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"Sigo en el juego", dice Lula y confirma su candidatura

El expresidente de Brasil y líder del PT desafió el fallo del juez Moro e insistió en la tesis de un “golpe”.

El expresidente Lula Da Silva desafía el fallo que lo condenó a prisión y postuló su candidatura para las elecciones de 2018. El actual presidente Michel Temer, también asfixiado por denuncias de corrupción, obtuvo ayer un poco de aire y va camino a que se archive la denuncia en su contra. Brasil parece estar viviendo en una de sus famosos telenovelas, de la que nadie sabe el final.

Lula proclamó ayer jueves su intención de presentarse a las elecciones de octubre 2018. "Si alguien quiere sacarme de juego con esa sentencia, tiene que saber que sigo en el juego", aseguró en tono combativo Lula, un día después de que Sergio Moro, el juez de primera instancia de la operación Lava Jato, hiciera público su fallo.

Considerándose víctima de una "cacería judicial", Lula reafirmó en una rueda de prensa en San Pablo que a partir de ahora "reivindicará" el derecho de su Partido de los Trabajadores (PT) a postular su candidatura para octubre de 2018.

Habló de sí mismo en tercera persona: "Lula, con 71 años, cerca de cumplir 72, está decidido a pelear de la misma forma que cuando tenía 30 años".

El juez Moro condenó a Lula a nueve años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero acusado de recibir un apartamento tríplex en el balneario de Guarujá (San Pablo), ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en Petrobras.

Pero para Lula, su condena respondería a una estrategia para desterrar del poder al PT, que en 2016 cerró un ciclo de 13 años de gobierno cuando su sucesora y ahijada política, Dilma Rousseff, fue destituida por el Congreso acusada de manipular las cuentas públicas.

"Si Lula pudiera ser candidato, el golpe no cerraba. Porque, ¿cuál es la lógica de sacar este gobierno y, dos años después, que Lula fuera candidato y volviera?", lanzó.

Si Lula pierde la apelación a su condena, no podrá competir por cargos públicos con lo que la carrera presidencial se quedará sin el candidato más fuerte, abriendo un abanico de aspirantes.

Pero la defensa de Lula y los líderes del PT preparan una estrategia para retardar la decisión de la corte de apelaciones, lo que podría dejar al líder en condiciones de postularse. Sin embargo, el presidente de la corte que verá el caso de Lula, juez Carlos Thompson Flores, dijo ayer jueves que el tribunal decidiría antes de los comicios de octubre de 2018.

"Brasil está ahora tan polarizado como Estados Unidos", dijo Carlos Melo, analista político en la escuela de negocios Insper en San Pablo. "Si Lula no está, sin duda que se abrirá la puerta a un líder emocional que no sea del sistema político tra-dicional, un poco como Do- nald Trump de Estados Unidos", añadió.

Recientes sondeos de la respetada encuestadora Datafolha señalan que en un eventual balotaje el próximo año, Lula derrotaría a todos sus rivales excepto a la ambientalista y dos veces candidata presidencial Marina Silva, con quien está en empate técnico.

Pero si Lula no consigue ser candidato, y con un 20% del electorado indeciso, la elección está abierta.

Aun cuando Silva tiene buen desempeño en los sondeos, Melo y otros observadores políticos dudan que pueda ganar. La sed pública por un candidato más histriónico y antisistema, dijo Melo, podría alentar a dos outsiders: Ciro Gomes, un exgobernador, ministro y legislador afiliado al Partido Democrático Laborista y João Doria, el rico empresario alcalde de San Pablo y expresentador de la versión brasileña del programa de televisión The Apprentice.

Sérgio Praça, politólogo de la universidad Getulio Vargas, dijo que la condena a Lula marca una "evolución" en la política brasileña, una alerta para todos los políticos más que un impulso a uno en particular. "Los votantes ya no aceptarán a un candidato que no sea limpio y eso es una evolución real en nuestra democracia".

La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, le seca la cara a Lula tras el acto de  ayer. Foto: AFP
La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, le seca la cara a Lula tras el acto de ayer. Foto: AFP

Aire a Temer: En comisión gana archivo de denuncia.

Una comisión parlamentaria recomendó ayer jueves archivar la denuncia de corrupción que podría costar el cargo al presidente Michel Temer, aunque el informe debe ser votado aún en el plenario de la Cámara de Diputados.

La posición favorable al gobierno obtuvo 40 votos en la Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía (CCJ), contra 25 que querían encaminar a la corte suprema la denuncia formulada por el fiscal general.

La votación se realizó sobre el informe del diputado Sérgio Zveiter, quien recomendaba darle continuidad a la acusación y permitir que el Supremo Tribunal Federal (STF) evalúe si lo elevaba a juicio.

La sesión del pleno de 513 diputados aún no tiene fecha, pero el gobierno de Temer busca acelerar los plazos y votarlo entre hoy viernes y el lunes, sobre el filo del receso parlamentario.

No obstante, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, dijo ayer que podría pasar para agosto.

Pese a las divergencias internas en su base aliada, Temer se ha mostrado confiado en tener una mayoría suficiente para archivar el caso, que para avanzar hasta la corte suprema necesitará de una mayoría especial de dos tercios (342 diputados).

El presidente fue acusado de recibir un soborno de 500.000 reales (150.000 dólares) de JBS, la mayor procesadora de carne del mundo, a través de un asesor al que la policía fotografió recibiendo una maleta con ese dinero antes de detenerlo. La Fiscalía afirma que ese monto estaba destinado a Temer.

"Voto no a ese proceso injusto", dijo Carlos Marun, del PMDB de Temer, que lideró la batalla que dio la victoria al Palacio de Planalto.

Zveiter, del mismo partido, acusó al gobierno de "usar dinero público para que diputados voten por archivar el caso".

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