Población bajo el terror

Protector del sitio fue asesinado

Durante décadas fue el hombre de lentes que cuidó varios de los mayores tesoros arqueológicos de Siria, exploró las ruinas, dio a su hija el nombre de la antigua reina Zenobia y estuvo tan identificado con el desarrollo de la ciudad que un historiador lo llamó Sr. Palmira.

Ahora, algunos meses después de que la ciudad cayó en manos del Estado Islámico, los yihadistas arrastraron a Khalid Al Assad hasta la plaza pública, donde un enmascarado lo decapitó delante de un grupo de residentes. Su cuerpo ensangrentado fue colgado de un semáforo y los terroristas dejaron su cabeza cortada, apoyada en el suelo y colocada entre los pies. Antes de asesinarlo, los yihadistas lo interrogaron en vano sobre la ubicación de los tesoros ocultos de la ciudad.

Salvaron 30.000 piezas históricas.

Maamoun Abdulkarim, el director de Antigüedades, destacó los esfuerzos del gobierno y también de los opositores "para defender el honor del patrimonio, la identidad y la memoria siria. Con la oposición tenemos algún tipo de compromiso. Pero, con el EI es diferente porque ataca todo".

Abdulkarim expresó su orgullo por los 2.500 empleados de su departamento que trabajan "en zonas bajo control del gobierno y también controladas por la oposición", y destacó que salvaron unos 30.000 objetos, aunque no pudieron proteger la totalidad de los 10.000 sitios arqueológicos de Siria.

Indicó que él y su señora, quien tiene un doctorado en arqueología, decidieron permanecer en Damasco pese a la guerra y "aceptar la misión imposible", debido a su amor por la historia y la diversidad. En su caso es una misión personal e intelectural.

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