ESTADOS UNIDOS

Tillerson con un pie fuera del gobierno

Secretario de Estado sería sustituido por el director de la CIA

Tillerson ha mantenido diferencias con el presidente Trump. Foto: AFP
Tillerson ha mantenido diferencias con el presidente Trump. Foto: AFP

El presidente Donald Trump evitó ayer jueves dar su explícito apoyo al secretario de Estado, Rex Tillerson, en medio de fuertes rumores sobre su partida del gobierno. La Casa Blanca tuvo que salir a afirmar que Tillerson sigue en su puesto.

En una jornada marcada por los rumores sobre la sustitución de Tillerson por el director de la CIA, Mike Pompeo, Trump se limitó a comentar que su secretario de Estado —con quien ha mantenido diferencias públicamente— se encontraba en la Casa Blanca, sin añadir detalle alguno. "Está aquí", dijo Trump enigmáticamente en el Salón Oval.

Los cambios se completarían con la designación del senador ultraconservador Tom Cotton en la CIA en lugar de Pompeo.

Según el The New York Times, el primer medio que manejó la salida de Tillerson, los cambios en el gabinete ocurrirán en torno a fin de año o poco después.

Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, afirmó que Tillerson "continúa al frente del Departamento de Estado" y aseguró que "no hay anuncios en estos momentos" sobre cambios en el gabinete. De acuerdo con Sanders, todo el gabinete de Trump "está concentrado en completar este increíblemente exitoso primer año" de gobierno.

Por su parte, la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, afirmó que Tillerson "disfruta de su trabajo" y pretende continuar en el cargo.

Nauert agregó que además Tillerson tiene una agenda de reuniones definida para la próxima semana en Bruselas, Estocolmo, Viena y París.

Según la cadena CNN, el origen de las presiones por la salida de Tillerson es el jefe de gabinete, el general John Kelly. Sin embargo, el propio Kelly personalmente tuvo que confirmar ayer a Tillerson en su cargo.

No es la primera vez que Tillerson se encuentra en el medio de rumores sobre su salida del cargo. A inicios de octubre, cuando ya arreciaban las versiones sobre su partida, el jefe de la diplomacia estadounidense llegó a ofrecer una conferencia de prensa en la Casa Blanca para afirmar que "nunca me pasó por la cabeza considerar la posibilidad de irme".

En los últimos meses el enfriamiento de las relaciones entre Trump y Tillerson, un millonario exdirector del gigante petrolero ExxonMobil, ya se tornó un asunto evidente que el gobierno no logra esconder.

Además de diferencias públicas sobre las relaciones entre Estados Unidos e Irán, el núcleo más grave de divergencias está en el tratamiento de la crisis con Corea del Norte. En mensajes en la red Twitter, Trump llegó a decir que Tillerson estaba "perdiendo tiempo" buscando un canal diplomático con Corea del Norte.

En ese contexto, circularon testimonios sobre una reacción de Tillerson en una reunión privada, en la que habría llegado a definir al presidente como un "imbécil".

Tillerson nunca negó claramente haber dicho eso, y al día siguiente Trump lo desafió en Twitter a comparar los respectivos índices de coeficiente intelectual, para ver "quién es el imbécil".

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