Unión Europea discute qué hacer con los migrantes que siguen llegando 

Remando contra la corriente

Un centenar de inmigrantes rescatados en las últimas horas en el Mediterráneo por encontrarse en situación de peligro mientras navegaban con destino a Italia ya se encuentran en la isla sureña de Lampedusa, informó ayer la Guardia Costera italiana.

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El centenar de migrantes rescatado ayer logró sortear la travesía en un precario bote. Foto: Reuters

El desembarco comenzó el jueves, el mismo día en el que el Centro Nacional de Socorro de la Guardia Costera estuvo al mando de once operaciones de salvamento en el Mediterráneo, en las que fueron auxiliados 2.220 inmigrantes.

Estas personas fueron socorridas y subidas a bordo de las naves de la Guardia Costera, la Marina Militar, la Guardia de Finanzas y también del barco alemán "Hessen" y el "Phoenix" de la organización humanitaria Moas, de Malta, y se espera que en las próximas horas vayan desembarcando en distintos puertos del país.

La Comisión Europea propuso el miércoles activar un sistema temporal de cuotas para distribuir entre los Estados comunitarios a los demandantes de asilo que ya están en la Unión Europea, así como un mecanismo para absorber a 20.000 refugiados de países terceros dentro de su nueva estrategia sobre inmigración.

Ambas medidas, que la Comisión detallará a finales de mes, estarán regidas por un criterio de distribución que tendrá en cuenta factores como la situación económica —el PIB y la tasa de desempleo—, la población y los esfuerzos realizados previamente por los Estados miembros.

Países se oponen.

Polonia se convirtió ayer en el último Estado en oponerse al plan de la Unión Europea que pretende establecer cuotas de refugiados para los 28 países miembros.

La primera ministra, Ewa Kopacz, afirmó que si bien Varsovia estaba en contra de las cuotas fijas propuestas por Bruselas, está abierta a aceptar emigrantes y refugiados de forma voluntaria.

"No estamos diciendo que no acogeremos a emigrantes, decimos que queremos hacer una oferta creíble y que, como otros colegas europeos, estoy a favor de las decisiones voluntarias en este asunto", afirmó Kopacz. La República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania y Eslovaquia también se han opuesto a la controvertida propuesta de la UE, pero insisten en que aceptarían refugiados con carácter voluntario.

Las cuotas propuestas por Bruselas se definen en función de criterios "tales como el PIB, la población, la tasa de desempleo y la cantidad de solicitudes de asilo" en un país, entre otros criterios. La iniciativa de la Unión Europea tuvo lugar en un momento en el que la pobreza y los conflictos bélicos en el norte de África y Oriente Medio están provocando una ola de inmigración sin precedentes. Como país más grande de la región central de Europa, Polonia debería recibir al 5,64% de los migrantes que llegaran a territorio comunitario, mientras que la diminuta Estonia recibiría un 1,76%.

El peso pesado alemán estaría obligado a recibir un 18,42% de los refugiados e inmigrantes que llegaran al continente.

La cuestión se debatirá en una cumbre de jefes de Estado a finales de junio.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 34.000 demandantes de asilo cruzaron el Mediterráneo para llegar a Italia este año, y más de 1.700 murieron o desaparecieron en el mar durante la travesía.

También en Asia.

Los países del sudeste asiático están "jugando al ping-pong" con los inmigrantes, al rechazar y empujar sus barcos de unas aguas territoriales a otras, según las organizaciones humanitarias.

Alrededor de un millar de inmigrantes rohingyas y bengalíes llegaron ayer a la isla indonesia de Sumatra. El grueso del grupo, 420 bengalíes y 370 rohingyas, se encuentra en la localidad de Langsa, a la que llegaron ayudados por pescadores locales después de que la embarcación en la que viajaban naufragara cerca de la costa.

Además, un número indeterminado de embarcaciones más pequeñas, con una veintena de personas a bordo cada una, llegó a otros puntos de Sumatra, según el director de la OIM en Bangkok, Jeff Labovitz.

Labovitz declaró que el Gobierno indonesio ha pedido ayuda a su agencia para asistir a dos grupos de inmigrantes, entre ellos los citados 790.

La OIM y la ONG Human Rights Watch (HRW) han reiterado en los últimos días un llamamiento a Tailandia, Malasia e Indonesia para que rescaten a los inmigrantes y frenen lo que califican como "la estrategia del ping-pong humano".

"Tailandia, Malasia e Indonesia deberían dejar de jugar al juego a tres bandas de ping-pong humano y, en su lugar, deberían trabajar juntos para rescatar estos barcos aciagos", aseveró el subdirector de HRW en Asia, Phil Robertson.

Robertson también pidió a Birmania (Myanmar) que acabe con la discriminación de los rohingyas, una perseguida minoría musulmana a la que niegan la ciudadanía y limitan la libertad de movimiento. Más de 2.400 inmigrantes bengalíes y rohingyas han desembarcado en Malasia e Indonesia desde el domingo pasado.

MSF SE LANZÓ AL MEDITERRÁNEO


Médicos en alta mar y por tierra.


La organización Médicos Sin Fronteras lanzó su propio dispositivo de búsqueda y rescate a principios de este mes. Desde entonces y con los dos buques desplegados en el Mediterráneo, MSF ha rescatado a 1.256 personas y asistido en el salvamento a 101 migrantes. La organización dispone de un barco propio, el Bourbon Argos, con capacidad para transportar hasta 350 personas y una tripulación de 26 personas. El MY Phoenix, que MSF tripula en conjunto con la organización Moas ya ha rescatado a 692 personas desde que comenzaron a actuar el pasado 2 de mayo. Antes de fin de mes MSF pondrá en el mar un tercer buque de similares características. Además la organización presta atención en el centro de refugiados de Pozzallo, Sicilia.

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