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Seducir acreedores y sumar apoyo político, retos para cerrar default

Si bien Argentina avanzó en la negociación con los fondos especulativos, aúnle resta convencer al núcleo duro de acreedores.

Argentina dio un gran paso el viernes con su oferta para cerrar el litigio por una deuda millonaria por bonos en default, pero le resta convencer al núcleo duro de acreedores y obtener la venia del Congreso, donde a falta de mayoría deberá transitar un delicado equilibrio político.

Deberá además asegurarse el financiamiento para pagar la oferta de 6.500 millones de dólares, un 25% menos sobre la sentencia de 9.000 millones que reconoció el juez de Nueva York, Thomas Griesa.
Hasta ahora sólo aceptaron dos de los seis principales fondos especulativos que ganaron un juicio contra a Argentina.

Siguen las negociaciones con el núcleo duro, encabezado por los fondos NML Capital y Aurelius que en 2012 lograron la sentencia favorable para cobrar una deuda que hoy asciende a 1.750 millones de dólares.

Batalla política 

En el plano doméstico, el gobierno del liberal de derecha Mauricio Macri ya ha comenzado a tender puentes con gobernadores opositores que le permitan allanar el camino en el Congreso.

Su frente Cambiemos quedó más cerca la semana pasada del quórum en la Cámara de Diputados tras el alejamiento de unos 14 legisladores díscolos del Frente para la Victoria (FPV, peronismo), el partido de la expresidenta de centroizquierda Cristina Kirchner (2007-2015), primera minoría en la cámara.

Pero Cambiemos depende de acuerdos para sumar unos 40 votos que le aseguren los 130 que requiere para aprobar sus proyectos.
Las próximas serán semanas cruciales para construir el andamiaje político antes de la apertura de las sesiones ordinarias el 1 de marzo, cuando se espera que el gobierno envíe al Congreso la derogación de la Ley Cerrojo.

La norma resultó una suerte de garantía para el 93% de los acreedores que aceptaron los canjes de 2005 y 2010 con quitas de más del 70% y largos plazos de pago, respecto a que no habría nueva ni mejor oportunidad de cobrar los bonos en default desde 2001.

La situación "es preocupante porque tenemos dos leyes, la Cerrojo y la de Pago Soberano, que condicionan los acuerdos" con los acreedores, recordó este sábado Héctor Recalde, presidente del boque de diputados del FPV.

La ley de pago Soberano fue aprobada en 2014 como un artilugio legal de Argentina para cambiar la sede de pago de la deuda reestructurada y sortear el bloqueo de fondos que impuso el juez Griesa en julio de ese año, cuando congeló un pago por 539 millones de dólares en Nueva York, provocando un default parcial de Argentina.

Resta un pronunciamiento de Griesa al respecto.
"Vamos a tratar de que se mantengan los principios consagrados sobre la sustentabilidad de los acuerdos y la legalidad y vamos a proceder ratificándolos", advirtió Recalde en diálogo con Radio 10, anticipando una batalla legislativa.

La situación se da en plena renovación de liderazgos dentro del Partido Justicialista (PJ, peronista) que elegirá a su nueva conducción el 8 de mayo.

Allí avanza una corriente dialoguista por sobre el kirchnerismo duro, que batalló contra los fondos especulativos, a los que denunció en foros internacionales como "buitres" por haber comprado bonos en default a precio de remate para buscar cobrarlos luego al valor nominal por vía judicial.

Pero en el mar de olas que es el PJ los planetas parecen alinearse en favor de Macri.

"Hay un sector que piensa en adoptar políticas confrontativas y el gran sector mayoritario que plantea ser una oposición seria, responsable que garantice gobernabilidad", resumió el gobernador de Entre Ríos, el peronista Gustavo Bordet.

Financiamiento.

El acuerdo es necesario para permitir el retorno a los mercados internacionales, que resulta crucial para el gobierno de Macri.

Lo apremia una economía estancada con un déficit de casi 6% del PIB, una inflación proyectada para 2016 de entre el 20 y el 25% y un crecimiento que en el mejor de los casos llegará a 1% este año.
"Restablecer el crédito es una premisa fundamental para volver a crecer", dijo este sábado el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, a Radio Mitre.

Las reservas, de las que el kirchnerismo echó mano durante una década para el pago de la deuda reestructurada, aumentaron en 5.000 millones de dólares semanas atrás con un préstamo de bancos locales que permitieron llevarlas de unos 24.000 a 29.600 millones, según el último balance.

Al margen de las negociaciones en Nueva York, Argentina logró un preacuerdo con 50.000 bonistas italianos para pagarles al contado el 150% del capital de 900 millones de dólares por títulos en default.
"Hubiéramos querido llegar a un acuerdo (con todos los acreedores), pero no fue posible", lamentó Prat-Gay, aunque se mostró optimista sobre lograrlo porque "entraron a la oferta varios de los que parecían más duros".

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