Entre miles de desesperados se ocultaron dos extremistas que luego atacaron 

Terroristas infiltrados en el flujo migratorio

Durante meses, cientos de miles de hombres, mujeres y niños han protagonizado una marcha de entrada a Europa, huyendo de la guerra, la pobreza y el hambre y arribando en números tan altos que desataron despliegues infrecuentes de compasión y también reacciones de temor.

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Más de 100 muertos en atentados terroristas en París. Foto: Reuters

Aún antes de los ataques en París, del viernes 13, algunos de los europeos más abiertos a recibir extranjeros habían comenzado a perder la paciencia.

Pero, las autoridades de Francia revelaron lo que podría constituir el punto de inflexión en el debate sobre la migración: dos de los agresores pasaron por Grecia el 3 de octubre, en medio de los miles de migrantes que huyen de la guerra en Siria, anunció el viernes la Fiscalía de París. Hasta ahora, se creía que solo había entrado uno, con un pasaporte de Siria aparentemente falso. A raíz de los ataques terroristas, la Unión Europea decidió, el viernes, reforzar de manera inmediata los controles en sus fronteras exteriores, incluso para los ciudadanos europeos, y prometió modificar el acuerdo de Schengen de libre circulación de personas dentro del bloque. Este espacio está compuesto por 22 de los 28 países de la Unión Europea (UE), más Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein. Además, Francia mantendrá sus propios controles fronterizos "mientras dure la amenaza terrorista".

Polonia fue el primer país que actuó para cerrar la puerta. "Después de lo ocurrido en París, perdimos las garantías de seguridad", dijo Konrad Szymanski, el nuevo ministro de relaciones con otras naciones europeas. "Los hechos trágicos de París mostraron la debilidad de Europa".

Europa nunca supo manejar a los migrantes. Grecia los empujó hacia Macedonia. Hungría levantó una cerca. Austria y Alemania les dieron la bienvenida. Pero, no existió una estrategia coordinada de los 28 miembros de la UE. El único acuerdo, después de una cumbre y otras conversaciones, fue el plan de distribución de 160.000 refugiados entre todos los países miembros. Era una fracción del total de la población migrante, y el acuerdo se logró solo bajo intensa presión de Alemania.

Ahora, Polonia se mueve para desatar el acuerdo. El gobierno conservador que asume en Varsovia criticó el plan, escribió Szymanski en wPolityce.pl, un diario de derecha. "A la luz de los hechos trágicos en París, no vemos la posibilidad de ejecutar esta política. Polonia debe retener el control total de sus fronteras".

En función del plan de reubicación, Polonia debería recibir solo 9.000 migrantes, pero Szymanski indicó en un mensaje por correo electónico que su país aceptaría recibirlos con "garantías de seguridad", incluyendo una verificación completa de seguridad "de cada persona comprendida por la protección internacional en Europa".

Los investigadores de la masacre en París estiman que hay casos de extremistas que han intentado ocultarse entre las masas que tienen motivos legítimos para buscar asilo. Si bien la práctica puede no ser frecuente, un funcionario de inteligencia francés señaló que no es la primera vez que un extremista se mezcló en la corriente de migrantyes que arriba a Europa a través de Turquía y Grecia. Sostuvo que los servicios de seguridad de Francia habían identificado a uno en Calais.

Autoridades locales a lo largo de Alemania dijeron que el esfuerzo para frenar el flujo migratorio no ha dado resultado.

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