El asesinato de tres musulmanes puso la alerta en EE.UU.

Temor a brote islamofóbico tras crimen

Los llamados a la calma se multiplicaron ayer en Chapel Hill (Carolina del Norte), tras el asesinato de tres estudiantes musulmanes por un hombre hostil a todos los credos religiosos. "Es tiempo de duelo y también un momento para convocar a la armonía y la paz", declaró Mohamed Elgamal, directivo de la Asociación Islámica de esta ciudad cercana a Raleigh. 

Según él, la muerte de los tres jóvenes no debe ser abordada "como un problema musulmán, es un problema estadounidense" y, a pesar de la discriminación en su contra, los musulmanes en Estados Unidos deben enfrentarlo unidos. "Existen temores, pero no al punto de que cambiemos nuestro modo de vida, porque si lo hacemos, los asesinos ganan. Por tanto, debemos ser mejores que ellos", agregó.

Dos hermanas, Yusor Abu-Salha, de 21 años, y Razan Abu-Salha, de 19, fueron ultimadas el martes pasado de noche junto al marido de la primera, Deah Shaddy Barakat, de 23 años. La pareja se había casado en diciembre.

Los tres jóvenes fueron abatidos de un balazo en la cabeza. Sus funerales están previstos para el jueves de tarde en Raleigh. El presunto autor del triple asesinato, Craig Stephen Hicks, de 46 años, se entregó a la Policía tras la matanza y quedó detenido en la cárcel de Durham.

Está acusado de asesinato y puede ser condenado a la pena capital o a cadena perpetua.

Varios miles de personas se reunieron el miércoles de noche en Chapel Hill para rendirle tributo a los tres jóvenes, denunciar la intolerancia y reclamar una profunda investigación sobre los motivos de Craig Hicks para actuar como lo hizo.

Muchos de los que concurrieron a la manifestación temen que hayan sido asesinados a causa de su credo religioso y no por una simple disputa entre vecinos.

La Policía, en efecto, indicó el miércoles que los primeros elementos de la investigación sugerían que el origen de los asesinatos fue una disputa entre vecinos por una plaza de estacionamiento. No excluyó, sin embargo, un crimen por motivos raciales, dada la marcada hostilidad de Hicks hacia todas las religiones.

En su página de Facebook, se define como un convencido anti-religioso: "Dados los enormes daños que vuestra religión ha hecho en este mundo, diría que no solo tengo el derecho, sino también el deber, de insultarla", escribe el detenido tanto en referencia a los cristianos, a los judíos, los musulmanes como los mormones.

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