TERRORISMO

Las siete vidas de Abu Bakr Al-Baghdadi, el líder del Estado Islámico

El fundador del grupo yihadista y autoproclamado califa murió este año. Fue un universitario especializado en estudios islámicos que se radicalizó a partir de 2003.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Abu Bakr Al Baghdadi. Foto: AFP.

El líder del grupo terrorista Estado Islámico (EI), Abu Bakr Al-Baghdadi, nació en la localidad iraquí de Samarra, en 1971, bajo el nombre de Ibrahim Awad Ibrahim Ali al Badri al Samarrai.

Obtuvo un doctorado en estudios islámicos otorgado por la Universidad de Bagdad y ejerció como imán durante años, antes de unirse a la resistencia armada contra la ocupación estadounidense de Irak en 2003.

Lo hizo bajo el paraguas del grupo terrorista liderado por Abu Musab al Zarqaui, "Tauhid ua Yihad" (Monoteísmo y Guerra Santa), que en octubre de 2004 se convertiría en la filial de Al Qaeda en Irak bajo el nombre de "Seguidores de Al Qaeda y la Guerra Santa en Mesopotamia".

En ese periodo, detenido y encerrado cuatro años en el campo de prisioneros de Bucca, administrado por EE.UU., antes de reengancharse de nuevo a la lucha yihadista.

La prisión.

Camp Bucca, como era el nombre del centro de detención clandestino ubicado en las afueras de la ciudad de Basora, es señalado por expertos como el lugar de nacimiento del Estado Islámico.

En ese lugar confluyeron como prisioneros líderes islamistas como Al Baghdadi, soldados del ejército de Saddam Hussein y prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib, transferidos a ese lugar luego del escándalo de torturas y abusos que se desató en 2004.

Sin embargo, en Camp Bucca también hubo torturas. El general de división estadounidense, Antonio Taguba, realizó un informe en el que señalaba que en esta prisión los convictos eran "detenidos golpeados, pateados y apaleados; obligados a saltar descalzos".

También encontró "grabaciones y fotos de detenidas y detenidos desnudos" y constató prácticas tales como "forzar a los detenidos a posar en posiciones sexuales explícitas para fotografiarlos; forzar a los detenidos a quitarse la ropa y permanecer desnudos durante varios días; forzar a detenidos desnudos de género masculino a ponerse ropa interior femenina; forzar a grupos de detenidos de género masculino a masturbarse mientras son grabados o fotografiados; apilar los detenidos desnudos y saltar sobre ellos; colocar una cadena de perro sobre el cuello de un detenido desnudo y hacer una foto con una soldado de género femenino que lo sujeta; usar perros (sin bozal) para intimidar y atemorizar a los detenidos, que al menos en un caso mordió e hirió gravemente a un detenido". 

El período de detención de Al-Baghdadi en Camp Bucca no está claro. Según el Pentágono, estuvo allí desde febrero de 2004 hasta diciembre de ese año; según el investigador iraquí Hisham al-Hashimi, pasó cinco años dentro.

En esa prisión, Al-Baghdadi se encontró con Abu Muslim al-Turkmani, quien sería su número dos en el grupo terrorista, con Abu Qasim, que dirige a los "combatientes" en el extranjero y con el fallecido Haji Bakr, además de los ya mencionados ex soldados de Hussein y es militantes del Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baaz).

Según David Petraeus, que fu comandante de la Fuerza Multinacional en Irak de 2007 a 2008, en Camp Bucca "los extremistas estaban gestionando una universidad para entrenar terroristas en nuestras propias instalaciones" y se liberó a "individuos que eran más radicales que cuando llegaron".

El califa.

Ibrahim, el antiguo orador, también conocido como Abu Duaa, optaría finalmente por el alias de Abu Bakr Al-Baghdadii Al-Huseini Al-Quraishi, con el que pretende identificarse con Abu Bakr, primer califa tras la muerte de Mahoma y con la tribu de este último, los Al Quraishi.

Ya con este pseudónimo, el 16 de mayo de 2010, cuatro años después de la muerte de Abu Musab Al Zarqaui (1966-2006) y un mes tras el asesinato del entonces dirigente de la filial de Al Qaeda en Irak, Abu Omar Al-Baghdadi, Abu Bakr dio su penúltimo paso de gigante convirtiéndose en el líder del grupo, que en octubre de 2006 se había rebautizado como el "Estado Islámico de Irak" (EII).

A la cabeza del EII, su ambición entró en conflicto con la del heredero de Osama Bin Laden al frente de Al Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri, a quien Al-Baghdadi llegó a tachar de "pacifista".

La ruptura entre ambos se escenificó en abril de 2013, cuando Al-Baghdadi anunció la unión de su grupo en Irak con la filial de Al Qaeda en Siria (el Frente Al Nusra) en una agrupación común denominada "Estado Islámico de Irak y del Levante".

Esta decisión, desautorizada por Al Zawahiri, desembocó en su total desvinculación del grupo matriz y en el comienzo de enfrentamientos con Al Nusra y otras facciones rebeldes sirias, en enero de 2014.

Pero su ruptura con la cúpula de Al Qaeda no sería más que el jalón previo para culminar su proyecto: proclamar el califato islámico, abolido oficialmente por Turquía en 1926, del que se autotitula "califa" desde el 29 de junio de 2014.

Días después, coincidiendo con el arranque del mes sagrado de ramadán, protagonizó su primera y única aparición en público, para marcar la nueva fase de su lucha.

Vestido de negro, pronunció la homilía del viernes y dirigió la oración en la gran mezquita de Mosul, que había caído en manos de sus combatientes el 10 de junio anterior.

Las muertes de Al-Baghdadi.

Al-Baghdadi ha vuelto a ser dado por muerto hoy, en este caso por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, después de que su fallecimiento haya sido anunciado en numerosas ocasiones en Siria e Irak.

La ONG, con sede en el Reino Unido pero con activistas sobre el terreno, ha corroborado la muerte de Al-Baghdadi, pero no ha precisado cómo se produjo ni la fecha.

Al-Baghdadi pasó los últimos tres meses en un pueblo del este de la provincia nororiental siria de Deir al Zur, en la frontera con Irak, según el Observatorio, que ha citado a "cabecillas de primera y segunda fila del EI", originarios de esta región.

No es la primera vez que se dice que Al-Baghdadi está muerto o herido en Siria o Irak.

El pasado 16 de junio, el Ministerio ruso de Defensa afirmó que
Al-Baghdadi podría haber muerto el 28 de mayo en un bombardeo de la aviación rusa al sur de la ciudad de Raqa, bastión de los extremistas en Siria, lo que hasta ahora ninguna otra fuente ha confirmado.

La última prueba de vida del califa se difundió en noviembre pasado cuando la organización publicó un supuesto mensaje de audio con su voz para arengar a sus seguidores, aunque su autenticidad no pudo ser verificada.

Ese mes, el gobernador de la provincia iraquí de Nínive, Nofal Hamadi al Sultan, dijo que Al-Baghdadi había huido de Mosul, feudo del EI en Irak, sin precisar su destino.

Ambicioso y cruel sin límites, Al-Baghdadi ha mantenido en jaque a los Estados de la región y a la perpleja comunidad internacional.

El anuncio de su supuesta muerte coincide con el retroceso del EI en Siria e Irak, donde ayer las autoridades iraquíes proclamaron la liberación de Mosul.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)