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"Sería un milagro que quedara alguien vivo"

Van 17 muertos por el incendio; May ordenó investigación.

En el barrio más rico de Londres hay Ferraris, casitas de ensueño, flores en los balcones, fachadas coloridas, y, de repente, un gran edificio de viviendas sociales calcinado, la Grenfell Tower, habitado hasta este miércoles por gente humilde. Ayer jueves, un día después de sufrir el incendio que dejó al menos 17 muertos, el edificio de 24 plantas se asemejaba a un gran esqueleto alzándose hacia el cielo azul.

A sus pies, tras el cordón se seguridad, se percibía la solidaridad de los londinenses, mientras el viento traía el olor a plástico quemado. Venidos de los cuatro rincones de la ciudad, los londinenses trajeron cajas de ropa, comida y agua. Fue tan impresionante la respuesta, que las autoridades pidieron no llevar nada más.

"La gente se siente impotente, no sabe qué hacer y trae donativos", dice Sonia, una argelina que acababa de consolar a una amiga que busca a su familia, de la que nada sabe desde el incendio.

"Aquí nos conocemos todos. Es un barrio muy mezclado, con musulmanes y no musulmanes, muchas familias con niños", explicó esta mujer que la noche del drama podía escuchar los llantos y gritos que salían del edificio.

La Torre Grenfell está en el distrito de Chelsea y Kensington, uno de los barrios más ricos del mundo, y en el que hay diferencias económicas notables. Basta caminar un poco para pasar de los coches y tiendas de artículos de lujo a zonas que no desentonarían en países pobres.

El miércoles, el ex primer ministro conservador David Cameron expresó su "horror" al ver a su barrio golpeado de esta manera. Y es que Cameron vive a unos minutos del edificio, en el próspero y bohemio Notting Hill, muy famoso por la película homónima de Julia Roberts y Hugh Grant, su carnaval y su mercado de Portobello Road.

La primera ministra británica Theresa May ordenó ayer jueves una "investigación pública" sobre el incendio en la torre Grenfell, entre una indignación creciente de los vecinos. "Se lo debemos a las familias, a la gente que ha perdido a sus seres queridos", dijo May, que ayer visitó el edificio calcinado en el que los bomberos buscaban a numerosos desaparecidos sin esperanzas de que estén vivos.

Vecinos indignados.

La causa del incendio, el peor en la capital británica en una generación, se estaba investigando, pero el impacto por su magnitud derivó en rabia y recriminaciones. "Ahora mismo la gente quiere respuestas, y está muy bien, y es por eso que estoy ordenando una completa investigación pública sobre este desastre", declaró May.

El comandante de policía Stuart Cundy anunció que la cifra de muertos había pasado de 12 a 17. Treinta y siete personas seguían hospitalizadas, 17 de ellas graves, y no se espera ya encontrar supervivientes.

Hay "un número desconocido" de gente dentro, pero "sería un milagro que quedara alguien vivo", explicó el comandante de los bomberos de Londres, Dany Catton, a Sky News.

May visitó el lugar pero evitó a la gente. No en cambio el alcalde Londres, Sadiq Khan, que fue abucheado por los vecinos en varios momentos y constantemente interrumpido cuando trataba de hablar a la prensa. "Entiendo perfectamente el enfado" de los vecinos, indicó.

El incendio en la Torre Grenfell se inició en la madrugada del miércoles, y se propagó rápidamente por las 24 plantas y sus 120 apartamentos.

El fuego obligó a los vecinos a huir en medio de un humo espeso por la única escalera, saltar por las ventanas o incluso lanzar a sus hijos por ellas para alejarlos de las llamas.

Residentes locales dicen que se habían emitido varias advertencias sobre la seguridad del edificio, que en 2016 fue sometido a una remodelación exterior por un valor de 8,7 millones de libras (11,1 millones de dólares), que incluyó revestimientos externos y nuevas ventanas. Además, el interior del revestimiento es de plástico, inflamable.

Unas 800 personas, la mayoría inmigrantes muy humildes, vivían en la Torre Grenfell, construida en 1974. El edificio estaba gestionado por el organismo de vivienda, la Kensington and Chelsea Tenant Management Organisation (KCTMO).

La concejal laborista Judith Blakeman, que es parte de la junta directiva del KCTMO, dijo a The Guardian que había presentado 19 quejas sobre las medidas antiincendios del edificio, y que fueron ignoradas. "Me trataban como si molestara" explicó.

David Collins, antiguo presidente de la Asociación de Vecinos de la Torre Grenfell, dijo que nunca se prestó atención a las quejas de sus residentes. "Si las mismas preocupaciones se hubieran dado en una parte rica de Kensington y Chelsea, se hubieran resuelto", lamentó.

Una de las víctimas grabó desde dentro cómo las llamas arrasaban el edificio.<br> Foto: AFP
Una de las víctimas grabó desde dentro cómo las llamas arrasaban el edificio.
Foto: AFP

Familia desaparecida.

Una familia libanesa de cinco personas está desaparecida tras el incendio. La cadena de televisión LBCI aseguró que los desaparecidos son Bassem Chucair, de 41 años; su esposa y sus tres hijas, una de ellas de tres años, originarios de la localidad de Nahle, localizada en el valle oriental de la Bekaa.

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