Desavenencias con el Gobierno Federal

Protesta armada por tierras en EE.UU.

Grupo extremista de productores ocupó durante 41 días un refugio natural en Oregon.

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Ocupantes en Oregon. Foto: AFP

En realidad, en estos momentos, tengo ganas de suicidarme", dijo David Fry, de 27 años, oriundo de Ohio, el último de los ocupantes que abandonó el Refugio Nacional de Vida Salvaje Malheur, situado en el sureste del Estado de Oregon, después de 41 días de tensión y ocupación. "No seré esclavo de este sistema ni un día más. Soy un hombre libre. Moriré como un hombre libre", indicó en las negociaciones realizadas vía telefónica antes de que se rindiera.

Fue una extraordinaria conclusión a más de un mes de ocupación, ya que la conversación que sostuvieron los últimos cuatro ocupantes con sus adherentes que intentaban persuadirlos para que depusieran su actitud, cobró estado público mediante streaming. Tres ocupantes salieron en rápida sucesión con los brazos en alto, pero Fry, inicialmente, rehusó salir.

Durante los 75 minutos siguientes, sentado a solas en una carpa, abrazado a una frazada, osciló entre la resignación y la agitación, a medida que divagó de un tema a otro y sobre teorías de conspiración, mientras que la audiencia que escuchó el streaming operado por Seim, ascendió hasta 30.000 personas. Fry dijo que los banqueros causan las guerras y que el gobierno impide los avances que ofrecen las invenciones y "castra por medios químicos a todo el mundo". Ocasionalmente se le escuchó hablando por otro teléfono con el FBI.

De pronto, todo terminó. "Un bizcocho más y un cigarrillo más", dijo, poco antes de salir de su escondite.

Con el final del enfrentamiento —que provocó la muerte de un ocupante, Robert "LaVoy" Finnicum tras desafiar a agentes federales, a fines de enero y la acusación judicial contra otros 25— el movimiento detrás de la ocupación avanzó hacia una nueva fase. Ammon y Ryan Bundy, los hermanos que lideraron la ocupación y ahora están en una cárcel de la ciudad de Portland, prometieron escalar la lucha, con la Justicia como su siguiente plataforma.

"Ahora pasamos del refugio a nuestro próximo campo de batalla, que es el sistema judicial y la legislación", dijo Michele Fiore, integrante de la Legislatura del Estado de Nevada, por el Partido Republicano, que apoyó al movimiento de ocupantes. También recibieron el respaldo de militantes contrarios al Gobierno Federal.

El origen.

La ocupación por un grupo de hombres armados dejó en evidencia desavenencias de muchos años sobre la propiedad y administración de tierras por el Gobierno Federal de Estados Unidos en una enorme área en el oeste. Cliven, un productor pecuario de Nevada y padre de los hermanos Bundy, fue detenido el miércoles pasado bajo acusación relacionada con el enfrentamiento armado en 2014 entre quienes le apoyan y agentes federales. Él y sus adherentes, al igual que los ocupantes del refugio de Oregon, sostienen que el Gobierno de Estados Unidos no tiene derechos legales de propiedad sobre tanta tierra y aplica demasiadas restricciones para que los productores la usen.

El grupo armado liderado por la familia Bundy y sus acólitos hicieron un llamado al Gobierno Federal, con sede en Washington DC, para que entreguen el control de las tierras federales a los productores y gobiernos locales con la finalidad de desarticular una política que lleva más de un siglo de aplicación y que ha definido al Oeste de Estados Unidos. La economía rural ha zozobrado y caído en los últimos años en lugares como Burns y el Condado de Harney, en Oregon, y los hermanos Bundy dicen que ello ocurre por culpa del gobierno. Quieren derogar esa política.

Los problemas de propiedad y uso de la tierra tuvieron un punto fuerte en la Rebelión Artemisa de la década de los 80, cuando los productores del oeste protestaron por los precios altos que el Gobierno Federal quería cobrar para permitir que el ganado pastara en tierras públicas. El ex subsecretario del Interior, David J. Hayes, dijo que esa lucha fue, en gran medida por dinero.

El nuevo argumento —de acuerdo con lo que señalaron de manera reiterada los ocupantes— es una lucha mucho más amplia sobre el papel del gobierno y lo que constituye un alcance federal excesivo.

"El reclamo es que la tierra pertenece a los privados y que la propiedad pública es un concepto foráneo en nuestra Constitución", indicó Hayes. "Es un planteo relativamente nuevo y no tiene sostén creíble en la Constitución de Estados Unidos".

"Nuestra meta es que los taladores de árboles vuelvan a talar, que los propietarios de estancias vuelvan a su actividad y que los mineros vuelvan a la minería, así como el agricultor a la agricultura y poner en marcha esta economía en el Condado de Harney", dijo Ammon Bundy, en una conferencia de prensa a comienzos de febrero.

Los hermanos Bundy son los continuadores de la lucha de su padre, que es definir quién controla la tierra en el oeste. Ammon Bundy, un hombre barbado que habla en tono suave, es tratado con deferencia por sus seguidores, muchos de los cuales tienen causas propias que se suman a la de los hermanos Bundy. Incluyen a Ryan Payne, un veterano del Ejército, oriundo de Montana, que estuvo en la ocupación. "La idea es el poder y la tierra es poder", dijo Payne en una entrevista telefónica. "El Gobierno Federal, violando la Constitución, asumió derechos sobre tierras dentro de Estados Unidos".

Uno de los que más llamó la atención entre los que apoyaron la ocupación fue John Ritzheimer, organizador de movilizaciones contra el Islam.

"Cuando la tiranía se convierte en ley la rebelión es una obligación", dijo Ritzheimer en un video reciente sobre la ocupación del refugio.

Se juntan en rechazo al Gobierno Federal.

Cuando comenzó la ocupación del Refugio Nacional de Vida Salvaje Malheur, el 2 de enero, fue originalmente una acción promovida por el ex propietario de establecimientos rurales, Ammon Bundy, quien quiere que el Gobierno de Estados Unidos ceda las tierras que posee. Pero, a medida que la protesta se prolongó, se convirtió en una suerte de imán, que atrajo a vertientes de diversos movimientos conservadores de diferentes zonas del país.

Algunos son miembros del llamado movimiento Patriota, un conglomerado de militantes contrarios al Gobierno Federal que incluye a grupos como Oath Keepers —una organización de funcionarios policiales y militares retirados— y 3 Percent, de Ohio, que se enfoca en los temas derivados de la Segunda Enmienda Constitucional —se refiere al derecho a tener y portar armas— y obtiene su denominación del supuesto 3 por ciento de la población colonial que se levantó en armas contra Gran Bretaña.

Uno de los enfoques más recientes de ese grupo ha sido luchar contra la presencia de refugiados en Idaho.

"Lo que vimos es una amalgama de vertientes diferentes del movimiento extremista que convergen en un lugar", estimó Ryan Lenz, integrante del Southern Poverty Law Center que hace el seguimiento y estudia a grupos extremistas. "Si bien tienen postulados levemente separados, se unieron en Oregon por el mismo resentimiento intenso hacia el Gobierno Federal".

TOMÓ POSESIÓN MÁS QUE COMPRÓ.

El gobierno tiene tierras y bosques.

El gobierno de Estados Unidos es propietario del 47% de las tierras en el Oeste del país. En algunos estados, incluyendo Oregon, Utah y Nevada, la mayoría de la tierra es propiedad del Gobierno Federal. Antes, fue propietario de casi todas las tierras. La propiedad y administración de grandes áreas de bosques y tierras para pastoreo estuvo en el corazón de la protesta contra el gobierno en Oregon.

La historia de la propiedad de tierras federales ha sido en gran medida de desposeimiento y uso público, y no por adquisición. A medida que Estados Unidos se extendió a lo largo del continente, lo hizo mediante la compra y la toma de tierras en las que se formaron los estados nuevos. Entre los grupos de los que tomó tierras están los nativos.

A lo largo del tiempo transfirió tierras a los gobiernos de los estados y a individuos. El gobierno también permitió el uso libre de tierras no reclamadas a productores y otros, aunque hubo escaramuzas a lo largo de los años cuando quienes se asentaron allí intentaron levantar cercas en las tierras públicas o reclamaron tierras de los territorios indígenas.

La estrategia funcionó bien en el Medio Oeste, donde muy poca tierra sigue en manos del gobierno de Estados Unidos. Por ejemplo, al este del Mississippi, el Gobierno Federal es propietario de solo 4% de la tierra.

Pero, en los once estados del Oeste —incluyendo a New Mexico, Colorado, Wyoming y Montana, sin contar a Alaska— una combinación de geografía y política enlenteció las cosas.

En una primera etapa, todo el mundo podía hacer pastar al ganado en las tierras públicas. Los productores, autoridades locales y legisladores se juntaron y crearon la Ley Taylor de Pasturas, que creó un órgano federal, la División de Pasturas para administrar el pastoreo en esas tierras.

Las quejas por el control federal de tierras locales no son nuevas. Pero, investigaciones realizadas por el gobierno y el Congreso sugieren que el gobierno federal es un buen propietario, aunque inflexible. En comparación con propietarios privados, cobra tasas más bajas por pastoreo. El Congreso ha considerado proyectos para transferir la propiedad de las tierras públicas al control de los estados. Pero, habría costos de administración sustanciales para los estados si les transfieren las tierras.

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