CRISIS INSTITUCIONAL EN ESPAÑA

El rey acusa a catalanes de "deslealtad" y pide al Estado restaurar el orden

Sube la tensión en España tras el referéndum del domingo.

Unas 700 mil personas se manifestaron a favor de la independencia. Foto: AFP
Unas 700 mil personas se manifestaron ayer a favor de la independencia en el marco de una huelga general. Foto: AFP

La crisis institucional en España, por el proceso independentista en Cataluña, se agrava hora a hora. Ayer martes, en el marco de una huelga general en repudio a la represión policial del domingo durante el referéndum, el rey Felipe VI intervino claramente a favor del presidente español Mariano Rajoy y cuestionó con dureza a los secesionistas catalanes, a los que acusó de "deslealtad inadmisible".

Mientras, en las calles de Barcelona, entre los miles de manifestantes reinaba la sensación de que es inevitable la ruptura con España.

En su mensaje por televisión a la nación, el rey Felipe pidió que el Estado defienda el orden constitucional de "la deslealtad" de los independentistas catalanes. "Es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones", dijo el monarca, en su primera reacción luego del referéndum del domingo en Cataluña.

"Determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía", prosiguió.

"Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible", abundó el rey.

"Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada", lamentó luego.

El gobierno español de Rajoy dispone de la potestad de intervenir y suspender el Ejecutivo catalán de Carles Puigdemont y sus instituciones aplicando el artículo 155 de la Constitución. Una opción que el Ejecutivo no ha descartado.

En Barcelona, 700.000 personas protestaron —según cifras de la policía municipal— contra la violencia de la policía contra el referéndum de independencia del domingo, y que dejó al menos 900 heridos, según el gobierno catalán.

"¡Fuera las fuerzas de ocupación!", gritaban los manifestantes en el marco de la huelga general. Los transportes, los bancos, las instituciones oficiales del gobierno catalán y el pequeño comercio se sumaron al paro.

También se sumó el FC Barcelona: ni los equipos profesionales ni los juveniles (de todas las disciplinas) entrenaron ayer martes.

Igualmente, muchos de los monumentos e instalaciones turísticas de Barcelona, como la iglesia de la Sagrada Familia del arquitecto modernista Antoni Gaudí, tampoco abrieron sus puertas.

El domingo, en un intento de impedir el referéndum considerado ilegal por el gobierno, policías nacionales y guardias civiles recurrieron a porras, patadas, empujones y balines de goma contra los que fueron a votar. Pese a todo, 2,2 millones de personas —de 5,3 millones de habilitados— lograron participar en la consulta. Ante el boicot de los partidarios del "no", un 90% votó a favor de la independencia.

La Unión Europea (UE) y Naciones Unidas pidieron al gobierno de Rajoy que dialogue con el ejecutivo independentista catalán, que amenaza con una declaración unilateral en los próximos días. Los comisarios europeos abordaron la cuestión ayer martes, pero descartaron mediar, reiterando su posición de que "esto es un asunto interno de España".

Durante la huelga de este martes no faltaron las escenas de tensión. La Delegación del gobierno español en Cataluña, que denunció una "manipulación de las masas", tuvo que ser protegida ante centenares de manifestantes por innumerables furgones de policía, varias filas de vallas metálicas y un espeso cordón de agentes.

Las acciones de hostigamiento a los policías llegados de otros puntos de España fueron creciendo desde el domingo, y en la noche del lunes se organizaron varias manifestaciones frente a los hoteles donde se hospedaban y en algunas comisarías.

"Estamos viendo cómo el gobierno de la Generalitat empuja cada día al pueblo catalán hacia el abismo y alienta la rebelión en las propias calles", afirmó en Madrid el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, tras reunirse con Rajoy.

El gobierno central "va a tomar todas las medidas que sean necesarias para frenar los actos de asedio", afirmó.

Desde 2010, el independentismo gana terreno en Cataluña, alimentado por la crisis económica y por la amputación del Estatuto de Autonomía de la región por el Tribunal Constitucional a instancias de un recurso del Partido Popular (PP) de Rajoy.

Sin embargo, los sondeos muestran que los catalanes están divididos sobre la independencia: 41,1% a favor y 49,4% en contra, según la última encuesta del gobierno catalán publicada en julio.

A la vista de todo esto, empieza a cundir la idea de que Rajoy está naufragando en Cataluña. "Está perdiendo control, claro. Y el gobierno de la nación está dando pasos en una dirección peligrosísima", declaró Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la universidad de Sevilla.

Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad a Distancia (UNED), asegura que a nivel político el gobierno catalán "lleva la delantera" frente a un Ejecutivo, el de Rajoy, que se ha limitado a repetir que el referéndum era ilegal, sin ofrecer ningún relato alternativo. "La Generalitat ha sabido elaborar tres, cuatro o cinco eslóganes —España nos roba, derecho a decidir, no somos súbditos— y el Estado español ninguno. Y eso ha tenido una eficacia extraordinaria", explica.

"Hay una desobediencia abierta y la prueba de ello es la celebración de esa movilización o referéndum", reconoce Luis Rodríguez Vega, portavoz en Cataluña de la Asociación Profesional de la Magistratura.

Rey Felipe VI, monarca de España. Foto: Casa Real
Mensaje de S.M. el Rey Felipe
ESCENARIO

Presidente Rajoy, entre dialogar o intervenir.

El gobierno español dijo ayer martes tener "controlada" la situación y estar preparado por si Cataluña declara su independencia.

Tras el referéndum del domingo pasado —que arrojó una mayoría en favor de la independencia—, el presidente Mariano Rajoy está en la encrucijada de optar por asumir los poderes regionales, como le piden sus socios de Ciudadanos, o abrir un diálogo con la Generalitat, como exigen los socialistas, líderes de la oposición.

"Estamos trabajando en medidas que protejan al pueblo de Cataluña. Tenemos preparadas todas las actuaciones y lo estamos hablando con los distintos representantes políticos", dijo la vicepresidenta Soraya Sáenz. Respondió así a la pregunta de si el gobierno invocaría el artículo 155 de la Constitución, que exige una mayoría absoluta del Senado y dice que si una región no cumple con sus obligaciones o actúa gravemente contra el interés general de España, el gobierno puede adoptar medidas para su cumplimiento forzoso y para proteger el interés general.

Tras reunirse con los dos partidos que le han apoyado contra el referéndum catalán, Rajoy se comprometió a estudiar las propuestas del líder socialista, Pedro Sánchez, y del de Ciudadanos, Albert Rivera, partidario de que se asuman las funciones del presidente catalán, Carles Puigdemont, para convocar elecciones autonómicas en Cataluña.

Si continúa la incertidumbre, la crisis catalana podría condicionar la legislatura de Rajoy y la estabilidad política del Ejecutivo en minoría, ralentizando eventualmente la recuperación económica del país, según analistas.

"Absolutamente", dijo Sáenz cuando se le preguntó si el Ejecutivo tenía controlada la situación en Cataluña, donde el gobierno ha desplegado miles de policías y guardias civiles. La vicepresidenta criticó que la Generalitat estuviera vulnerando el interés general en favor de los secesionistas en una región en la que, aunque la mayoría de la gente defiende el derecho a votar sobre su futuro, no está tan claro que el deseo de independencia sea mayoritario, según los sondeos. "El Gobierno de Cataluña ha perdido cualquier vergüenza democrática desde hace tiempo", dijo Sáenz. REUTERS

  
  Camp Nou
Camp Nou cerrado. Foto:  AFP

El deporte catalán, casi en pleno, encabezado por el FC Barcelona, se unió ayer a la huelga general. El Barcelona cerró todas sus instalaciones, paralizando las actividades de todas sus secciones, incluido el fútbol.

  
Partido Popular
Sede del PP de Barcelona. Foto: Reuters

La sede en Barcelona del PP, el partido del presidente Mariano Rajoy, custodiado ayer y luciendo un claro mensaje a favor de la unidad de España y en contra de la independencia de Cataluña.

 
Tensión 
Policía catalana. Foto: Reuters

Efectivos de la policía catalana, Mossos d’Esquadra, se paran frente a un grupo de agentes de la Policía Nacional que protestaban por la presencia policial frente a su hotel en Pineda de Mar, al norte de Barcelona.

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