esa cumbre será también la oportunidad para que Trump presente su visión general estratégica de las relaciones de Washington con toda la región.

Ya desde la campaña electoral, Trump dejó claro que entiende el intercambio comercial con otros países desde la perspectiva del efecto en el nivel interno de empleo, y de esa forma hizo ver a los países de la región que las relaciones comerciales serán revisadas.

En ese escenario, la mayoría de los presidentes de la región optaron por la cautela al comentar en enero la llegada de Trump a la Casa Blanca, y se turnaron en declaraciones en las que un pedido se repetía casi como una letanía: respeto en las relaciones bilaterales.

Uno de los países más afectados por la nueva agenda es México. Sin embargo, México sorprendió a la Casa Blanca al aceptar de buen grado las negociaciones para rediscutir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). No obstante, Trump aún insiste con la idea de construir un muro en la frontera con México.

Trump también inició los movimientos para volver atrás parte de los avances de Barack Obama en el proceso de deshielo con Cuba. De acuerdo con Trump, no habrá más "concesiones" a Cuba, y de esa forma la esperanza de un desmonte del embargo se esfuma.

En el caso de Venezuela, Trump también muestra los dientes, y esta semana amenazó con "acciones económicas" si el presidente Nicolás Maduro insiste con la Asamblea Constituyente.

En tanto, el caso de Colombia es particularmente sensible, y por el momento la Casa Blanca parece dispuesta a seguir apoyando el programa "Paz Colombia", que sustituye al acuerdo de cooperación militar y antidrogas "Plan Colombia", vigente casi dos décadas. AFP

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