"BALMEDIE"

El pueblo de Escocia que enfrentó a Trump y no le pagó el muro

Separó su campo de golf de los vecinos y les envió la factura.

Cuando los habitantes se negaron, Trump y su gente comenzaron a usar diferentes tácticas persuasivas. Foto: AFP
Cuando los habitantes se negaron, Trump y su gente comenzaron a usar diferentes tácticas persuasivas. Foto: AFP

Balmedie, un pequeño pueblo en la costa nororiental de Escocia, sabe lo que es un muro de Donald Trump. Hasta esa localidad de unos 2.600 habitantes, ubicada 15 km al norte de Aberdeen, la tercera ciudad más poblada de Escocia, llegaron recientemente noticias que seguramente no hicieron feliz a Trump.

Los dos campos de golf que tiene el presidente estadounidense en Escocia reportaron pérdidas el año pasado por 25 millones de dólares. El más afectado fue el Turnberry Golf Links, en el condado de Ayrshire, en la costa oeste. Ahí, a Trump se le esfumaron 23 millones de dólares, según la empresa, por los costos de remodelación del campo y del hotel que completa el complejo del magnate. Perdió los otros dos millones de dólares en el Trump International Golf Links, en Balmedie, donde la noticia fue recibida como la victoria que coronó una batalla desigual que los lugareños comenzaron a pelear contra Trump hace años.

Uno de los protagonistas de esa batalla es David Milne. Sí, David, como el que enfrentó a Goliat. Milne es un contratista privado de 53 años experto en la industria petrolera y de gas que ahora prueba suerte en la construcción y que vive a escasos metros del campo de golf de Trump.

En el techo de la casa donde vive con su esposa Moira, ondea, todavía, junto a la bandera escocesa o Saltire, la bandera mexicana con la que Milne recibió a Trump el 18 de junio del año pasado. Ese día el magnate llegó a Balmedie para encabezar la pomposa inauguración de su campo de golf. A su paso por el pueblo, recuerda Milne, Trump debió haber pasado por al menos 20 casas en las que ondeaban banderas tricolores.

El pueblo quería dejarle claro al entonces candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos que su solidaridad estaba con el pueblo mexicano. Trump había querido comprar las tierras de varios de sus vecinos del campo de golf para hacer más grande la instalación. Pero ellos no quisieron vender y entonces construyó muros alrededor de su terreno para borrar de la vista de los golfistas las casas locales, entre ellas la de Milne.

A Trump se le ocurrió una gran idea: enviarle a Milne y a sus vecinos la cuenta por la construcción de la valla. La misma receta que Trump quiere aplicar a los mexicanos: construir un muro fronterizo, pero que paguen ellos.

Cuando los habitantes de Balmedie se negaron, Trump y su gente comenzaron a usar diferentes tácticas persuasivas: construyeron bancos de tierra alrededor de las casas y sembraron árboles maduros, de hasta siete metros de altura para bloquear la vista al mar de los lugareños. Luego trataron, sin éxito, de convencer a la autoridad local de que obligara a los vecinos a vender y, finalmente, acusaron a algunos propietarios de robarse su tierra y de dañar equipos de construcción que Trump tenía en el lugar.

Milne dice que la resistencia de sus vecinos seguramente le quitó atractivo a Trump International Golf Links, en Balmedie.

Milne observa el estacionamiento del campo de golf. Ni siquiera un tercio de los espacios están ocupados y sobre el césped verde de cada hoyo no se ve una sola alma.

"Construyó una valla que yo no quería en mi casa y lo hizo sin consultarlo, en el lugar equivocado y me envió la factura. No pagué y espero que los mexicanos no paguen por el muro que Trump quiere construir contra sus deseos, en el lugar seguramente equivocado", dice Milne. "Cuando lo escuché despotricar sobre la construcción de un muro mexicano pensé: Así me lo hizo a mí, así que decidí hacer ondear una bandera mexicana junto con el Saltire".

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