UN TIEMPO DIFERENTE

Dos tormentas alteran buen clima

Trump en relación fluida con América Latina, pero está enfrentado a Cuba y Venezuela.

Desde que Donald Trump accedió a la Casa Blanca el 20 de enero, las relaciones de Estados Unidos con los países de América Latina continúan en un clima muy bueno, de entendimiento y cooperación, con diálogo fluido con varios presidentes y con dos casos de enfrentamiento: Cuba (por motivos de ideología y por tratarse de una dictadura marxista-leninista que no admite el disenso ni respeta las libertades civiles) y Venezuela (también por ideología y por el sesgo autoritario y represivo que sigue el gobierno). Por otra parte, surge un punto de fricción con México (la relación general es positiva, pero la nueva política migratoria estadounidense y la decisión de construir el muro generan divergencias).

Pese a algunos vaticinios de que relegaría a América Latina, los hechos muestran que tanto Trump como el vicepresidente Mike Pence se han ocupado personalmente del diálogo con los gobiernos del continente.

El panorama, si bien dispar, se presenta así:

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1 - Límites con Cuba.

La reanudación de relaciones entre Estados Unidos y Cuba que anunciaron los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014, ante la sorpresa del mundo, fue criticada por Trump en la campaña electoral porque consideró que es un acuerdo a cambio de nada en materia de libertad en Cuba. El viernes, cumpliendo su promesa de campaña, Trump tomó varias medidas para limitar la relación con el gobierno comunista. El secretario de Estado, Rex Tillerson, deberá publicar pronto una lista de entidades relacionadas con el Ejército cubano, con las que las empresas estadounidenses no podrán realizar transacciones financieras, con excepción de los suministros a la base de Guantánamo, operaciones por aire y mar de viaje, carga o comercio, y las ventas de productos agrícolas y médicos. Las remesas tampoco están incluidas en la veda.

Los estadounidenses que quieran viajar bajo una de las 12 categorías autorizadas por ley, tendrán que hacerlo acompañados por un representante de una empresa patrocinadora de Estados Unidos. Los viajes individuales para abrir contactos con el pueblo cubano quedan prohibidos. Solo podrán hacerse dentro de un grupo organizado. Revisarán las regulaciones de todas las categorías autorizadas de viajes a Cuba. El secretario del Tesoro realizará regularmente auditorías de los viajes a la isla.

Trump apoya el embargo, que Obama había pedido levantar al Congreso. Estados Unidos se opondrá a cualquier esfuerzo en Naciones Unidas y otros foros para levantar el embargo, mientras no haya transición política en la isla.

Tillerson debe entregar un informe a Trump en el que evalúe si el gobierno cubano ha hecho avances democráticos y revisar los casos de abusos de derechos humanos.

El fiscal general, Jeff Sessions, informará a Trump sobre los fugitivos de la Justicia estadounidense que se cree viven en Cuba o son protegidos por el gobierno de ese país.

Estados Unidos intentará expandir el acceso a internet en la isla, con programas y actividades que promuevan la libertad de expresión a través de medios de comunicación independientes y con un libre y desregulado acceso a la información.

2 - Separados.

Entre los gobiernos de Trump y Nicolás Maduro casi no hay coincidencias. El presidente estadounidense ha reclamado el restablecimiento de la libertad en Venezuela y de las garantías para que la oposición pueda expresarse sin limitaciones ni ser blanco de la represión, así como el respeto al Parlamento con amplia mayoría de la oposición, que surgió de las elecciones de fines de 2015. También ha pedido que libere a los presos políticos como Leopoldo López. Trump no dejó duda de su postura cuando recibió en la Casa Blanca a Lilián Tintori, la esposa de López, se tomó fotos con ella, el vicepresidente Pence y el senador republicano Marco Rubio, y las subió a su cuenta en Twitter para reclamar libertad y democracia en Venezuela.

Asimismo, ha señalado las penurias cotidianas de los venezolanos para acceder a los productos esenciales y medicamentos.

El presidente Maduro ha respondido en términos firmes, señalando que no tolerará injerencia estadounidense en su país ni que le dicte normas, así como ha denunciado planes de la superpotencia para desestabilizar y provocar la caída de su gobierno.

El viernes se desplegó otro capítulo del enfrentamiento. En el discurso que hizo sobre Cuba, Trump también reiteró la necesidad de restablecer la libertad en Venezuela.

Maduro le respondió poco después. "Vemos un lamentable pronunciamiento del presidente de Estados Unidos contra el pueblo de Cuba, el pueblo de Venezuela y América Latina, un discurso de agresión, de amenaza, que echa atrás 40 años de evolución de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos", afirmó Maduro en el palacio presidencial de Miraflores. Calificó el discurso de "pedante y arrogante" y dijo que mostró "desprecio, ignorancia y desconocimiento de la historia". Sostuvo que el discurso de Trump "forma parte de la llegada de los extremistas al poder en Estados Unidos".

Las desavenencias son profundas.

3 - Muro de discordia.

Tienen una extensa frontera común y son socios en el Nafta (tratado de libre comercio de Norteamércia). Sin embargo, la decisión de Trump de construir un muro en la frontera entre los dos países para frenar los cruces ilegales de personas —mexicanos y centroamericanos— a territorio estadounidense que ponen en riesgo la seguridad y afectan la economía, y el tráfico de drogas, es un escollo en las relaciones entre Estados Unidos y México, que en general son buenas. El gobierno mexicano rechaza el muro y más aún pagar por este, pero la realidad es que ya hay 1.100 kilómetros de la frontera divididos por una valla. Trump quiere hacerlo en el resto de la frontera y ya aprobó una orden ejecutiva al respecto para poner en marcha el proceso de la cuantiosa obra. Fuentes: EFE, AFP Y THE NEW YORK TIMES.

ESCENARIO.

Consultas telefónicas y reuniones personales.

Por cierto, enfrenta grandes desafíos en el ámbito mundial —la amenaza del terrorismo yihadista que quiere destruir a Occidente y la ambición nuclear de la dictadura de Corea del Norte— pero el presidente Donald Trump ha situado a América Latina en un lugar destacado de su enfoque internacional. El primer presidente de la región que lo visitó en la Casa Blanca es Pedro Kuczynski, de Perú, con el que ha sostenido otros diálogos telefónicos como currió el viernes, y después se reunió allí con Mauricio Macri (Argentina), con el que ya tenía amistad. Después de esa reunión, entre otros resultados, se puso en práctica el sistema que facilita el ingreso expeditivo de argentinos de bajo riesgo y con verificación previa a Estados Unidos.

Entre otros presidentes dialogó por teléfono con Michel Temer, para interesarse por las reformas que promueve el gobernante de Brasil, y con Michelle Bachlet (Chile) para analizar la situación de Venezuela.

Evo Morales (Bolivia) le ha pedido que respete los derechos de los inmigrantes.

En general, la relación con América Latina es cordial y positiva, incluyendo a Uruguay, si bien el presidente Tabaré Vázquez critica su política de inmigración.

Acuerdo de 5 países para frenar la violencia.

Los gobiernos de Estados Unidos, México, El Salvador, Guatemala y Honduras acordaron en una cumbre realizada en Miami trabajar juntos para enfrentar, desde una perspectiva regional, los problemas de violencia, corrupción y bandas criminales que azotan a la región.

"Hemos tenido unas conversaciones muy importantes en seguridad y hablado de esfuerzos compartidos contra la corrupción, el tráfico de personas, las bandas y la violencia. Los países involucrados han alcanzado acuerdos para colaborar", manifestó el secretario de Seguridad Nacional, de Estados Unidos, John Kelly.

Por su parte, el secretario de Gobernación de México, Miguel Ángel Osorio Chong, señaló que, al abordarse la seguridad, los diferentes países enfocaron la necesidad del fortalecimiento institucional y de trazar una agenda común. Agregó que "es básico reafirmar que es más lo que nos une que lo que nos divide".

Los participantes no dieron detalles de los acuerdos de seguridad definidos.

El encuentro se desarrolló como parte del Plan para la Alianza de Prosperidad para el Triángulo Norte de Centroamérica, implementado desde 2014 por Honduras, Guatemala y El Salvador, y respaldado con fondos que aporta Estados Unidos. Fuente: EFE

Desaliento en el incipiente sector privado cubano

El gobierno de Cuba afirmó que cualquier estrategia que pretenda cambiar el sistema en la isla está condenado al fracaso, opinó que Estados Unidos no está en condiciones de dar lecciones sobre derechos humanos e insistió en su voluntad de continuar el diálogo y la cooperación.

En una declaración difundida de manera simultánea en todos los medios estatales, el Ejecutivo que preside Raúl Castro indicó que Cuba seguirá decidiendo soberanamente los cambios necesarios como parte del proceso de actualización del modelo económico y socialista. Consideró que el presidente Trump está otra vez mal asesorado al tomar decisiones que favorecen los intereses de una minoría extremista de origen cubano que reside en Florida.

En La Habana, el discurso de Trump fue seguido por los ciudadanos a través de la televisión y suscitó reacciones de desaliento, entre los que son propietarios de los incipientes negocios privados que son permitidos en Cuba. "Tengo un 85% de visitantes estadounidenses. Para mí, esto es devastador. Trump dijo que iba a apoyar al sector privado y con esta regulación no lo hace", comentó Niuris Higueras, propietaria del restaurante Atelier.

Con el mismo pesimismo, equiparándolo a un "regalo envenenado", acogieron la noticia los propietarios de alojamientos privados, artistas y diseñadores independientes que habían visto florecer sus negocios gracias al creciente flujo de visitantes, pero ahora están en la incertidumbre. Fuente: EFE

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