El uruguayo es el responsable de hacer llegar la ayuda humanitaria de ONU

Raúl Rosende: "El EI es una expresión del agravamiento de la guerra"

El diplomático uruguayo se desempeña como Director Regional de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), un área que cumple un papel clave en los países que sufren conflictos de largo aliento.

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"El patrimonio histórico y cultural de la zona ha sufrido nu daño irreversible", afirmó.

En esa tarea a Rosende le ha tocado trabajar en sitios de problemáticas o perfiles culturales tan distintos como Nicaragua, Colombia o Yemen. Fue destacado como responsable de hacer llegar la ayuda humanitaria a la población civil de Siria desde hace más de dos años. Llegó a Damasco el 15 de enero de 2013 y fue testigo en primera línea del agravamiento de uno de los peores conflictos de Medio Oriente. Se estima que en este lapso ha habido 230.000 víctimas, el grueso de ellas civiles.

—La situación en Siria parece por lo menos insostenible. Pero enfocándose solamente en la situación del grupo Estado Islámico, ¿es posible que se esté viviendo un repliegue de los yihadistas en esa zona?

—Hasta ahora los intentos de mediación para encontrar una salida negociada entre los diferentes grupos armados no han fructificado. El conflicto se ha agravado a lo largo de cuatro años, mayor cantidad de personas han muerto por las hostilidades —se calcula en 230 mil muertos— y han surgido grupos sumamente radicalizados. El Estado Islámico es una expresión del agravamiento de la guerra. En los últimos días por primera vez el Estado Islámico (EI) ha retrocedido significativamente en el control del territorio en Siria. Antes, y por casi un año, el EI había avanzado de manera consistente desde la toma de Mossul, la segunda ciudad más importante de Iraq en junio 2014. Desde ese momento inició una ofensiva muy agresiva dentro de Iraq y hacia Siria, conquistando gran parte del este y el norte del país. Ahora las milicias kurdas PYD los ha hecho replegarse de gran parte de la frontera norte entre Siria y Turquía. Ha habido dos batallas importantes en torno a dos ciudades fronterizas estratégicas: Kobani y Tel Abyab, ambas ganadas por el PYD. Si esta tendencia se consolida, habrá algunos cambios de importancia en el conflicto sirio: los grupos radicalizados tendrán menos poder, y habrá un mayor acceso humanitario de la ONU en las zonas. El Estado Islámico ha sido muy intransigente y ha restringido la llegada de ayuda humanitaria; se espera que con los kurdos el acceso humanitario mejore.

—La ocupación de Palmira por parte del E.I. ha encendido alarmas sobre todo por el valor patrimonial de esa ciudad, ¿qué riesgo real vive hoy esa zona, tanto humano como material?

—En la guerra en Siria además de los daños humanos y materiales, ha habido un daño al patrimonio histórico y cultural de la humanidad irreversiblemente. Siria ha sido un país con una riqueza histórica arquitectónica muy relevante. Las civilizaciones persas, hititas, los primeros cristianos, el califato omeya de los musulmanes, todos han dejado huellas arquitectónicas impresionantes. Gran parte de ese patrimonio ha sido afectado o está siendo amenazado. Antes de Palmira, la parte antigua de Aleppo que era patrimonio de la Unesco fue dañada, el mercado más viejo del mundo fue quemado y mezquitas de más de mil años fueron destruidas. En la ciudad de Homs algunas de las primeras iglesias fueron también dañadas. Palmira está ahora severamente amenazada, el Estado Islámico ha demostrado aversión por el patrimonio, en Irak ha destruido museos. El área controlada por el EI fue la cuna de las civilizaciones antiguas, la frontera entre Siria e Irak, y los restos arqueológicos e históricos son de un incalculable valor cultural. Además de la destrucción, hay reportes de saqueo y comercialización ilegal de piezas arqueológicas. Sin embargo, la toma Palmira tiene otra significación: dicha toma le permite al Estado Islámico controlar el este de Siria que es la zona de producción de petróleo. El EI usa el combustible no sólo como negocio, también como instrumento de guerra. En los últimos días ha bloqueado el envío de combustible a zonas controladas por otros grupos generando una grave situación humanitaria, ya que los hospitales y la producción de alimentos no funcionan sin gasolina.

—¿Cree que es posible terminar con la amenaza del yihadismo? ¿Los musulmanes contrarios a los extremistas deberían tener un papel más preponderante en la pacificación de Medio Oriente?

—Grupos como el Estado Islámico son producto de la radicalización y la marginación, la gran mayoría de los musulmanes no adhieren a su visión y practican la religión de una manera pacífica. Siria ha sido históricamente un ejemplo de convivencia religiosa en el Medio Oriente. Los diferentes grupos han convivido armónicamente: cristianos, musulmanes sunitas, chiítas. Líderes religiosos musulmanes y cristianos en Medio Oriente han hecho consistentes llamados por la paz y a evitar la radicalización e intolerancia religiosa. Existen reportes que indican que en los últimos meses ha aumentado el bombardeo aéreo sobre poblaciones civiles, incluyendo hospitales y mercados. Entre abril y mayo 29 hospitales han sido atacados, 27 de los cuales han sido bombardeados por la fuerza aérea. La reacción ante estas violaciones a las leyes de guerra es de indignación y puede alimentar la radicalización.

Un uruguayo en el infierno

El diplomático uruguayo se desempeña como Director Regional de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), un área que cumple un papel clave en los países que sufren conflictos de largo aliento.

En esa tarea a Rosende le ha tocado trabajar en sitios de problemáticas o perfiles culturales tan distintos como Nicaragua, Colombia o Yemen. Fue destacado como responsable de hacer llegar la ayuda humanitaria a la población civil de Siria desde hace más de dos años. Llegó a Damasco el 15 de enero de 2013 y fue testigo en primera línea del agravamiento de uno de los peores conflictos de Medio Oriente. Se estima que en este lapso ha habido 230.000 víctimas, el grueso de ellas civiles.

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