ESPAÑA EN SITUACIÓN COMPLEJA

Rajoy en la difícil misión de evitar otra elección

Realiza negociaciones para formar gobierno, sin plazo para voto en el Parlamento.

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El presidente Mariano Rajoy aceptó el pedido del rey y busca apoyo en tiempo razonable. Foto: AFP

La decisión de Mariano Rajoy de aceptar el encargo del rey para formar gobierno hace vislumbrar un nuevo Ejecutivo en España después de más de siete meses de interinidad, aunque el líder del PP (centroderecha) no ha fijado un plazo para conseguirlo, por lo que no se disipa la incertidumbre política.

Fiel a su estilo poco explícito, Rajoy anunció que aceptaba el encargo de Felipe VI para presentarse a la elección como presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, pero no fijó un plazo ni quiso garantizar que acudirá a la Cámara incluso si no tiene asegurados los apoyos.

"No conviene adelantar acontecimientos, y mucho menos en circunstancias como éstas que estamos viviendo", dijo el presidente del Gobierno en funciones y candidato a la reelección, aunque afirmó que intentará lograr los apoyos "en tiempo razonable".

El PP ganó las elecciones del pasado 26 de junio con 137 diputados de los 350 del Congreso, pero necesita el apoyo de otros partidos para que su candidato sea elegido presidente del Gobierno.

También ganó en los comicios del pasado 20 de diciembre, aunque con menos diputados (123) y entonces el candidato popular declinó la propuesta del monarca con el argumento de que no contaba con los votos suficientes.

Ahora, la aceptación de Rajoy supone abrir la posibilidad de constituir un gobierno en España tras dos elecciones en seis meses y apartar el fantasma de unos terceros comicios, de los que ya se comenzaba a hablar.

Según la Constitución, el rey es el encargado de proponer al candidato a presidente del Gobierno, previa consulta con los representantes de los partidos.

Una vez aceptado el encargo, el aspirante tiene que exponer su programa de gobierno en el Congreso de los Diputados y después solicitar la confianza de la Cámara, aunque no se establece un plazo para ello.

Sin embargo, para conseguir esa confianza Mariano Rajoy necesita los votos afirmativos o la abstención de otros partidos para conseguir más síes que noes.

"Haré todo cuanto pueda para que España tenga un gobierno", dijo, aunque explicó que no depende solo de él.

De cara a buscar apoyos, Rajoy se dirige a los llamados "partidos constitucionalistas", aquellos que defienden el orden institucional actual, en referencia a los socialistas (PSOE) y los liberales de Ciudadanos, aunque de momento, los dos rechazan darle el "si", aunque coinciden en la urgencia de desbloquear la situación.

El aspirante a la reelección se plantea como objetivo pactar "un eventual programa de gobierno" basado en "puntos de encuentro" para formar un Ejecutivo "moderado, estable y con apoyo parlamentario claro", que es la "mejor opción",

Queda claro que Rajoy acepta la responsabilidad de encabezar un nuevo gobierno. Ahora la incógnita está en saber si conseguirá que algunos de los otros partidos cambie el signo de su voto para que sea investido presidente y en caso contrario, si está dispuesto a sufrir un "no" de la Cámara, como le ocurrió en marzo al candidato socialista, Pedro Sánchez.

ESCENARIO.

Un país con desafíos en economía y la política.

España tiene planteados grandes desafíos, tanto económicos como políticos, mientras Mariano Rajoy intenta formar gobierno.

"Todos repiten la misma palabra: no, no, y no", resumió el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, cuya fuerza política ofreció una abstención en una votación de investidura de Rajoy, aunque sus 32 diputados no son suficientes.

Por su parte, el líder socialista Pedro Sánchez (tiene 85 bancas) advirtió: "Somos la primera fuerza del cambio y no vamos a apoyar aquellos que queremos cambiar".

La negativa también fue expresada por el líder de la formación antiausteridad Podemos, Pablo Iglesias.

La presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor dijo que programará la sesión de investidura en acuerdo con Rajoy.

Está pendiente la elaboración de un nuevo presupuesto para el próximo año y debe aprobar las medidas necesarias para cumplir los objetivos de déficit marcados ayer por Bruselas, que lo fijan en el 3,1 % del PIB en 2017, lo que supone un recorte en los gastos públicos.

Desde el punto de vista político, se enfrenta al desafío independentista en Cataluña, cuyo Parlamento regional aprobó el jueves iniciar la vía unilateral para la independencia de esa región del noreste de España, desobedeciendo al Tribunal Constitucional español. Fuentes, AFP y EFE

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