JUGANDO FUERTE

Senado votó a Tillerson y ahora Trump presionará por la Corte

El secretario de Estado asumirá en medio de fuertes presiones por la política migratoria.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Rex Tillerson: Donald Trump ya tiene a su Secretario de Estado. Foto: AFP

El Senado confirmó ayer miércoles al empresario petrolero Rex Tillerson, exjefe de ExxonMobil, al frente del Departamento de Estado, donde numerosos diplomáticos expresaron formalmente su disenso con el presidente Trump por su política migratoria.

Tillerson resultó confirmado con 56 votos a favor. Como los republicanos tienen 52 bancas en el Senado, el resultado mostró que cuatro legisladores demócratas sumaron su apoyo.

Ingeniero de formación, Tillerson ingresó a ExxonMobil en 1975 y escaló toda la jerarquía hasta llegar al cargo máximo en 2006. En el camino impulsó la expansión de los contratos de ExxonMobil en Rusia, donde trabó amistad personal con el presidente Vladimir Putin. Tillerson incluso recibió una condecoración por parte de Putin, la Medalla de la Orden de la Amistad.

Tillerson, sin embargo, asumirá un Departamento de Estado visiblemente dividido a raíz del decreto firmado el pasado viernes por Trump, y que establece una nueva y rígida política para refugiados e inmigrantes. El decreto de Trump suspende por 120 días el ingreso de refugiados (para los provenientes de Siria el plazo es indefinido) y por 90 días para ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, países de mayoría musulmana.

La medida desató masivas protestas en todo Estados Unidos y una oleada de indignación a nivel internacional. Ayer, el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, dijo que el decreto migratorio de Trump "no es la mejor forma de proteger" a Estados Unidos o cualquier otro país de posibles infiltraciones terroristas. "Creo que estas medidas deberían ser retiradas lo antes posible", comentó Guterres.

También el Vaticano se pronunció ayer sobre el tema por primera vez. "Ciertamente hay preocupación, porque somos mensajeros de otra cultura, la de la apertura", dijo el subsecretario de Estado del Vaticano, el arzobispo Angelo Becciu, tercero en la jerarquía vaticana, en el canal de televisión católico italiano TV2000.

En febrero de 2016, al volver de un viaje a México, el papa Francisco comentó que la idea del entonces candidato Trump de construir un muro fronterizo "no es cristiana".

Advertencia a Irán.

En este contexto, el asesor de Seguridad Nacional Mike Flynn anunció una política más dura hacia Irán al condenar un reciente ensayo de misil y señalar que estaba "advirtiendo oficialmente a Irán" sobre su conducta.

"La administración Obama fracasó a la hora de responder adecuadamente a las malignas iniciativas de Teherán", dijo Flynn. "Irán se siente ahora envalentonado", agregó, y añadió que "a partir de hoy estamos advirtiendo oficialmente a Irán".

El ministro de Defensa iraní, Hosein Dehghan, confirmó una "prueba" de misil, pero afirmó que no constituye una violación del acuerdo nuclear, según la agencia Isna.

Cambio de regla.

En el frente interno, Trump buscó ayer apoyo para su candidato a la Corte Suprema, el conservador Neil Gorsuch. Dijo que instará a los republicanos en el Senado a que invoquen un cambio de reglas para forzar una votación por mayoría simple para ratificar a Gorsuch si los demócratas lo bloquean.

Trump hizo estas declaraciones en el transcurso de un encuentro con grupos de interés que respaldan la elección de Gorsuch. El presidente fue preguntado si instaría al líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, a hacer uso de la llamada "opción nuclear" para cambiar las reglas y facilitar la confirmación de Gorsuch. "Sí, si terminamos en el mismo atasco que hemos tenido en Washington durante más de ocho años", dijo Trump. "Si acabamos con ese atasco, yo diría, Mitch, si puedes pasa a la opción nuclear", agregó.

Gorsuch necesita 60 votos para ser ratificado. Los republicanos cuentan con 52, por lo que faltan ocho que procurarán negociar con los demócratas.

El juez tiene 49 años y es un firme defensor de los "valores familiares", un estricto intérprete de la Constitución y un convencido de la necesidad de preservar el papel de la religión en la sociedad. Sería el más joven de los nueve jueces de la Corte.

Prácticamente desconocido fuera de los tribunales hasta hace pocos días, Gorsuch ha servido en la corte federal de apelaciones del 10º distrito de Denver, Colorado, desde 2016.

Pero los demócratas, aún irritados porque el Senado se negó a hacer una audiencia de confirmación a un juez nominado por Barack Obama el año pasado, han prometido tornar las cosas más difíciles.

Gorsuch, en tanto, tiene una biografía a la medida para dejar satisfechos a los electores de Trump, especialmente cuando se lo compara con el juez que sustituirá, el ultraconservador Antonin Scalia, quien falleció en febrero de 2016.

El ahora nominado a la Corte, que exhibe títulos de las prestigiosas universidades de Columbia y Harvard, no esconde su admiración por Scalia.

En caso que resulte confirmado por el Congreso, Gorsuch se unirá a: Elena Kagan (56) y Sonia Sotomayor (62), nominadas por Barack Obama; John Roberts (62) y Samuel Alito (66), nominados por George W. Bush; Stephen Breyer (78) y Ruth Bader Ginsburg (83), nominados por Bill Clinton; Clarence Thomas (68), nominado por George H.W. Bush; y Anthony Kennedy (80), nominado por Ronald Reagan.

Hillary procesa su derrota escribiendo un libro de frases.

Hillary Clinton está dejando atrás su derrota electoral ante Donald Trump mediante la escritura de un libro de ensayos en el cual reflexiona sobre su vida, la dolorosa campaña de 2016 y el futuro.

La editorial Simon and Schuster dijo que el libro, aún sin título, será publicado en el próximo otoño boreal y que está inspirado en citas que la exsecretaria de Estado acuñó por décadas y que marcaron su vida. Clinton, de 69 años, prácticamente se ha retirado de la vida pública desde que Trump ganó la elección en noviembre e hizo añicos su sueño de convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos. La última vez que se la vio fue el 20 de enero, cuando asistió a la investidura de Trump junto a su marido, el expresidente Bill Clinton.

"Estas citas me han ayudado a celebrar los buenos tiempos, a reírme en los tiempos absurdos, a perseverar en los malos tiempos y a profundizar mi aprecio por todo lo que la vida tiene para ofrecernos", dijo Hillary en un comunicado difundido por sus editores.

La ex candidata demócrata es autora de otros cinco libros, el último Decisiones difíciles (Hard Choices) publicado en 2014, pero también Living History (sus memorias), An Invitation to the White House: At Home with History y It Takes a Village, todos con Simon and Schuster. Ediciones extranjeras del nuevo libro serán publicadas en Australia, Gran Bretaña, Canadá e India, y también en forma de audiolibro.

Simon and Schuster dijo que había discutido por primera vez la colección de citas con Hillary en 1994, cuando era primera dama. "Estamos encantados de que la secretaria Clinton finalmente piense que es la hora adecuada para compartir las palabras y pensamientos que la han nutrido y enriquecido, y definido las experiencias de su extraordinaria vida", dijo la presidenta de la editorial, Carolyn Reidy.

Clinton no ha dado señales de lo que hará tras su sonora derrota, aunque uno de sus confidentes descarta que haga nuevamente campaña para ocupar un cargo público. AFP

PODRÁ VIAJARA ESTADOS UNIDOS.

Una familia iraquí vence al decreto.

Fuad Sharef, el ciudadano iraquí al que se le había impedido la entrada en Estados Unidos con su familia a raíz del decreto del presidente Donald Trump, podrá viajar al país.

A Fuad, su esposa y sus tres hijos, todos en posesión de visas válidas, se les había impedido embarcar en un avión con destino al aeropuerto JFK de New York cuando se encontraban en tránsito el sábado en el aeropuerto de El Cairo.

Amargados e impotentes, tuvieron que regresar a Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.

"He ayudado al gobierno estadounidense, he trabajado con ellos durante momentos de crisis y he puesto mi vida en peligro", lamentaba este padre de familia que trabaja para la ONG estadounidense RTI International, vinculada por contrato al gobierno de Washington.

Fuad, de 51 años, había vendido su casa y sus efectos personales para financiar el viaje de su familia a Estados Unidos.

Ayer miércoles recibió una llamada de la embajada de Estados Unidos en Irak informándole de que ahora puede realizar su viaje. "La embajada me ha dicho que podía viajar, como todas las personas en posesión de una visa especial de inmigración", agregó, en referencia a la visa acordada a quienes trabajan con Estados Unidos en Irak y Afganistán. "Todo el mundo está feliz, nuestra felicidad es indescriptible", aseguró, precisando que prevé viajar a Nashville, en el estado sureño de Tennessee, la próxima semana.

El decreto firmado el viernes por Trump prohíbe temporalmente la entrada en Estados Unidos a todos los refugiados y a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, entre ellos Irak, afirmando querer impedir así la llegada al país de eventuales "terroristas islamistas radicales". Estas restricciones tienen lugar cuando el ejército iraquí lleva a cabo desde octubre una vasta ofensiva contra el grupo Estado Islámico en su feudo de Mosul.

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