NUEVO CICLO POLÍTICO

Temer inaugura una nueva era en Brasil con apoyo de los mercados

El nuevo mandatario, que pidió “urgente” la paz social, reducirá la cantidad de ministerios.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El ministro Meirelles (izq.) y el presidente Temer en el acto de Asunción. Foto: AFP

Brasil inauguró ayer una nueva era política. El presidente interino, Michel Temer, quien asumió ayer sus funciones en una ceremonia sin ostentación, pidió confianza a los mercados y manifestó su respeto hacia la suspendida Dilma Rousseff. El nuevo jefe de Estado armó un gabinete que tendrá dirigentes de nueve partidos del arco del centro y la derecha y en el que, por primera vez en décadas, no habrá ninguna mujer.

Al comenzar su discurso político —que según medios brasileños lo tiene preparado desde hace dos meses— Temer declaró su "absoluto respeto por la presidenta suspendida, Dilma Rousseff", y aclaró que lo hacía sin "discutir las razones" que llevaron al Senado a abrir un juicio con miras a su posible destitución y "subrayando el más pleno respeto por las cuestiones institucionales".

El presidente interino ocupará el cargo de Rousseff mientras dure el proceso contra la mandataria —previsto por 180 días— pero deberá completar el mandato que vence el 1º de enero de 2019 en caso de su destitución, por lo que el tiempo que permanecerá en el poder es aún incierto.

Más allá de esa breve alusión a Rousseff, que unas horas antes había abandonado el Palacio presidencial de Planalto en que Temer puso en funciones a sus ministros, su primer mensaje fue dirigido a los mercados financieros y al sector empresarial, a los que pidió fundamentalmente confianza.

"Es necesario tener confianza en la democracia brasileña" y también en "la recuperación de la economía nacional, en los potenciales del país y en sus instituciones sociales y políticas", declaró Temer, que intentará sacar a Brasil de la peor recesión en décadas (este año prevén una contracción del 3,9% del PBI).

La ceremonia no tuvo el calor popular que se respiraba en los actos que organizaba Rousseff, pero sí un "entusiasmo" con el "futuro que se abre para Brasil" que el propio Temer se ocupó de destacar.

Tal vez consciente del delicado clima político, manifestó que es "urgente pacificar a la Nación y unificar a Brasil", y señaló que para eso es necesario "un Gobierno de salvación nacional", que tenga el "diálogo" como bandera y comience a "garantizar la retomada del crecimiento económico".

Manifestó su "convicción de que es preciso rescatar la imagen y credibilidad de Brasil en el concierto interno e internacional", a fin de que "los empresarios y los trabajadores se entusiasmen y se retome la seguridad de las inversiones".

También propuso "incentivar de forma significativa las sociedades público-privadas" por su capacidad de generar puestos de trabajo, cuya recuperación será uno de los primeros objetivos de su gestión.

"Para eso, es imprescindible reconstruir los fundamentos de la economía y mejorar el ambiente de negocios para el sector privado", así como enderezar las maltrechas cuentas públicas, para lo cual ratificó su apoyo a una reforma del sistema de jubilaciones.

Menos ministerios.

El nuevo presidente subrayó que "el Estado no puede hacerlo todo y depende de los sectores productivos", por lo que el sector público debe "cuidar de espacios fundamentales como la seguridad, la salud y la educación" y "compartir el resto con la iniciativa privada".

El presidente interino dijo que esas iniciativas deben comenzar a concretarse a la mayor brevedad, "porque el tiempo es corto".

En esos esfuerzos enmarcó su decisión de reducir de 31 a 24 el número de ministerios, una medida con la que se propone comenzar a controlar el gasto público, al que prometió dotar de mayor eficacia.

El nuevo gabinete ha arrancado aplausos de los mercados: el expresidente del Banco Central Henrique Meirelles, un ortodoxo que ha trabajado en la banca internacional, será el nuevo ministro de Hacienda; y el economista José Serra, exgobernador de Sao Paulo, estará al frente del ministerio de Relaciones Exteriores.

Pero también hay fuertes críticas, sobre todo del PT, por la ausencia de mujeres —no hay ni una— y de negros o mulatos, que constituyen el 53% de la población brasileña y porque siete de los 24 ministros están en la mira de la "Operación Lava Jato", la gigantesca investigación sobre la defraufación a Petrobras.

Sobre este punto, Temer dijo que la investigación "debe tener la protección necesaria contra cualquier intento por debilitarla". "La moral pública será permanentemente buscada con los diversos métodos de control e investigación" que tiene el país, señaló el nuevo mandatario.

A su vez, los ecologistas han puesto el grito en el cielo por la designación de Blairo Maggi, un poderoso terrateniente conocido como el "rey de la soja", como ministro de Agricultura y Ganadería. Lo acusan de favorecer la tala ilegal de árboles y la deforestación de la Amazonia.

En el plano social, subrayó con "letras mayúsculas" que todos los programas de atención a los más pobres serán "mantenidos" y, en la medida de lo posible "mejorados", pues son fundamentales para los sectores de menores recursos que deben ser incluidos en la economía.

Temer —que cuenta con 2% de popularidad según Datafloha— le salió así al paso a Rousseff, que ayer mismo volvió a insistir en que uno de los objetivos del Gobierno es "acabar con todos los programas sociales".

LOS HOMBRES DE TEMER.

Exasesor de Lula - Henrique Meirelles - Ministro de Hacienda

Fue presidente del Banco Central durante la gestión de Lula da Silva (2003-2011). Experto en asuntos financieros, no tiene filiación partidaria. Fue presidente mundial del BankBoston. Será el hombre más fuerte de Temer.

Contra Mercosur - José Serra - Ministro de Relaciones Exteriores.

Fue candidato presidencial en 2002 y 2010 y ministro de Salud y de Planificación con Fernando Henrique Cardoso. Ha criticado varias veces a Venezuela (llamó a su gobierno dictadura) y es contrario al Mercosur.

Un polémico - Alexandre de Moraes - Ministro de Justicia y Ciudadanía.

Abogado y actual secretario de Justicia del estado de Sao Paulo, sin filiación partidaria. Polémico y directo, ocupará un cargo clave para el futuro de la investigación sobre la corrupción en Petrobras, que salpican a miembros del PMDB.

"El rey de la soja" - Blairo Maggi - Ministro de Agricultura

Otro nombre polémico, es conocido como el "rey de la soja", de la que es uno de los mayores productores del país. El grupo ecologista Greenpeace le entregó el premio "Motosierra de Oro", por la desforestación en sus tierras.

EFECTOS DEL NUEVO GOBIERNO.

Protestas en su cuna política.

Varios centenares de brasileños se manifestaron ayer contra el presidente interino, Michel Temer, en Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil y cuna política del sustituto de la mandataria Dilma Rousseff. La céntrica Avenida Paulista, tradicional bastión de la que hasta ahora era la oposición al Gobierno de Rousseff, fue el escenario de las protestas, que comenzaron a última hora de la tarde y que congregaron a sindicatos y movimientos sociales. Los manifestantes señalaron que no reconocerán la "legitimidad" del Gobierno de Temer y dijeron que saldrán en los próximos días a las calles.

Un amplio apoyo en el Congreso.

El nuevo mandatario tendrá amplio apoyo en el Congreso, incluso para aprobar reformas constitucionales, pero su respaldo dependerá de que muestre resultados rápidamente, coincidieron analistas. "El nuevo Gobierno tendrá una mayoría parlamentaria suficiente incluso para impulsar cambios constitucionales, pero con la paradoja de que, mientras tendrá un respaldo de dos tercios en el Congreso, también tiene un rechazo de dos tercios en la sociedad", dijo el analista político Marco Antonio Carvalho Teixeira, profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV) en Sao Paulo.

EE.UU. da su voto de confianza.

Estados Unidos expresó ayer su confianza en que Brasil enfrentará de manera democrática y constitucional la crisis política que llevó a la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff, y subrayó la "solidez" de las instituciones brasileñas. "Confiamos en que Brasil atenderá sus desafíos políticos democráticamente de acuerdo a sus principios constitucionales", dijo Elizabeth Trudeau, portavoz del Departamento de Estado.

Por su lado, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que Barack Obama "continúa teniendo confianza en la solidez de las instituciones democráticas de Brasil".

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