Varios economistas de Caracas advierten que viene lo peor

Pronostican un 200% de inflación en Venezuela

El llamado bolívar fuerte —moneda local en Venezuela— se debilita cada vez más ante el desplome del poder adquisitivo y la inflación que amenaza con cerrar este año entre 150 y 200%.

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La moneda se ha devaluado en un 80% en siete años. Foto: Reuters

La economía requiere por otra parte "de manera urgente importantes reformas" para corregir desequilibrios y sacar a flote al país, destacaron analistas a ANSA. "El bolívar fuerte nunca existió realmente, fue una figura de opinión pública que no se correspondió con una reforma monetaria dirigida a establecer una moneda fuerte sino que simplemente lo que hizo fue multiplicar uno sobre mil", dijo el catedrático y economista, Alexander Guerrero.

Guerrero tildó como "una morisqueta publicitaria" la reconversión monetaria que en 2008 impulsó el fallecido presidente Hugo Chávez con el Banco Central tendiente a fortalecer la moneda y estabilizar la economía. "Al bolívar lo que le hicieron fue quitarle ceros y nada más, lo que hubo en el 2008 fue una morisqueta publicitaria y en los últimos siete años vemos como el bolívar ha caído en un 80%", afirmó.

Venezuela enfrenta una crisis económica marcada por una creciente escasez de alimentos y medicinas que obliga a la población a realizar largas filas para comprar los productos básicos día tras día. El país registra por otra parte la tasa más alta de inflación del mundo, que cerró el 2014 —según el Banco Central— en el 68,5%.

Sin datos oficiales.

En lo que va de 2015 el gobierno no ha dado las cifras del índice de precios. Sin embargo, para Guerrero el país registra una "hiperinflación" porque "sencillamente la moneda no vale nada y no sirve como valor ni como medio de pago".

"Ese es el gran drama de la gente que prefiere guardar bienes, comida, porque eso no va a perder valor", destacó el analista, tras precisar que el gobierno de Nicolás Maduro "tiene un grave problema porque no quiere hacer reformas económicas, lo único que puede detener este proceso de empobrecimiento; porque hiperinflación es eso, aumento de la pobreza".

"Esas grandes reformas —precisó— implicarían acabar con el modelo económico socialista que fracasó, dejar de imprimir dinero inorgánico, impulsar la producción nacional, derogar leyes, devolver las empresas estatizadas, desmontar los controles de precios".

A su vez, el economista José Toro Hardy aseveró que en el país "no hubo ninguna reconversión sino una cosa muy absurda que fue quitarle tres ceros al bolívar sin tomar ninguna medida que pudiera fortalecerlo, como controlar el déficit fiscal e impedir la emisión de dinero inorgánico".

Con la reconversión monetaria, el billete de 100 pasó a ser el instrumento de pago de mayor denominación, pero Toro considera necesario que se impriman billetes de 500 y 1.000 bolívares, sobre todo en momentos en que "los billetes de 50 y 100 están escaseando". "Nosotros estamos al borde de una hiperinflación, se dice que los bolívares de 100 y de 50 son utilizados en la frontera no sé con qué fines y obligan al público, a quienes tienen que pagar nóminas, manejar una gran cantidad de billetes de 2, 5, 10, 20 y eso es un absurdo", expresó. "Sacar el billete de mil", añadió, "no va a subir la inflación, del mismo modo que la reconversión de 2008 tampoco la iba a reducir, pero sí va a facilitar el día a día del venezolano en momentos donde el billete de más alta denominación ni siquiera alcanza para pagar una lata de atún". "La razón fundamental de todo esto es la inflación, producto del déficit inmenso que tienen las empresas del Estado y el propio gobierno", explicó el economista.

Indicó que "el BCV siempre podrá imprimir bolívares como lo viene haciendo en grandes cantidades para poder cubrir el déficit de Pdvsa y de las empresas del Estado. Pero es tal la inflación que eso genera, que el gobierno está en un callejón sin salida". "La situación económica de Venezuela se agrava cada día", dijo Toro, tras citar las estimaciones del FMI que refieren que el PIB caerá en 7% al cierre de año, aunque "economistas locales pronostican que estará por encima del 10%".

"Una contracción de la economía de esa magnitud con una inflación que es la más elevada del mundo lleva inevitablemente —concluyó— a la estanflación: estancamiento con inflación, que es la peor enfermedad de la economía".

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