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Los protagonistas de la carrera

Con 12 postulantes republicanos y tres demócratas, los electores tienen un cuadro diverso.

Los protagonistas

Conozca a los principales candidatos republicanos y demócratas en las elecciones primarias de Estados Unidos.

Donald Trump - Partido Republicano

El magnate inmobiliario nació en Queens, Nueva York, en 1946. Es el presidente de la Trump Organization y fundador de Trump Entertainment Resorts. Fue presentador del reality show "The Apprentice".

Foto: AFP.

Ted Cruz - Partido Republicano

Nació en Alberta, Canadá, en 1970, es hijo de un exiliado cubano. Abogado de profesión y editor de la revista de leyes de Harvard, fue electo senador por Texas en 2012. Se presentó en noviembre pasado.

Foto: AFP.

Hillary Clinton - Partido Demócrata

Nació en Chicago en 1947. Es abogada, fue primera dama y Secretaria de Estado con la administración Obama. Se presenta por segunda vez como candidata a la máxima magistratura de EE.UU.

Foto: Reuters.

Bernie Sanders - Partido Demócrata

Es senador por el estado de Vermont, tiene 74 años. Aunque se presenta como candidato por los demócratas, toda su trayectoria la hizo como independiente y es el de mayor antigüedad en el Congreso.

Foto: Reuters.

La batalla por la Casa Blanca, una de las más concurridas de la historia reciente de Estados Unidos, se librará en las primarias entre 15 aspirantes, tres demócratas y 12 republicanos, de los que deben salir tan sólo dos candidatos.

Los favoritos son el magnate inmobiliario Donald Trump, entre los republicanos, y la ex Secretaria de Estado y ex primera dama, Hillary Clinton, entre los demócratas, que en la etapa de primarias habrán de demostrar que son la mejor opción de su propio bando.

A horas de los caucus de Iowa del 1 de febrero, pistoletazo de salida de las primarias, Trump, una estrella de la televisión, mantiene el protagonismo logrado desde que lanzó su campaña con un discurso populista, xenófobo y crítico con la política tradicional.

El magnate, de 69 años, que no tiene experiencia política ni ha ocupado ningún cargo público, se presenta a sí mismo como un candidato fuera de la norma, que dice lo que piensa y cuyo único objetivo es recuperar el viejo esplendor de América. Esta semana Trump logró protagonismo aún con su ausencia al no presentarse al debate en la cadena Fox.

Argumentos.

La figura prototípica del político a la que Trump se refiere es la que encarna Hillary Clinton, de 68 años, para quien la experiencia política se ha convertido en un arma de doble filo.

La candidata esgrime sus tablas como su mayor fortaleza, ya que fue primera dama durante el mandato de su marido, Bill Clinton, senadora por Nueva York y Secretaria de Estado cuando sus aspiraciones a la Casa Blanca quedaron frustradas por el actual presidente Barack Obama y su arrolladora campaña de 2008.

Trump no es el único que señala la experiencia de Clinton como una lacra y la considera la candidata del status quo.

La afinidad de Clinton con Wall Street obsesiona al senador independiente por Vermont Bernie Sanders, de 74 años, su principal rival en el partido, que se define como "socialista democrático", una etiqueta que defiende y que no todo el mundo entiende en un país en el que el término se asocia al comunismo soviético.

Sanders, que se muestra orgulloso de que su campaña la financian sus seguidores con pequeñas contribuciones, ha reavivado la pasión del sector más progresista de su partido con su denuncia de la creciente desigualdad y la erosión de la clase media.

Las opciones en el partido demócrata las completa el exgobernador de Maryland Martin OMalley, de 53 años, de ideas moderadas pero perfil bajo pese a tener logros en su estado como la legalización del matrimonio entre homosexuales, el control de las armas o la consecución de más derechos para los inmigrantes indocumentados.

El terreno republicano es más prolífico, con once aspirantes que pugnan por no quedar a la sombra del prominente Trump.

El preferido del ala más conservadora del Partido Republicano, el llamado Tea Party, es el senador por Texas Ted Cruz, de 45 años y origen cubano, que esgrime una crítica frontal al legado de Obama, cuyos principales logros políticos promete derogar.

De quien más le cuesta distinguirse a Cruz es del senador por Florida Marco Rubio, un año más joven y también de origen cubano, que cuenta con una amplia aprobación entre las bases republicanas. El factor diferencial de Rubio es su aproximación al votante latino, con la propuesta de abrir procesos de ciudadanía para los indocumentados, lo que le ha valido acusaciones de debilidad.

Por detrás de Rubio, luchan por no caer en el olvido candidatos que tuvieron su momento de gloria en las encuestas, como el prominente neurocirujano Ben Carson, de 64 años, profundamente religioso y ferviente defensor del libre mercado.

Caso especial es el exgobernador de Florida Jeb Bush, hijo y hermano de expresidentes, que partía como uno de los favoritos de la contienda republicana y que no ha logrado escalar en las encuestas. Bush, de 62 años y que goza de cierta popularidad entre los hispanos por estar casado con una mexicana, tiene una larga experiencia como servidor público, pero su talante contenido y sobriedad dialéctica lo han relegado de los favoritos, pero hay quienes aún no descartan que pudiera dar alguna sorpresa.

A continuación, de acuerdo con el apoyo recabado en las encuestas, se encuentran el gobernador de New Jersey, Chris Christie, de talante moderado, franco, cercano y afable; el popular gobernador de Ohio, John Kasich, que a sus 63 años lleva más de 40 de carrera política, y el senador por Kentucky, Rand Paul, que preconiza la menor intervención posible del estado en los asuntos ciudadanos.

El abanico de posibilidades para el votante republicano lo completan la exconsejera delegada de Hewlett-Packard Carly Fiorina, única mujer en la contienda republicana; y los llamados "conservadores sociales" Mike Huckabee, exgobernador de Arkansas, y Rick Santorum, exsenador por Pensilvania.

En última posición se encuentra el exgobernador de Virginia Jim Gilmore, perteneciente al "aparato" del Partido Republicano y cuya campaña ha sido prácticamente inexistente, sin apariciones en los medios, con presencia en sólo dos debates y con resultados en los sondeos por debajo del 1 %.

La religión como factor decisivo en la votación

Uno de cada cuatro estadounidenses es evangélico, según el instituto Pew Research Center. Es la forma dominante del protestantismo en Estados Unidos y la primera familia religiosa del país, delante de los católicos (21%) y los protestantes tradicionales. La diferencia principal con el protestantismo anglicano es que los evangélicos creen en cada palabra de la Biblia, no como una alegoría sino como hechos reales. Las múltiples iglesias del movimiento son libres de toda estructura jerárgica, no tienen obispos ni papa.

El apoyo de los evangélicos, al menos parcial, es indispensable para ganar las primarias presidenciales republicanas. En Iowa, representaron el 57% de los votantes en 2012. En el sur, la proporción puede alcanzar los dos tercios. Tony Perkins, presidente del Family Research Council, organización faro de la derecha religiosa, dice que los 90 millones de evangélicos no son monolíticos.

Caminos opuestos a la Casa Blanca.


Ambos partidos aspiran a la Casa Blanca, pero con agendas bien diferenciadas entre sí.

En el bando republicano, están claros cuáles son los asuntos que más importan: combatir al terrorismo en casa, al Estado Islámico en Irak y Siria, llevar a cabo una reforma del sistema fiscal, desmantelar la reforma sanitaria impulsada por el presidente Barack Obama, lidiar con la inmigración y poner fin a la "inoperancia" gubernamental.

Para los demócratas, las prioridades también están claras: reducir las desigualdades económicas, regular la manera de operar de Wall Street, luchar contra el cambio climático, rebajar los costes de la educación superior, profundizar en los derechos de las minorías y aumentar el control sobre las armas de fuego.

"Tenemos que lograr que la economía funcione y que los ingresos aumenten para todos, incluyendo a aquellos que se han quedado atrás", apuntó en su intervención inicial en el último debate demócrata la exsecretaria de Estado y favorita a la nominación, Hillary Clinton.

En el bando republicano, en cambio, esta es una cuestión que no ha llegado a plantearse en ninguno de los debates, y cuyas únicas referencias son frases como la que en alguna ocasión ha repetido el gobernador de Ohio, John Kasich, al recordar uno de los consejos de su padre: "Johnny, nosotros no odiamos a los ricos, nosotros queremos ser ricos".

El magnate inmobiliario Donald Trump propone rebajar la presión fiscal a todos los ciudadanos, eliminar el impuesto de sucesiones y reducir los tipos impositivos de los siete actuales a cuatro.

OPINIÓN.

Favoritos para The New York Times.

El editorial del diario The New York Times apostó ayer por la demócrata Hillary Clinton y el republicano John Kasich como los mejores candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, apenas dos días antes del inicio de los caucus de Iowa. El diario de referencia neoyorquino dice apostar por Hillary Clinton por encima de su principal rival demócrata, Bernie Sanders, por su "experiencia política" así como por las dudas que los editores muestran sobre la habilidad del senador de Vermont a la hora de promulgar algunas de sus propuestas legislativas para poner límites a la banca y ampliar el programa de salud Medicare.

"Hillary es la opción adecuada para los demócratas para presentar una visión de Estados Unidos radicalmente diferente a la de los republicanos", apunta The New York Times. "Una visión en la que la clase media estadounidense tiene opciones verdaderas de prosperidad, con derechos reforzados para las mujeres, mayor oportunidad para los inmigrantes indocumentados, así como unas alianzas internacionales que beneficien al país y su seguridad", explica el editorial.

La apuesta por la ex secretaria de Estado se mantiene pese a la relación no siempre fácil de la candidata con el diario, un año después de revelarse que Clinton había utilizado su cuenta de correo electrónico privada para asuntos de interés nacional mientras encabezaba la diplomacia estadounidense. Sus jefes de campaña llegaron a acusar al diario de haber "abandonado sus prácticas periodísticas habituales" con esa cobertura.

Por otro lado, el diario apuesta entre los republicanos por Kasich, gobernador de Ohio, por ser "la única elección plausible de un partido cansado de extremismos e inexperiencia". Califica de "no moderada" su posición y menciona su batalla contra los sindicatos públicos, su lucha por limitar el aborto y su oposición a los matrimonios entre personas del mismo sexo. EFE

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