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Tensión en calles de Atenas

Grecia vivió ayer su primer día de corralito, en un ambiente de creciente tensión entre el Gobierno y los acreedores que empaña los preparativos del referendo previsto para el próximo domingo. La entrada en default del país resulta ya inexorable a partir de hoy.

Las primeras filas ante los cajeros automáticos se produjeron a mediodía, cuando, como preveía el decreto gubernamental publicado en la noche del domingo, empezaron a funcionar bajo la restricción de 60 euros diarios.

Y, aunque el ambiente en las calles era de aparente normalidad, los primeros problemas no han tardado en llegar.

Los jubilados que debían cobrar sus pensiones entre ayer y hoy no las van a poder retirar todavía por problemas logísticos, pese a que estos pagos están excluidos de las restricciones bancarias. Se convierten así en los primeros perjudicados, pues además, muchos de ellos no cuentan con tarjetas de crédito o débito para poder realizar pagos.

El cierre de los bancos en Grecia perjudicó en primer lugar a los jubilados. Foto: Reuters.
El cierre de los bancos en Grecia perjudicó en primer lugar a los jubilados. Foto: Reuters.

El decreto permite los pagos con tarjeta de crédito, así como las transacciones a través de Internet, mientras restringe las operaciones al extranjero a servicios básicos como la compra de medicamentos o el pago de facturas médicas. Los turistas, en cambio, quedan exentos de cualquier restricción. El Gobierno ha recalcado que se podrán utilizar las tarjetas emitidas en el extranjero, sin límite de retirada en los cajeros, y no habrá que afrontar problemas de abastecimiento, pues habrá reservas suficientes de combustible, productos y normalidad en la prestación de servicios.

En las calles, ayer fue patente la enorme movilización que lanzó el partido gobernante Syriza, que convocó a una manifestación en Atenas y Tesalónica que llegó a sumar casi 20.000 personas.

Contradicciones.

Mientras el Gobierno señalaba que no había interrumpido el diálogo, desde Berlín la canciller alemana, Angela Merkel, aseguraba que no hay "ninguna razón de peso" para convocar una nueva cumbre europea extraordinaria, al menos hasta que no haya pasado el referéndum sobre las medidas propuestas por los acreedores.

Merkel insistió en que la oferta de las instituciones a Grecia era "muy generosa" y quiso precisar que Alemania no quiere "influir de ninguna manera" en los ciudadanos griegos ni decir lo que tiene que hacer ese pueblo, aunque su obligación es hablar de las consecuencias de su decisión.

Al llamamiento a votar a favor de la propuesta se sumó el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, mucho más explícito que Merkel. En una comparecencia ante la prensa, Juncker pidió a los griegos que "voten que sí" y reclamó al primer ministro, Alexis Tsipras, que "diga la verdad al pueblo".

Atenas no tardó en reaccionar y el portavoz del Gobierno, Gavriil Sakelaridis, afirmó que "la honestidad es un elemento esencial para indicar buena fe y credibilidad en una negociación".

El domingo pasado, en una medida sin precedentes, Juncker decidió publicar las propuestas hechas en los últimos días a Grecia, "en aras a la transparencia y al Gobierno griego", señaló el presidente de la CE, quien añadió que con esa decisión no pretende "influir" en la opinión pública griega, sino que "conozca toda la verdad". El documento de la CE contiene una mejora que el Ejecutivo heleno dice que no ha recibido.

Se trata de una reducción del IVA en los hoteles al 13%, cuando en la propuesta anterior —la rechazada por Atenas y la que se había filtrado por numerosos medios internacionales y locales— todavía se hablaba de aplicar un 23% a este pilar de la economía griega. La tensión entre el Gobierno y los acreedores se hizo patente en la reunión del Eurogrupo del sábado pasado, cuando el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, no fue invitado a participar en una segunda reunión encaminada a debatir las medidas para evitar un shock en la eurozona tras la ruptura.

Varoufakis decidió publicar la intervención en el Eurogrupo en su blog personal, en la que criticó que sus colegas se negasen a extender la prórroga. "La sola idea de que un gobierno consulte a su gente una propuesta problemática planteada por las instituciones fue tratada con incomprensión e incluso con un desdén que rayaba el desprecio", apuntó.

No pagarán deuda al FMI.

Grecia no realizará un pago de 1.600 millones de euros que vence hoy por créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo un funcionario del Gobierno en Atenas. Los ministros han dicho reiteradamente que Grecia no tendría los fondos para pagar al FMI, a menos que se alcance un acuerdo con los acreedores para desbloquear 7.200 millones de euros congelados durante la negociación por las condiciones que se exigen.

La pregunta que llevará la boleta del referendo

El Gobierno griego publicó ayer el texto de la pregunta que planea hacer en un referéndum el domingo, la cual consulta si deciden o no aceptar las demandas de los acreedores internacionales a cambio de dinero que evitaría una cesación de pagos de Grecia.

El referéndum hace una pregunta simple: "¿Debería ser aceptada la propuesta que fue sometida por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo el 25 de junio de 2015, que consiste en dos partes que juntas constituyen su propuesta integral?". La casilla del "No" aparece como primera opción, por encima de la del "Sí". El Gobierno izquierdista ha instado a los griegos a votar "No", con lo cual sería segura su salida del euro.

Tsipras insinuó que se irá si pierde el No.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, afirmó ayer que respetará la voluntad del pueblo en el referendo del domingo, pues no se plantea seguir como primer ministro a toda costa, al tiempo que aseguró que ha trabajado para lograr un "acuerdo justo" en las negociaciones con los acreedores. "No seré primer ministro por todos los tiempos", dijo Tsipras en una entrevista con la televisión pública ERT, dejando entrever que podría dimitir si el pueblo no respalda la línea de su Gobierno en el referendo. El Gobierno ha solicitado el no en la consulta del próximo domingo. Tsipras afirmó que luchó por lograr un "acuerdo justo" con las instituciones y se mostró convencido de que las negociaciones continuarán el lunes, aunque en la consulta gane el "no".

"Vamos a sobrevivir y vamos a elegir nuestro futuro", señaló Tsipras, quien añadió que "pasado mañana el sol saldrá por el este" y la gente seguirá "teniendo oxígeno", pues "los griegos sobrevivirán sin programa (de rescate)". EFE

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