LA CRISIS EN ESPAÑA: DIVISIONES POLÍTICAS

Puigdemont bajo amenaza de secesionistas radicales

La CUP podría dejarlo en minoría en el Parlamento catalán.

El presidente catalán el martes durante su discurso en el Parlamento regional. Foto: Reuters
El presidente catalán el martes durante su discurso en el Parlamento regional. Foto: Reuters

La CUP (Candidatura de la Unidad Popular, partido secesionista de extrema izquierda) destila indignación al considerar que Carles Puigdemont no cumplió el acuerdo que habían sellado con Junts pel Sí para realizar una declaración formal de independencia que incluyera proclamar la república catalana e iniciar el proceso constituyente. El secretariado de la CUP propondrá a su consejo político no reanudar en ningún caso la actividad parlamentaria si no es para dar pasos decididos hacia la creación de la república. Junts pel Sí (62 de 135 escaños) necesita los 10 de la CUP para llegar a la mayoría absoluta.

El diputado Benet Salellas reiteró ayer, en una entrevista en TV3, que conocieron una hora antes del inicio del discurso de Puigdemont el martes, el inesperado cambio de guión, y que fue un día muy duro. En el documento consensuado aparecían la proclamación de resultados y los pilares para la construcción del nuevo Estado. Nada de eso sucedió porque Puigdemont no hizo una declaración formal y solo asumió un mandato para crear una república que suspendió en aras del diálogo. La tensión fue evidente al inicio del pleno. Tras sonar el timbre insistentemente, los diputados de la CUP tardaron en ocupar sus escaños y lo hicieron con 10 minutos de retraso. Fue la pista definitiva de que los planes habían cambiado.

No aplaudieron la mayoría de ellos el discurso de Puigdemont y muchos no ocultaron su terrible enfado. En esta ocasión, los anticapitalistas estaban convencidos de que se proclamaría la república y no habían mostrado signos de alarma ante las diferentes voces del PDeCAT que pedían modular la declaración. Miembros de la CUP apuntan también al papel que haya podido ejercer el expresident Artur Mas, al que se le vio salir en solitario del Palau de la Generalitat el domingo por la noche. Al final de la sesión, las cámaras le captaron hablando con Puigdemont en el hemiciclo.

Tras la gran movilización por el referéndum, la CUP considera que se ha perdido una enorme oportunidad al no haber declarado formalmente la independencia para poder establecer una relación entre iguales con el Estado previa a cualquier negociación.

Con todo, la CUP, que confiaba mucho más en Puigdemont que en Oriol Junquera, no ha dado por rota la "cadena de confianzas" con el president, pero admite que está tocada. Por ello, le ha dado como máximo un mes de plazo para esa eventual negociación con interlocutores internacionales, que no parece que vaya a tener mucho recorrido vistas las reacciones en la Unión Europea de apoyo al gobierno de Rajoy. Y más después de que el gobierno haya contestado con la aplicación del artículo 155 si Puigdemont no se retracta en una semana.

La dirección de la CUP debatirá que los diputados no reanuden "en ningún caso" su actividad parlamentaria hasta que Puigdemont no dé pasos firmes en la construcción de la república. Es su forma de presionar para que Puigdemont regrese al pacto que consideran roto. Esa eventualidad dejaría en minoría a Junts pel Sí (62 diputados de 135).

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