UN ARRANQUE CALIENTE

Separarán a madres e hijos si van ilegalmente a EEUU

Trump afina su política migratoria en medio del escándalo por espionaje.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Trump: el presidente de la mano de sus dos nietos. Foto: Reuters

En medio del escándalo por las reuniones de integrantes de su gabinete con diplomáticos rusos durante la campaña electoral, el presidente Donald Trump sigue ajustando su política migratoria. Ahora se dispone a separar a las mujeres y niños que crucen juntos ilegalmente hacia Estados Unidos. La medida está siendo considerada por el Departamento de Seguridad Nacional.

Parte de la razón de la propuesta es disuadir a las madres de emigrar a Estados Unidos con sus hijos, explicaron a Reuters funcionarios que fueron informados sobre el plan. El cambio de política permitiría al gobierno mantener a los padres en custodia mientras tratan de evitar la deportación o esperan por las audiencias de asilo.

Los niños serían puestos bajo una custodia especial del Departamento de Salud y Servicios Humanos, hasta que puedan ser cuidados por un familiar estadounidense o un tutor designado por el Estado. Actualmente, las familias que tratan de evitar la deportación o piden asilo en general son liberados con rapidez y se les permite quedarse en Estados Unidos hasta que sus casos sean resueltos. Una decisión de una corte de apelaciones federal impide una detención prolongada en el caso de los menores.

El presidente Trump pidió el fin de la política conocida como "capturar y liberar", en la que a los inmigrantes que cruzan la frontera de forma ilegal se les permite vivir en el país mientras esperan que se desarrolle el proceso legal.

Dos funcionarios fueron informados de la propuesta a comienzos de febrero por el jefe de la división de Asilo de los Servicios de Inmigración, John Lafferty. El Departamento de Seguridad Nacional considera separar a las mujeres de los niños pero todavía no se ha tomado una decisión al respecto.

Unos 54.000 niños y sus guardianes fueron detenidos entre el 31 de octubre de 2016 y el 31 de enero, cifra que duplica a los capturados en el mismo periodo hace un año.

Los republicanos en el Congreso señalan que las mujeres están dispuestas a pasar por el peligroso viaje a través de la frontera con sus hijos porque saben que serán liberadas rápidamente y que pueden pasar años para que el proceso llegue a la Justicia.

El secretario del Departamento de Seguridad Nacional, John Kelly, le ordenó la semana pasada a los agentes de inmigración que deporten o acusen con cargos criminales a los padres que faciliten el tráfico ilegal de sus hijos.

Espionaje ruso.

En tanto, las nuevas revelaciones sobre contactos del entorno de Trump con diplomáticos rusos empujaron ayer viernes al presidente a desenvainar la espada, lo que amenaza con estropear el buen recibimiento de su discurso ante el Congreso.

Antes de abandonar Washington por su residencia de Mar-a-Lago en Florida, Trump acusó a sus adversarios políticos de emprender una "caza de brujas" sobre sus supuestos lazos con Moscú durante la campaña electoral, que el presidente niega.

El nuevo escándalo gira alrededor de Jeff Sessions, que como secretario de Justicia tiene al FBI bajo su mando, y que el jueves se apartó de cualquier investigación sobre el rol de Rusia en las elecciones.

Luego de que Sessions dijera bajo juramento en el Senado que "no tuvo comunicaciones con los rusos", se conoció que se había reunido con el embajador de Moscú en Washington, Sergey Kislyak, en dos oportunidades en los meses previos a las elecciones. Sessions afirmó que era parte de su rol como senador encontrarse con diplomáticos, y que con el embajador ruso hablaron de "cosas normales". Pero la oposición demócrata no perdió la oportunidad, y pide que renuncie y sea investigado por perjurio.

"Jeff Sessions es un hombre honesto", manifestó Trump.

El presidente también atacó al líder de la minoría, Chuck Shumer, una de las voces más fuertes que piden la renuncia de Sessions.

En su red social predilecta, Twitter, el mandatario colocó una foto del senador por Nueva York tomando café y comiendo donuts con el presidente ruso, Vladimir Putin, en 2003, con la leyenda: "Deberíamos iniciar una investigación inmediata sobre los lazos del senador con Rusia y Putin. Un total hipócrita". A lo que Schumer señaló que "con gusto hablaría" sobre su encuentro con Putin, añadiendo: "¿Lo harían tú y tu equipo?".

Trump ha negado cualquier vínculo con el Kremlin, desde que las agencias de inteligencia estadounidenses acusaron públicamente a Moscú de tratar de interferir en las elecciones de noviembre a su favor.

Pero a cuentagotas han surgido nuevos reportes de encuentros de figuras de su entorno con el embajador ruso.

Sergey Kislyak, el misterioso embajador ruso.

Sergey Kislyak, el embajador ruso en Estados Unidos que tiene en apuros a Donald Trump, es un veterano de la Guerra Fría, del que se sabe poco y se especula que es espía. Kislyak, de 66 años, nueve de ellos como embajador, es lo que en la jerga local se llama un Washington insider. Conoce los entresijos diplomáticos de la capital, posiblemente también sus secretos. Tiene un perfil social bajo. Pero de vez en cuando interviene o aparece en actos públicos, como el martes en el discurso de Trump ante el Congreso. Y le gusta presumir que el chef de la Embajada rusa es uno de los mejores de la ciudad.

Kislyak, casado y con una hija, nunca ha estado exento de sombras. Funcionarios de inteligencia estadounidenses, según CNN, dicen que el embajador es un espía de alto rango y reclutador de otros. El Kremlin lo niega. No es ningún secreto que hay espías rusos en Washington. El expresidente Barack Obama ordenó en diciembre la expulsión de 35 "operativos de inteligencia" como represalia por la acusación de que Moscú robó correos electrónicos del Partido Demócrata para tratar de ayudar electoralmente a Trump. En 2010, Estados Unidos descubrió a 10 espías secretos rusos en el país.

Se dice que fue clave en la negociación, al inicio del Gobierno Obama, entre Washington y Moscú para reducir la capacidad armamentística de ambos países. El pasado abril, Kislyak estaba sentado en primera fila en el primer discurso en política exterior que dio Trump en Washington. El republicano abogó entonces por rebajar las "tensiones y mejorar relaciones" con Rusia. En declaraciones al diario Politico, el embajador dijo que las propuestas de Trump eran "interesantes", pero que debía entenderse cuál era el objetivo. Once meses después, él es un protagonista central de ese acercamiento.

En base a EL PAÍS DE MADRID

Contactos con rusos en todos los niveles.

Durante la convención del Partido Republicano, en julio en Cleveland, dos exconsejeros de Trump, J.D. Gordon y Carter Page, se reunieron con el embajador ruso Sergey Kislyak, reportó el diario USA Today. El hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr., recibió al menos 50.000 dólares por pronunciar un discurso en una conferencia en París, organizada por un centro de análisis cercano a Moscú, el Center of Political and Foreign Affairs. En octubre, Kislyak estaba en la Trump Tower, en Nueva York, para una corta visita en la que se reunió con el influyente yerno del presidente, Jared Kushner, así como con Michiel Flynn, obligado a renunciar el 13 de febrero por sus contactos con el diplomático ruso.

Y Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, tiene extensos contactos en los círculos prorrusos por su labor como lobista internacional.

Nada en esos contactos permite concluir una colusión de la administración Trump con Moscú, se defiende la Casa Blanca.

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