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Temer ratificó que sigue el proceso de reformas

Avanza con cambios laboral y jubilatorio tras huelga violenta.

El presidente de Brasil, Michel Temer, confirmó su intención de avanzar en las reformas impulsadas por su Gobierno tras la jornada de huelga general que ha vivido el país el viernes y que ha concluido con incidentes violentos en Río de Janeiro.

Las manifestaciones se realizaron en rechazo de la ley de flexibilización laboral —ya a aprobada por la Cámara de Diputados— y de reforma jubilatoria que es discutido por el Congreso.

"El Gobierno federal reafirma su compromiso con la democracia y con las instituciones brasileñas. El trabajo en pro de la modernización de la legislación nacional continuará, con un debate amplio y franco, realizado en el espacio adecuado para esa discusión, que es el Congreso Nacional", señaló el mandatario en un comunicado.

Temer lamentó también los "actos aislados de violencia" y los "graves incidentes" ocurridos durante las movilizaciones convocadas por los sindicatos, que han sido especialmente violentos en Río de Janeiro, donde un grupo radical ha quemado autobuses y se ha enfrentado con la policía.

El presidente subrayó que las manifestaciones políticas convocadas hoy "ocurrieron libremente en todo país" con "la más amplia garantía al derecho de expresión" y lamentó los bloqueos de carreteras y avenidas que afectaron a la movilidad ciudadana.

El Gobierno confía en la "fuerza de la unidad del país para vencer la crisis que heredamos y traer a Brasil de vuelta al camino del desarrollo social y el crecimiento económico", señaló Temer en alusión a la herencia que supuestamente recibió de Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en agosto pasado.

Temer difundirá, mañana, con motivo del 1° de mayo, un video en las redes sociales para destacar las medidas que ha tomado el gobierno en apoyo de los trabajadores, entre las que aparece una destinada a ayudar a familias de ingresos bajos a reformar su vivienda.

Fuentes del Palacio de Panalto —sede del gobierno— indicaron, después de una evaluación preliminar, que al menos hasta ahora el movimiento de oposición a las reformas está debilitado, debido a que la población brasileña discrepa con los paros centrados, principalmente, en los servicios de transporte.

Protestas contras las reformas en Río de Janeiro. Foto: AFP.
Protestas contras las reformas en Río de Janeiro. Foto: AFP.

"El problema del país no es la huelga, sino el desempleo", dijo una fuente vinculada con la presidencia. "La huelga puede hasta llegar a favorecer al gobierno. Ellos no contaban con la reacción de la población".

Pero, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara de Diputados, Carlos Zaratini expresó estar convencido de que la vida para el gobierno será más difícil de aquií en más, al intentar aprobar la reforma jubilatoria.

"Estoy convencido de que la huelga tiene impacto. La mayoría de las personas no concurrió a trabajar. En San Pablo, la ciudad estuvo vacía. Esta huelga demuestra que la mayoría de la población repudia las llamadas reformas", sostuvo Zaratini.

Una visión opuesta fue expresada por el líder de la mayoría en la Cámara de Diputados, Lelo Coimbra (PMDB), quien sostuvo que los organizadores de la huelga se equivocaron, al obstaculizar las vías de tránsito y perjudicar a las personas que querían concurrir a trabajar. Agregó que el debate de las reformas continúa y los legisladores debe escuchar a la población. "Debemos tener la capacidad de escuchar, de conversar con las personas. La reforma jubilatoria es en beneficio de todo", consideró.

La huelga general ha sido la respuesta de los sindicatos a las reformas del Gobierno de Temer, que ha aplicado un severo ajuste, y tramita cambios sustantivos en la legislación laboral y el sistema de pensiones, en un contexto de recesión económica y de aumento del desempleo, que el viernes se supo que batió un nuevo récord al situarse en 13,7% y alcanzar a más de 14 millones de personas.

La reforma jubilatoria plantea eliminar un régimen especial y eleva la edad jubilatoria a 65 años para los hombres y 62 años para las mujeres.

Las centrales cifraron el seguimiento del paro en cerca de 40 millones de trabajadores, alrededor de un 45 % de la fuerza laboral, mientras que, para el Gobierno, la convocatoria fue un "fracaso" con una adhesión "insignificante".

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