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Trump, el candidato menos pensado, apunta a Clinton

Sin candidatos republicanos a vencer, el magnate busca un vicepresidente.

Tras la súbita retirada de sus rivales, Donald Trump quedó ayer virtualmente elegido como el candidato republicano para las elecciones presidenciales de Estados Unidos. De este modo, prepara ya una batalla por la Casa Blanca que librará, probablemente, con la demócrata Hillary Clinton.

Aunque partía como claro favorito, Trump vio el camino hacia la candidatura despejado cuando su principal rival en la contienda republicana, el senador por Texas Ted Cruz, anunció por sorpresa, después de cerrar las urnas en Indiana, que tiraba la toalla.

Trump y su esposa Melania festejan la victoria en Indiana. Foto: AFP
Trump y su esposa Melania festejan la victoria en Indiana. Foto: AFP

La senda del multimillonario hacia la nominación se aclaró todavía más después de que fuentes de la campaña del tercer contrincante en liza, el gobernador de Ohio, John Kasich, adelantara ayer que este también abandona la carrera.

Si es que Bernie Sanders no da el batacazo a último momento en la interna del Partido Demócrata, la exsecretaria de Estado será la rival del magnate inmobiliario.

Trump así lo ha dicho. "Vamos por Hillary Clinton. Ella no será una gran presidenta", afirmó un exultante Trump en Nueva York tras su decisiva victoria en ese estado.

Son rivales con fuertes diferencias ideológicas y, curiosamente, con diferentes inversiones económicas para sus campañas. Según informó la BBC, de ganar Trump las elecciones presidenciales, podría transformarse en el presidente que menos cantidad de dinero ha invertido.

Según la Comisión Federal de Elecciones, el magnate gastó hasta marzo 49 millones de dólares, de los cuales 36 eran suyos. Clinton gastó hasta ese mes 187 millones de dólares.

¿Cambia el discurso?

En una entrevista con la cadena MSNBC, el multimillonario dijo que intentará unificar a su partido, reveló que baraja varios nombres de candidatos a vicepresidente y anticipó que será "una persona con experiencia política".

"Yo tengo talento en los negocios. Necesito a alguien que me ayude con legislación, que sea amigo de senadores", dijo el magnate, quien dominó la campaña republicana con un discurso de tintes ultranacionalistas, xenófobos y proteccionistas.

"Quiero alguien que tenga de veras talento para relacionarse con el Senado, para interactuar con el Congreso, que pueda hacer votar leyes", dijo Trump, quien agregó que no tenía ninguna intención de legislar por decreto como el presidente Barack Obama.

Sin embargo, algunas importantes figuras del Partido Republicano se resisten a apoyar a Trump. Las reticencias ilustran las tensiones en el seno del partido, que aún no puede explicar cómo un multimillonario está casi nominado, cuando apenas nadie apostaba por él cuando lanzó su campaña en junio pasado.

¿Cómo lo logró?

Sin experiencia política previa y basando su discurso en el ataque a la esencia y el corazón del partido por el que se presentó, Trump ha roto todas las predicciones y superado las expectativas.

"Creo que hemos —y, específicamente, he— subestimado al Sr. Trump. Hicimos malas suposiciones, malas interpretaciones de los datos y perdimos las conexiones a lo largo del camino", reconoció ayer Nate Cohn, destacado analista del diario The New York Times, en un artículo titulado "En lo que me equivoqué sobre Donald Trump".

Los expertos han tenido que recular en sus apuestas sobre los resultados de las primarias republicanas a medida que el magnate se iba consolidando como el candidato más fuerte de entre los 17 que llegaron a presentarse, hasta reconocer por fin, con su victoria de este martes en Indiana, que era el nominado inevitable.

Pero, ¿por qué un error de cálculo tan mayúsculo?

"Una tendencia que hemos visto en los últimos períodos electorales es una disminución en el poder de los partidos en cuanto a la conformación de las campañas presidenciales", explicó el profesor en Ciencia Política de la Universidad Northern Iowa, Justin Holmes.

"(El presidente Barack) Obama tampoco fue el candidato que se esperaba en 2008, pero fue capaz de construir su propia campaña ligeramente fuera de la corriente del partido. Creo que mucha gente ha tardado en reconocer esta disminución (de su influencia)", añadió

"Creo que otro aspecto es que Trump básicamente lo hace todo mal como candidato. Dice cosas que son ridículas y ofensivas para grandes sectores de la población. Tiene una visión personal de las cosas muy limitada (...), y está bastante lejos de lo que esperamos de un candidato ganador, por lo que la gente tendía a pensar que no lo lograría", agregó.

Sin embargo, lo ha conseguido. Y su victoria muestra las dificultades ideológicas de los republicanos.

Ted Cruz - Vinculó a su padre con un homicidio.

Fue el último en abandonar la contienda. Antes de que se concretara, Trump vinculó al padre Cruz con el asesino de John Kennedy. Luego, dijo que era "inteligente". "Ahora quiero felicitarlo", expresó ayer.

Marco Rubio - Criticó sus capacidades de "ganar".

Trump le dijo hace dos meses a Rubio que abandone en la interna republicana: "Se debe tener capacidad de ganar, y él no la tiene". Días más tarde el candidato abandonó la carrera.

Jeb Bush - Criticó a su esposa por ser mexicana.

En julio del año pasado, cuestionó a la esposa de su excontrincante por ser mexicana. "A Jeb Bush le tienen que gustar los mexicanos ilegales por su esposa", escribió el magnate en Twitter.

Ben Carson - Lo trató como patológico.

Trump calificó a Carson como una persona "patológica". "Y cuando uno es patológico, no tiene cura", señaló agregó el multimillonario. Semanas más tarde, Carson se sumó a la campaña de Trump.

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