Inmigración

Una semana de tensión en el eurotúnel

El gobierno de Francia, al igual que el de Inglaterra, endurecen cada vez más las medidas contra la inmigración, pero en el túnel bajo La Mancha siguen infiltrándose a diario miles de indocumentados para tratar de ingresar a Gran Bretaña.

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Tras la avalancha de inmigrantes, el Eurotúnel reforzó su terminal ferroviaria. Foto: EFE.

Un centenar de inmigrantes de origen africano ocupó una escuela abandonada en el norte de París, mientras siguen las tensiones en Francia por la dramática situación de los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

Aumenta también el número de personas que pernocta en condiciones desesperadas en las márgenes sobre el Sena de la Cité de la Mode, uno de los lugares más visitados del verano parisiense, entre discotecas chic y negocios con vista al río.

La alcaldesa, Anne Hidalgo, convocó para este lunes una reunión para afrontar la cuestión con diversas partes involucradas, comenzando por las ONG en defensa de los refugiados.

Solo en la pasada noche, la Policía francesa interceptó a 1.700 personas que intentaban ingresar a las instalaciones del túnel que une a Francia e Inglaterra por debajo del canal de la Mancha, cifra que el pasado lunes se elevó a 2.000 y que se había reducido progresivamente hasta las entre 300 y 400 del fin de semana.

Por su parte, el diario Libération publicó una necrológica en memoria de los nueve muertos de estas últimas semanas en Calais. "Gran parte de las familias -escribe el diario- no podrán llevar a casa los cuerpos de los difuntos. Serán sepultados en el mayor silencio de los Estados europeos. Muertos por su libertad en la frontera francobritánica. La frontera mata", dice el artículo

El domingo, Reino Unido y Francia instaron a otros países de la Unión Europea a que los ayuden a hacer frente a la creciente crisis en el norte francés, causada por miles de inmigrantes que tratan de entrar de manera ilegal en Inglaterra.

El puerto de Calais se ha convertido en un embudo para el enorme flujo de inmigrantes que entran en Europa con la idea de escapar de la pobreza y la violencia en Oriente Próximo y África.

Los intentos nocturnos de grandes grupos de los aproximadamente 5.000 inmigrantes que se encuentran en Calais para lograr su paso por el túnel ferroviario que une Francia y el Reino Unido han provocado la ira pública y han interrumpido el flujo de mercancías entre los dos países.

"No hay soluciones fáciles; Reino Unido y Francia no pueden resolver estos problemas por sí solos", dijeron la ministra del Interior británica, Theresa May, y su homólogo francés, Bernard Cazeneuve, en una carta conjunta publicada en el diario Sunday Telegraph.

"Muchos de los que están en Calais e intentan cruzar el Canal han hecho su camino a través de Italia, Grecia y otros países. Por eso estamos animando a otros Estados miembros y al conjunto de la UE a que aborden este problema de raíz".

Varias personas han muerto tratando de entrar en Reino Unido, a donde se desplazan en busca de una vida mejor.

El primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Francois Hollande, acordaron medidas de seguridad adicionales el viernes que incluyen más financiación para aumentar los guardias de seguridad privados que patrullan en el lado francés, levantar nuevas vallas, instalar más cámaras de seguridad y detectores, al tiempo que Francia envía más policías en la zona.

El sábado pasado, la guardia costera italiana rescató a cerca de 1.800 inmigrantes desde siete embarcaciones repletas y que cinco cadáveres en un gran bote de goma en el que viajaban otros 212 individuos.

Italia ha registrado la llegada de unos 90.000 inmigrantes por mar en lo que va del año, después de recibir 170.000 en 2014. Muchos de los recién llegados buscan viajar rápidamente al norte de Europa, una zona más rica, incluyendo a países como Inglaterra.

Medidas anti inmigración

El ministro de Comunidades del Reinmo Unido, el conservador Greg Clark, adelantó que la próxima ley de Inmigración, que se tramitará tras el receso veraniego, obligará a los caseros a expulsar a los inquilinos que estén en situación irregular.

Según estas medidas, los propietarios de inmuebles tendrán que asegurarse en primera instancia de que no alquilan su propiedad a personas sin derecho a residir en el Reino Unido.

En caso de que los inquilinos pierdan posteriormente su permiso de residencia, les caduque el visado o se les deniegue la petición de asilo, los podrán expulsar de la vivienda, en algunos casos sin autorización judicial.

"El Ministerio del Interior comunicará a los caseros el nombre de los solicitantes de asilo cuya petición ha sido rechazada y que por tanto no tienen derecho a quedarse en el país", apuntó Clark.

La futura ley de Inmigración, que solo se aplicará en Inglaterra -otras regiones británicas tienen su propia normativa-, penalizará a los caseros que no lleven a cabo las comprobaciones necesarias antes de alquilar su propiedad o que no expulsen a los ilegales.

Según los datos adelantados hoy, la sanción puede ser una multa o una pena de prisión de hasta cinco años.

El director de la Asociación nacional de caseros, Richard Lambert, declaró a la BBC que estos nuevos requerimientos "pueden poner a la gente en peligro", pues los inmigrantes podrían oponer resistencia, atrincherarse o defenderse "con todas sus fuerzas". "Debemos pensar bien las consecuencias antes de introducir este tipo de sistemas", afirmó.

También se prevén medidas para castigar a los caseros que exploten a inmigrantes en situación irregular y les alquilen pisos y viviendas en malas condiciones, explicó el ministro del Gobierno de David Cameron.

"Estamos decididos a combatir con fuerza a los caseros que hacen dinero de la inmigración ilegal, explotan a gente vulnerable y socavan nuestro sistema de inmigración", aseguró Clark. Añadió que "en el futuro, los caseros tendrán que asegurarse de que sus inquilinos tienen el derecho de permanecer en el país".

Además, el Gobierno ha sometido a consulta una nueva normativa para retirar la ayuda económica que se concede a las familias de solicitantes de asilo fallidos, de las que hay unas 10.000 en Inglaterra.

El Ejecutivo francés, por su parte, ha enviado refuerzos policiales para atajar la situación, que provoca retrasos y ha afectado a la economía y los veraneantes británicos, mientras que Londres ha destinado agentes de seguridad y perros y construye una nueva valla para dificultar el acceso.

Presionado por los sectores más reaccionarios del país, incluidos los euroescépticos, Cameron ha prometido proteger las fronteras de la "plaga" de inmigrantes que busca cruzar a suelo británico.

Este domingo, el ministro de Justicia de Suecia, Morgan Johansson, lo acusó de "hacer política" con la crisis migratoria en Calais y de usar un lenguaje divisorio y "poco constructivo". Agregó que el Reino Unido no asume toda "su responsabilidad" en la acogida de inmigrantes.

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