SUBMARINO ARA SAN JUAN

El "ruido" que presagia lo peor

Armada admite “anomalía hidroacústica” detectada el miércoles, el día que desapareció.

Mensajes de apoyo a los tripulantes del submarino desaparecido. Foto: AFP
Familiares de los tripulantes esperan desde hace días noticias sobre sus seres queridos. Foto: Reuters
"Que no haya nada es terrible, nos sentimos devastados", dicen las familias. Foto: Reuters
El vocero de la Armada pidió a los familiares "no perder la esperanza". Foto: AFP
Se realizó una misa en la entrada de la base naval de Mar del Plata. Foto: AFP
Familiares rezan mientras esperan noticias de la tripulación. Foto: AFP
Niños, jóvenes y adultos esperan desde hace días noticias de sus familiares. Foto: AFP
Con el paso de los días comienzan a manejarse las peores hipótesis. Foto: Reuters
Algunos familiares criticaron el operativo de rescate. Foto: Reuters

El tiempo se agota, y comienzan a tejerse las peores hipótesis en torno a la desaparición del submarino argentino ARA San Juan, con sus 44 tripulantes, el miércoles 15 en el Atlántico Sur. Ayer la Armada argentina reconoció que está investigando una "anomalía hidroacústica" (ruido) muy cerca de donde se produjo la última comunicación con el ARA San Juan ese mismo miércoles.

"Fue informada como anomalía hidroacústica. Fue un ruido a eso de las once de la mañana del miércoles, casi tres horas después de la última comunicación, a 30 millas al norte de donde estaban en ese contacto y en camino a Mar del Plata", precisó Enrique Balbi, el vocero de la Armada.

Ese "ruido" fue registrado por buques de Estados Unidos. Consultado sobre si el origen del ruido podría ser una explosión, el vocero dijo que "no hace conjeturas" y que "es un ruido que hay que corroborar e investigar".

La última comunicación desde el ARA San Juan fue el miércoles 15 a primera hora de la mañana y mencionaba una avería en las baterías. En aquel momento navegaba por el golfo San Jorge, a 450 kilómetros de la costa.

El submarino había zarpado el domingo 11 de Ushuaia de regreso a Mar del Plata, su apostadero habitual.

Ayer miércoles el vocero de la Armada habló de que la búsqueda del submarino entró en una fase crítica por la falta de oxígeno si la nave sigue bajo el agua, como se cree.

Además de la "anomalía hidroacústica" que se investiga, la otra novedad ayer fueron las declaraciones de la jueza que lleva el caso. "Hay información muy sensible que obedece al secreto de Estado. Estamos hablando de una embarcación de guerra", dijo a la radio FM Latina Marta Yáñez, jueza de primera instancia de Caleta Olivia, ciudad patagónica cercana al punto donde el submarino envió su última comunicación antes de desaparecer.

La dramática situación disparó un impresionante operativo internacional de rescate en el que participan cerca de 4.000 personas y unos 30 aviones y barcos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Francia, España y Uruguay.

"Estamos en la parte crítica, particularmente en cuanto al oxígeno. No tenemos ningún rastro", dijo Enrique Balbi, portavoz de la Armada argentina.

"El escenario en las peores condiciones sería estar en inmersión y con imposibilidad de salir a superficie para hacer snorkel (entrada de aire) y no poder renovar el oxígeno", explicó.

Balbi señaló que espera que el clima favorable permita novedades en el rastrillaje del ARA San Juan, que podría estar sin propulsión y bajo el agua por un desperfecto eléctrico. La Armada señaló en un comunicado que se pronostican peores condiciones climáticas para la búsqueda a partir de hoy jueves.

Hasta ahora se ha patrullado la superficie de un área de casi 500.000 kilómetros cuadrados donde podría estar el submarino militar, pero falta explorar una amplia zona bajo el agua.

“Que no haya nada es terrible, nos sentimos devastados”, lamentan los familiares.

Expertos consultados por Reuters consideraron que el submarino estaría asentado a 200 metros bajo el mar —la profundidad aproximada de la plataforma continental argentina en esa zona— y que si no emergió es porque ningún tripulante pudo accionar los mecanismos manuales para hacerlo subir.

Los familiares de los tripulantes comenzaban a mostrar desesperación en Mar del Plata, a cuya base militar el submarino debía haber llegado a comienzo de la semana.

"Que no haya nada es terrible, nos sentimos devastados, nos sentimos impotentes, nos sentimos con bronca", dijo entre llantos Elena Alfaro, hermana de Cristian Ibáñez, experto en radares que iba en la nave. "Yo no descarto nada, así como dicen ellos (las autoridades) que no descartan ninguna hipótesis".

Además, deslizó una crítica al operativo de rescate. "Hay cortinas de humo. No se sabe nada. Tengo mucho dolor, tendrían que haber decidido antes mover todos los medios para salvarlos. No quiero enterrar a mi hermano", dijo Elena.

El caso ocupa hace días las portadas de los diarios y la mayor parte de la programación de los canales argentinos. Además, la desaparición del submarino está teniendo una amplia repercusión internacional, en medios de comunicación y gobiernos.

El presidente estadounidense Donald Trump publicó ayer miércoles en Twitter un mensaje de apoyo a la tripulación y a los argentinos. "No queda mucho tiempo", dijo. "Hace tiempo que di la orden de ayudar a Argentina con la misión de búsqueda y rescate de su submarino desaparecido. (...) ¡Que Dios les acompañe a ellos y al pueblo de Argentina!".

En tanto, el presidente ruso Vladímir Putin habló con su homólogo argentino Mauricio Macri y le ofreció la cooperación de su país en la búsqueda del submarino ARA San Juan.

"El presidente argentino agradeció a su par ruso el ofrecimiento, y Putin ya le adelantó que ponía a disposición inmediata un buque oceanográfico de alta complejidad, de gran utilidad para este tipo de operaciones", explicó la Cancillería argentina en un comunicado.

A la espera de un eventual rescate, el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, en la costa de la Patagonia, activó un protocolo de emergencia.

El ARA San Juan, el más nuevo de los tres submarinos de la flota, fue botado en 1983. Construido en Alemania, tiene un largo de 65 metros y funciona con motores diésel y a electricidad. El submarino tuvo una costosa reparación entre 2008 y 2014.

La dramática situación ha generado fricción entre la Armada Argentina y el Ministerio de Defensa, según medios argentinos. El presidente Macri mantuvo el martes una tensa reunión con los mandos militares a los que les reclamó "no ocultar nada".

Se evalúa abrir un sumario para investigar el caso y no se descarta realizar una denuncia penal una vez que concluya el operativo de rescate.

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