A LA ESPERA DEL JUICIO

Proyecciones económicas dejan más débil a Temer

Por primera vez los analistas esperan menos crecimiento y más inflación.

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Analistas empeoraron las proyecciones económicas para 2018. Foto: Reuters

Además de la crisis política por los escándalos de corrupción que tiene seriamente comprometida su continuidad en la Presidencia de Brasil, la economía no está ayudando a Michel Temer. Es que los analistas financieros, en función de los casos de corrupción, bajaron sus proyecciones para este año, en el que esperan un crecimiento menor y una inflación mayor.

De acuerdo con la edición divulgada ayer lunes del boletín Focus, un sondeo que el Banco Central realiza semanalmente entre un centenar de analistas de instituciones financieras, los economistas redujeron su previsión para el crecimiento económico de Brasil en 2017 desde el 0,50% calculado hace una semana hasta el 0,49%. En cuanto a la inflación, los analistas elevaron su proyección desde el 3,92% al 3,95%.

Estas revisiones representan un cambio significativo debido a que, antes de la crisis política, los economistas llevaban once semanas reduciendo gradualmente su pronóstico para la inflación y cinco semanas elevando la previsión para el crecimiento económico.

El temor de los economistas es que la crisis que tiene contra las cuerdas a Temer, cuya renuncia es exigida por la oposición y hasta por parlamentarios que lo apoyaban, paralice la votación en el Congreso de reformas consideradas importantes para la recuperación de la economía. Tales reformas, como la que flexibiliza la legislación laboral y la que endurece las condiciones para jubilarse, son consideradas necesarias para ajustar las cuentas públicas e impulsar una economía que atraviesa su mayor recesión en décadas.

La economía brasileña se contrajo un 3,8% en 2015, su peor resultado en 25 años, y un 3,6% en 2016, con lo que completó dos años seguidos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.

En cuanto a las proyecciones para el crecimiento económico de 2018, los analistas también las empeoraron, y ahora prevén una expansión del 2,48%, frente al 2,50% que esperaban hace una semana. La previsión para la inflación en 2018 también fue revisada, ya que los economistas la elevaron desde el 4,34% esperado hace una semana hasta el 4,40% proyectado en el nuevo sondeo.

Tanto la inflación prevista para 2017 (3,95%) como la esperada para 2018 (4,40%) se encuentran por debajo de la meta que el gobierno se impuso para ambos años, que es del 4,5% con un margen de tolerancia de un punto y medio porcentual hacia arriba y hacia abajo. Tras alcanzar una inflación del 10,67% en 2015, el mayor nivel en trece años, el índice cayó hasta el 6,29 % en 2016.

¿Crisis política?

Ayer el nuevo ministro de Justicia de Brasil, Torquato Jardim, afirmó que la grave crisis que existe en el país "no es política" sino económica.

"Lo que interesa, en primer lugar, es la economía. La crisis no es política, sino económica", aunque "la prensa la transformó en una crisis política, declaró Jardim a Folha de São Paulo, al que aseguró que la "sociedad" entre Temer y el Congreso está "intacta", pese a las sospechas que pesan sobre el mandatario.

Jardim era hasta ahora titular de la cartera de Transparencia y fue nombrado ministro de Justicia este domingo, en un enroque con el ocupante de ese despacho Osmar Serraglio, que cubrirá su vacante.

Jardim, con cuatro décadas de experiencia en el ámbito jurídico, dijo a Folha de São Paulo que una de sus misiones será mejorar la "interlocución" entre los poderes Ejecutivo y Judicial, pero con el debido respeto a la "autonomía" de ambas instituciones. También dijo que es posible "evaluar" cambios en la dirección de la Policía Federal, brazo investigador de asuntos de corrupción y que depende directamente del Ministerio de Justicia.

El nombramiento de Jardim generó preocupaciones en ese organismo policial, que el mismo domingo divulgó una nota en la que declaró su "sorpresa" y "preocupación" ante el nombramiento del nuevo ministro.

Jardim también tiene larga experiencia en la justicia electoral. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) retomará el próximo 6 de junio un proceso que puede desalojar a Temer del poder, si se comprobase que la campaña de la fórmula que integró con la destituida Dilma Rousseff para las elecciones de 2014 fue financiada con dinero de la corrupción.

A pesar de ese proceso, y de las crecientes presiones de toda la oposición y hasta sectores del oficialismo que exigen la renuncia de Temer, el nuevo ministro de Justicia descartó que se pueda llegar a ese extremo o incluso que Temer sea desalojado del poder antes del 1° de enero de 2019, cuando concluye el actual período presidencial. "De ninguna manera", declaró Jardim, quien insistió en que la crisis es "económica, no política".

El nuevo ministro de Justicia consideró "impensable" que alguno de los siete jueces del TSE no solicite más tiempo para estudiar el caso, lo cual estiraría los plazos procesales.

San Pablo comenzó a la baja.

La Bolsa de San Pablo inició la semana con una caída de 0,51%, a 63.760 puntos, en un ambiente de cautela por la crisis política y de bajo volumen de negociaciones por el feriado del Día de los Caídos en Estados Unidos. Para Fabricio Stagliano, de Walpires Corretora, la sorpresiva renuncia el viernes de la presidenta del Bndes, Maria Silvia Bastos, el cese del ministro de Justicia el domingo y la evaluación negativa de Moody, incidieron.

El Tribunal Electoral "no es un juguete del gobierno".

El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Gilmar Mendes, afirmó ayer lunes que el organismo abordará con imparcialidad el juicio que puede anular el mandato de Michel Temer.

El TSE juzgará a partir del 6 de junio si hubo irregularidades en el financiamiento de la campaña de 2014 en la que resultó reelegida la fórmula Dilma Rousseff-Michel Temer, quien hace un año reemplazó a la mandataria, destituida por el Congreso.

Ahora en ese mismo Congreso brasileño muchos creen que el TSE puede asestar un golpe letal a Temer. "El tribunal no es un instrumento para la solución de la crisis política, el juicio será jurídico y judicial", dijo Mendes. Sin embargo, en el entorno de Temer empezó a sonar con fuerza la posibilidad de que el juicio sea más lento de lo esperado, si alguno de los jueces del TSE pide parar el proceso para revisar el expediente.

El juicio ya fue suspendido el 4 de abril para citar nuevos testigos y dar más tiempo a la defensa y, ahora, será retomado por un tribunal de siete jueces, dos de ellos recientemente nombrados por Temer. "En un juicio complejo es normal pedir revisión. Pero si alguien hiciera esto, no será a pedido de Palacio", dijo Mendes al diario Folha. "El TSE no es un juguete en manos del gobierno".

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