Huelga de hambre

Tensión en Israel por un preso palestino

La entrada en coma de Mohamed Aalan, un prisionero palestino en huelga de hambre desde hace unos dos meses, ha movilizado a la opinión pública palestina y se ha convertido en un quebradero de cabeza para Israel, que se debate entre alimentarlo o dejarlo morir.

Este abogado de 31 años acusado por Israel de pertenecer a la Yihad Islámica, segunda fuerza islamista en los territorios palestinos considerada por el Estado judío una organización terrorista, cayó en coma el jueves por la noche y fue puesto en respiración artificial, dijo su abogado, Jamil al Jatib y el Club de Prisioneros, que defiende a los cerca de 5.700 palestinos detenidos por Israel.

En el hospital de Ashkelon (sur de Israel) le han colocado un gota a gota de agua salada, explicó el centro. Al Jatib añadió que su cliente se encontraba "todavía en un estado grave pero estable". Aalan, letrado defensor de varios detenidos que habían denunciado su encarcelamiento, fue detenido en noviembre de 2014 y puesto en detención administrativa, un régimen carcelario controvertido que permite a Israel encarcelar a sospechosos no inculpados por una duración de seis meses renovables indefinidamente. Inició una huelga de hambre el 18 de junio para denunciar la renovación de su detención.

Muchos palestinos han recurrido a la huelga de hambre para denunciar su encarcelamiento, pero el caso de Aalan se inscribe en un nuevo contexto legal.

El Parlamento israelí adoptó recientemente una controvertida ley que autoriza la alimentación forzada de los presos en huelga de hambre si su vida está "en peligro". Los defensores del nuevo texto esgrimen que con él se corta por lo sano con el "chantaje" de algunos prisioneros, después de la liberación a mediados de julio pasado de Jader Adnan, recibido como un héroe por los palestinos a su salida de prisión tras 56 días de huelga de hambre.

AFP

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