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Prontos para la batalla final

Hillary Clinton y Bernie Sanders sellaron la paz y acordaron programa contra Donald Trump.

La aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, y quien fue su rival en las elecciones primarias, el senador Bernie Sanders, aunaron ayer fuerzas contra el magnate Donald Trump, después de que el legislador por Vermont dio oficialmente su respaldo a la ex secretaria de Estado.

En su primer acto de campaña juntos desde que comenzó el ciclo electoral, Clinton y Sanders se dirigieron a un nutrido grupo de seguidores de ambos en la ciudad de Portsmouth (New Hampshire), donde el senador obtuvo una de las victorias más holgadas de las elecciones internas del Partido Demócrata el pasado febrero. Tras recibir el respaldo oficial del senador en su primer acto de campaña conjunto en Portsmouth, Clinton agradeció el apoyo del legislador, y reconoció su labor en la campaña al "crear un movimiento que ha logrado motivar a los más jóvenes del país para involucrarse en la vida política".

"Gracias por haber luchado desde siempre contra la injusticia", reconoció la ex secretaria de Estado, quien aseguró a los seguidores de Sanders que "siempre" tendrán "un lugar en su mesa" cuando sea la inquilina de la Casa Blanca. "A todos ustedes que pusieron sus corazones y sus almas en la campaña del senador Sanders, gracias", reiteró la ex secretaria de Estado, quien insistió en la importancia de la campaña del senador en los últimos meses.

Clinton explicó que durante las últimas semanas ha trabajado junto a Sanders sobre los planes "para permitir que la universidad esté al alcance de más personas" y para que "todos en Estados Unidos tengan acceso a buenos servicios de salud".

"Y ahora, con su ayuda, estamos uniendo fuerzas para derrotar a Donald Trump, ganar en noviembre, y sí, juntos construir un futuro en el que todos podemos creer", agregó entre aplausos.

"Tal como dijo Bernie, con los años, he llegado a conocerlo como un colega y un amigo. La fama de su apasionada defensa no siempre le ha hecho la persona más popular en Washington, pero eso es generalmente una muestra de que estás haciendo algo bien", añadió la ex secretaria de Estado.

"Revolucionario".

El demócrata Bernie Sanders fue durante toda la campaña un tenaz defensor de una "revolución política", concitando el entusiasmo de millones de estadounidenses.

Con 74 años, Sanders se constituyó —al igual que el republicano Donald Trump— en la sorpresa de la campaña presidencial.

Luego de comenzar casi como un desconocido sin fondos, el senador del pequeño estado de Vermont, que se identifica como "demócrata socialista", crítico de Wall Street y de las crecientes desigualdades, se convirtió en duro adversario de Clinton, captando 12 millones de votos en las primarias contra 15,8 millones de la ex primera dama, y atrayendo multitudes a sus mítines.

Infatigable defensor de la clase media, Sanders inclinó la campaña demócrata hacia la izquierda, reclamando un salario mínimo de 15 dólares (contra 7,25 dólares actualmente a nivel federal), cobertura universal de salud, universidad pública gratuita y un gobierno "que funcione para todos, no solamente para los más ricos".

"Juntos comenzamos una revolución política para transformar Estados Unidos y esta revolución continúa", reiteró el martes al expresar su apoyo a Clinton.

Desde comienzos de junio Clinton tenía asegurada la candidatura demócrata a las presidenciales de noviembre.

Pero Sanders negoció durante varias semanas para incluir los temas que entiende prioritarios, logrando que varios de ellos fueran incluidos en el programa demócrata, que debe ser ratificado en la convención de Filadelfia a fines de julio, principalmente el salario mínimo y la gratuidad de la enseñanza universitaria para las familias que ganen menos de 125.000 dólares anuales. "El programa más progresista de la historia del partido", se congratuló.

Sus detractores lo califican de utopista, sus partidarios ven en Sanders un hombre auténtico que jamás se desvió de sus convicciones, desde los tiempos en que era alcalde de Burlington (1981-1989), la mayor ciudad de Vermont, con 42.000 habitantes.

Nacido en Brooklyn, Nueva York, el 8 de septiembre de 1941, y criado en una familia judía de clase baja que nunca pudo salir de su pequeño apartamento, Sanders es elocuente en sus experiencias personales sobre las dificultades para conseguir dinero.

Sanders se convertirá ahora en una pieza clave para el ascenso de Hillary Clinton en la contienda contra el republicano Trump.

Mensaje de Barack Obama.

El presidente Barack Obama aseguró ayer en la ceremonia de homenaje por los cinco policías asesinados en Dallas que los estadou- nidenses no están "tan divididos como parece" por lo que deben "rechazar esa desesperación". "Estoy aquí para insistir en que no estamos tan divididos como parece. Estoy aquí para decir que debemos rechazar esa desesperación", afirmó Obama.

"Sacar las armas de las calles", propone.

Hillary Clinton, llamó ayer a sacar "las armas de guerra" de las calles y acabar con "el racismo sistemático" que vive EE.UU., en el primer acto de campaña conjunto con su rival en las elecciones primarias, el senador Bernie Sanders. Después de que el legislador hiciera oficial su respaldo a su candidatura, Clinton abordó el espinoso asunto del control de armas y la brecha racial que aún vive el país, acentuada estos días por la masacre de Dallas (Texas) en la que murieron cinco policías el pasado jueves. EE.UU. tiene que "abordar el racismo sistemático y reconstruir la confianza y el respeto entre nuestras fuerzas de seguridad y nuestras comunidades, a las que ellos sirven, y (ese proceso) va a requerir el esfuerzo de todos", reiteró Hillary Clinton.

Luego de una intensa campaña, Hillary recibió el apoyo de Sanders. Foto: Reuters
Luego de una intensa campaña, Hillary recibió el apoyo de Sanders. Foto: Reuters
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