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Siria se desangra, el mundo clama

ONU suspendió la ayuda por el ataque a un convoy; Rusia y régimen sirio negaron tener responsabilidad.

El fin de la tregua en Siria no solo implicó la reanudación de los combates, sino la suspensión de la ayuda humanitaria. Ayer martes la ONU suspendió todos los envíos de ayuda a Siria luego de un ataque contra una caravana de camiones que llevaban asistencia.

El ataque, descrito por la ONU, la Cruz Roja, las potencias occidentales y trabajadores humanitarios desplegados en el terreno como una incursión aérea, generó una fuerte condena de la comunidad internacional.

Rusia y el gobierno sirio negaron que sus fuerzas aéreas fueran responsables de la destrucción del convoy.

Moscú incluso dijo que creía que la caravana no había sido impactada desde el aire sino que se había destruido como consecuencia de un incendio y sugiriendo que los rescatistas que filmaron lo ocurrido eran responsables.

La Media Luna Roja Árabe Siria dijo que un funcionario local y "unos 20 civiles" murieron en el ataque. La cifra de víctimas variaba dependiendo de la fuente del reporte.

Al menos 18 de los 31 camiones de un convoy de la ONU y de la Media Luna Roja Árabe Siria fueron impactados el lunes. El convoy entregaba ayuda a 78.000 personas en la remota localidad de Urem al-Kubra, en la gobernación de Alepo, la zona más golpeada por la guerra en Siria

"Hemos suspendido el despliegue de cualquier convoy en Siria como medida de seguridad, resolución que queda pendiente de nuevas evaluaciones respecto a la seguridad", dijo Jens Laercke, portavoz de la ONU.

El incidente parece ser un golpe mortal al cese al fuego, un nuevo intento de poner fin a la guerra civil en Siria que ya lleva cinco años, un conflicto en el que murieron decenas de miles de personas.

Pero el secretario de Estado, John Kerry, dijo que el cese al fuego "no está muerto", pese a que otros países manifestaron su escepticismo de que se pueda reactivar un acuerdo ruso-estadounidense para detener la violencia. Kerry habló ayer a periodistas en Nueva York luego de la reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria junto al ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov.

El Ejército de Siria, en tanto, dijo el lunes que el cese al fuego había terminado, horas antes del ataque.

Funcionarios estadounidenses sostuvieron que, debido a la situación en el terreno, es probable que ya no quede ningún acuerdo que salvar. Si la tregua llega a su fin, sería el golpe definitivo a las esperanzas de algún logro en el conflicto sirio antes de que Barack Obama abandone la presidencia el 20 de enero próximo.

El enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, señaló que aún hay esperanzas de revivir el cese de hostilidades.

No obstante, admitió que todos los delegados en la reunión estaban de acuerdo en que la tregua se encuentra en peligro.

"El sentimiento general es que nadie quiere renunciar a todo esto", dijo el ministro británico de Relaciones Exteriores, Boris Johnson.

Por su parte, el canciller francés, Jean-Marc Ayrault, coincidió en que la reunión fue tensa pero señaló que otros países deberán ahora ayudar a Moscú y Washington a superar sus diferencias.

"Fue una reunión bastante dramática, había un ambiente pesado", dijo.

En la visión de Ayrault, "la negociación entre Estados Unidos y Rusia llegó a su límite. Hay mucho que aún no ha sido dicho. Pero rusos y estadounidense no pueden hacer todo esto solos".

Ayer varios presidentes aprovecharon su discurso en la ONU para pedir el fin de la guerra en Siria. El brasileño Michel Temer, que se estrenó en el escenario de la ONU tras la destitución de su antecesora Dilma Rousseff, dijo que "es urgente alcanzar una solución política" en Siria, cuyo conflicto ya deja 300.000 muertos y ha generado un éxodo de 4,8 millones de personas en busca de refugio.

En tanto, el argentino Mauricio Macri anunció que ampliará la recepción de refugiados de Siria o de sus países vecinos, privilegiando a grupos familiares con niños. Argentina se comprometió en julio pasado a albergar a 3.000 refugiados sirios, decisión que fue agradecida por Estados Unidos.

Obama apunta a Rusia: "busca gloria del pasado".


Mientras Siria era escenario de combates y bombardeos ayer martes, la comunidad internacional reunida en Nueva York debatía cómo poner fin al conflicto que lleva cinco años.

"Hago un llamado a todos aquellos que tienen influencia para alcanzar el fin de los combates y el inicio de las negociaciones", pidió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al aludir a una quebrantada tregua en el terreno.

Poco después, el secretario de Estado, John Kerry, sostuvo que el cese al fuego en Siria "no está muerto".

El lunes tropas del ejército sirio declararan finalizada la tregua de una semana y reanudaran los bombardeos a posiciones rebeldes.

"Debemos continuar la difícil tarea diplomático", prometió por su parte el presidente Barack Obama. "En un lugar como Siria no se puede alcanzar una victoria militar, y tenemos que continuar con la difícil tarea de la diplomacia que", afirmó.

El discurso de Obama en la Asamblea General de la ONU tuvo lugar poco después que cancilleres de 23 países realizaran una reunión de urgencia en un hotel de Nueva York para tratar de mantener de pié el endeble cese del fuego negociado por Estados Unidos y Rusia y que duró escasamente una semana en Siria.

Sin embargo, en su pronunciamiento Obama no ahorró críticas a Moscú, su principal asociado para hallar una salida a la tragedia siria.

De acuerdo con Obama, Rusia busca recuperar "su gloria pasada por la fuerza", y ello pone presión en las relaciones internacionales.

"Si Rusia continúa interfiriendo en los asuntos internos de sus vecinos, eso podrá ser popular en su país. Podrá impulsar fervor nacionalista por algún tiempo. Pero con el paso del tiempo, también va a disminuir su estatura y hacer que sus fronteras sean menos seguras", dijo Obama. AFP

Frente común de los religiosos: "¡No a la guerra!"


El papa Francisco y líderes de otras religiones dijeron "no a la guerra" ayer martes y prometieron oponerse al terrorismo en el nombre de Dios, llamando a los políticos a escuchar el "lamento angustiado de tantos inocentes".

Francisco viajó a la ciudad de Asís, lugar de nacimiento de San Francisco, para asistir a un cumbre con otros líderes religiosos, en el aniversario número 30 del primer encuentro de ese tipo, organizado por el papa Juan Pablo II.

Cerca de 500 representantes del cristianismo, el islam, el judaísmo, el budismo, el hinduismo, el sintoísmo, el sijismo, el zoroastrismo y de otras religiones se reunieron con el fin de discutir cómo contribuir a la paz.

Francisco, quien dio dos discursos y compartió comidas con los líderes religiosos, dijo que la indiferencia ante el sufrimiento se había vuelto "un nuevo y profundamente triste paganismo", que llevaba a algunas personas a dar la espalda a las víctimas de la guerra y los refugiados tal como uno cambia de canal en la televisión.

Cerca del final de la reunión, los miembros de cada religión oraron por las víctimas de guerras, como los conflictos armados en Siria y Afganistán, y por los refugiados que huyen de las guerras. "Sólo la paz es santa, no la guerra", declaró Francisco. "Tenemos sed de paz" clamó el Papa.

Además firmaron un documento en el que prometieron "oponerse a todas las formas de violencia y abuso de la religión que buscan justificar la guerra y el terrorismo". "¡No a la guerra! Que el lamento angustiado de tantos inocentes no sea ignorado. Instemos a los líderes de las naciones a eliminar las causas de la guerra: el deseo por el poder y el dinero, la codicia de los traficantes de armas, los intereses personales y las venganzas por errores pasados", señala el texto. REUTERS/AFP

"Hago un llamado a todos los que tienen influencia", apeló Ban Ki-moon. Foto: AFP
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