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Temer pide confianza ante la peor recesión en 25 años

Exhortó a los ciudadanos a que respalden sus medidas para salir de la crisis.

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Policías reprimen a manifestantes en movilización contra trabajadores. Foto: EFE

El escándalo político que afectó la credibilidad de su gobierno y una de las peores crisis económicas de su historia hizo que el presidente interino de Brasil, Michel Temer, saliera ayer a pedirle "confianza" a la población aprovechando la presentación de nuevos asesores. "Ese esfuerzo demandará sacrificios", enfatizó.

En la ceremonia, asumieron los nuevos presidentes de la petrolera estatal Petrobras, de los mayores bancos públicos del país y de un instituto de investigación social y económica vinculado a la Presidencia.

En su discurso, afirmó que ha asumido el Gobierno en medio de "una gran conjugación de problemas ocasionada por errores que comprometieron la gobernabilidad y la calidad de vida de nuestra gente", en alusión a la gestión de la mandataria Dilma Rousseff, suspendida para responder a un juicio político en su contra.

"Hoy tenemos más de 11 millones de desempleados, la inflación bajo vigilancia, un déficit que en realidad llega a 170.000 millones de reales (unos 42.220 millones de dólares) y ese es el escenario en que asumimos el Gobierno", dijo.

Temer dijo que no pretendía "hablar de herencias", pues se debe "modificar esa idea de que el pasado es responsable del presente", pero sí aclaró que "es necesario evitar que eventuales oportunistas" le achaquen "los errores anteriores".

El presidente interino reafirmó que, pese a ese cuadro, tiene "la más absoluta convicción de que es posible revertir ese escenario y retomar la confianza y el crecimiento", aunque advirtió de que eso no será posible sin "sacrificios", en los cuales no ahondó.

Temer ratificó que los presupuestos de los programas sociales no serán alterados y que los recortes en el gasto público no llegarán a las áreas de educación y salud, que consideró prioritarias.

También aseguró que, con solo veinte días en el cargo, está en condiciones de "presentar al país una nueva agenda positiva de reconstrucción nacional".

En ese sentido, destacó la decisión de reducir de 31 a 24 el número de ministerios, la aprobación de una nueva meta de déficit fiscal que calificó de "realista" y la propuesta de establecer un techo constitucional para el gasto público.

Sin embargo, enfatizó que "todas estas medidas no resolverán de la noche para el día" los problemas del país, cuya economía sigue sumergida en una seria recesión, según confirmaron ayer los nuevos datos oficiales.

Temer no hizo alusión a esos datos, según los cuales la recesión de la economía brasileña se agravó en el primer trimestre de este año, en el que se contrajo 5,4 % respecto al mismo período de 2015. Se trata de la peor recesión en 25 años.

De todas formas, varios especialistas, esperaban una caída todavía peor. De hecho, muchos esperan que la caída sea del 3% y no del 3,8% como se proyectaba.

El presidente interino insistió en que para salir de la crisis "es preciso recuperar la confianza de los brasileños en su futuro, reencontrar el camino del crecimiento y la generación de empleos de calidad", todo lo cual sostuvo que solo será posible si existe un "compromiso con la unión del país".

Jerarcas.

En el acto, el economista Pedro Parente asumió la presidencia de Petrobras, empresa que está en el centro del mayor escándalo de corrupción descubierto en el país, que salpica a una veintena de empresas privadas y a medio centenar de políticos de todo el arco parlamentario.

Temer hizo una ligera alusión al caso y fue para reiterar "por enésima vez", según dijo, que "no existe ninguna posibilidad de interferencia del Ejecutivo" en las investigaciones sobre las corruptelas.

En forma indirecta, pareció aludir a la renuncia de dos de sus ministros en apenas veinte días, debido a la difusión de unas grabaciones en las que criticaban la conducción de la investigación en Petrobras.

Los sin techo protestaron contra el gobierno.

Un grupo de militantes del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) ocupó ayer la sede de la Presidencia de Brasil en Sao Paulo y se enfrentó con la Policía en la céntrica Avenida Paulista.

El grupo invadió en horas de la tarde las oficinas de la Presidencia y pintó la fachada con mensajes como "MTST povo sem medo" (MTST pueblo sin miedo) y "Fora Temer" (fuera Temer), una consigna que han incorporado los movimientos sociales para protestar contra el gobierno de de Temer.

Romario evalúa voto a favor de Dilma.

Romario causó revuelo ayer en el Senado al declarar que puede cambiar su voto y respaldar a Dilma Rousseff en el "impeachment", un giro capaz de alterar a otros senadores y cambiar el futuro político brasileño.

Ayer el Senado recibió la defensa presentada por los abogados de Rousseff por el "impeachment" cuya apertura fue aprobada el 12 de mayo, con el apoyo de 55 senadores, entre ellos Romario, quien revisaría esa posición.

"La votación final del impeachment sólo se realizará en agosto, hasta entonces tendré tiempo para pensar seriamente (si voto a favor de Rousseff); tal vez lo haga", afirmó Romario, en declaraciones publicadas ayer por un diario de Rio de Janeiro.

"Romario admite estar pensando en votar contra el impeachment", escribió en su portada el diario Extra, del grupo Globo. Las dudas del legislador surgieron al tomar conocimiento de los audios de ministros del presidente interino Michel Temer. En esas cintas miembros del gabinete admiten haber respaldado al "impeachment" para facilitar un posible pacto de impunidad de políticos envueltos en el escándalo en Petrobras.

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