Primer Ministro de Grecia ante enormes obstáculos para terminar la austeridad

Proclamas de Tsipras chocan con la realidad

Menos de dos semanas después de haber ganado el poder en las elecciones nacionales, el gobierno griego, encabezado por la izquierda, encara a Europa.

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El primer ministro Alexis Tsipras hace una guiñada a los fotógrafos. Foto: AFP

La política de austeridad de la Unión Europea (UE), si bien de importancia vital, tiende a ser soporíferamente técnica. Sin embargo, los griegos hacen que la situación de vuelva interesante, de formas inesperadas, en la gira que hicieron el primer ministro Alexis Tsipras y el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, por capitales europeas en busca de respaldo político para renegociar las condiciones del rescate de Grecia; al tiempo que también logran hacer de una falta de corbatas un diestro márquetin político.

Incluso al tiempo que los griegos están ante una ventana de tiempo que se va reduciendo rápidamente para cerrar un nuevo trato —o enfrentar la posibilidad de cesación de pagos—, todo parece indicar que Tsipras le está apostando a que la política europea está cambiando a su favor. Su elección, llegando conforme partidos populistas de la izquierda y la derecha cobran fuerza a lo largo del Viejo Continente, ha obligado a dirigentes europeos, particularmente en Alemania y otros países norteños, a enfrentar el creciente desencanto popular en países del sur con respecto a las políticas de austeridad, aplicadas después de la crisis económica de 2009.

"Ellos están obligando a que salgan a la luz algunos problemas y dificultando que países del norte europeo rehúyan la discusión", dijo Simon Tilford, subdirector del Centro para la Reforma Europea, en Londres.

Los cálculos políticos de la gira griega han saltado a la vista desde el itinerario, con las primeras paradas en países a todas luces más inclinados a prestar su apoyo. Varoufakis ha visitado París, donde dirigentes franceses han estado presionando en contra de restricciones presupuestarias vinculadas con políticas de austeridad. Además, pasó brevemente por Reino Unido, que no es miembro de la eurozona pero es un centro crucial de la inversión privada para Grecia.

Cambio.

A su vez, Tsipras se reunió en Roma con el primer ministro Matteo Renzi. En conferencia de prensa conjunta, Renzi notó que tenía algunas diferencias con el nuevo líder griego pero que los dos hombres, de 40 años ambos, representaban una nueva generación. Bromeó diciendo que ahora era el turno de Tsipras de ser visto como un "hombre peligroso", de manera muy similar a las críticas que Renzi enfrentó durante su primer año en el cargo. "La llegada de Alexis es una bendición para mí", dijo.

Varoufakis ha surgido como una presencia provocadora y telegénica. Con respecto a temas de substancia, él ha hablado de acreedores europeos que financien un acuerdo puente para ayudar a financiar al gobierno griego mientras intenta renegociar las condiciones de su rescate, equivalente a 240.000 millones de euros (alrededor de US$ 276.000 millones).

El nuevo gobierno ya ha detenido la privatización de proyectos, más notablemente para el puerto de Piraeus, al tiempo que pidió las renuncias de los gerentes de la dependencia estatal de privatización. Lo que es más, el gobierno ha prometido devolverles sus puestos a 10.000 funcionarios públicos que fueron despedidos bajo políticas de austeridad, así como subir el salario mínimo de 586 a 751 euros.

Críticos de esa medida, advierten que Tsipras, al repeler algunos de los recortes vinculados con el rescate, podría deshacer reformas estructurales en el sector público, que fueron impulsadas por acreedores europeos, y conducir a Grecia de vuelta a un modelo dominado por el estado.

"Si la petición es, Detengamos las reformas, Detengamos las privatizaciones, entonces yo imaginaria que Renzi estaría menos del lado de los griegos", dijo Elena Carletti, catedrática de finanzas en la Universidad Bocconi de Milán. Agregó: "Grecia no puede pedir todo".

Limitaciones.

Renzi tuvo cuidado de notar que Grecia debe cumplir con sus compromisos con la reforma estructural. Sin embargo, también hizo énfasis en que la Unión Europea debe centrarse en el crecimiento, "no solo en austeridad", y que la gran mayoría de los ciudadanos europeos apoyan esa dirección.

En Grecia, la profundidad del desprecio popular hacia las políticas de austeridad es visceral. Pero, A final de cuentas, las realidades que existían antes de las elecciones griegas siguen en su lugar, y algunos analistas creen que Tsipras ya está moderando sus exigencias, conforme se presenta al resto de Europa como un líder responsable, en vez de radical. Durante la campaña, Syriza exigió que acreedores europeos eliminen casi la mitad de la deuda de Grecia, pero Varoufakis ya indicó desde eso días que, ahora, el principal objetivo es la negociación de mejores condiciones para el pago de la deuda.

"Ellos están intentando cambiar de manera gradual, de una forma que no los deje con una pérdida total de credibilidad a los ojos de sus electores", dijo George Pagolatos, catedrático de economía y política europea en la Universidad de Atenas. "Ellos son un gobierno radical de izquierda que se ve obligado a gobernar en un ambiente muy constreñido. Ahora están viendo cuán difícil es".

Renzi, cuando menos, intentó mostrarse optimista en su aparición con Tsipras. El nuevo líder griego ha prometido usar corbata solo hasta el día que los problemas de Grecia con la deuda se hayan resuelto. Renzi le entregó una corbata hecha en Italia para cuando ese día llegue finalmente.

El primer golpe y la introducción a la complejidad financiera


El miércoles, los nuevos gobernantes de Grecia tuvieron clara idea de los obstáculos que surgen en las negociaciones con la UE. Los esfuerzos por renegociar los términos del rescate sufrieron duro revés cuando el Banco Central Europeo cerró una fuente principal de financiamiento para las instituciones financieras griegas en dificultades. El BCE decidió que dejará de aceptar los bonos emitidos por Grecia como garantía d por financiamiento.

La medida implica que el Banco Central de Grecia deberá proveer a los bancos del país con miles de millones de euros de liquidez adicional de emergencia. Además, la medida sube la apuesta para Grecia e indica que, al menos el BCE no está dispuesto a flexibilizar sus normas para acoger los planteos de Tsipras. También es un golpe para los bancos del país que están bajo presión, y que han usado sus tenencias de bonos griegos para pedir financiación al Banco Central a una tasa baja de 0,05%.

La decisión del BCE surgió mientras Tsipras y Varoufakis realizaban una gira por la UE como paso previo a negociaciones que se reralizarán durante varias semanas. Los líderes de la eurozona aprovecharon las reuniones para explicar a los relativamente inexperientes gobernantes griegos la complejidad de la política europea y las restricciones que el nuevo gobierno enfrenta tanto en las finanzas como en la política.


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MODA Y GOBIERNO


¿Ministro o guardia de un centro mocturno?


Analistas de la moda en Londres están debatiendo si el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis es un árbitro de lo chic cool o si parece un guardia de seguridad de un centro nocturno. En Londres, para la reunión con el ministro de Economía, George Osbourne, Varoufakis vistió una chaqueta de cuero, una camisa azul por fuera y pantalones negros.

“Camisa abierta mientras conoce a Osborne”, gritaba el diario The Sun. Imogen Fox, director de moda de The Guardian, declaró que el atuendo era “incongruente” pero notó que “la política internacional da la bienvenida a un nuevo contendiente por el título de mejor vestido”.

El vestido casual es claramente una forma en la que el nuevo gobierno griego indica sus credenciales contrarias a la cúpula dominante. (Algunos comentaristas en medios sociales elogiaron a Varoufakis por vestir como una persona común.)

El nuevo primer ministro, Alexis Tsipras, quien nunca usa corbata, no modificó ese estilo para los encuentros que tuvo la última semana con sus pares de la UE. llegó al poder arrolladoramente con su partido Syriza, tendiente a la izquierda, con amplias promesas de repeler muchas de las estrictísimas cláusulas anexas al rescate griego, incluso si hacerlo violara las condiciones del acuerdo de préstamos negociado por gobiernos previos de Grecia. Reforzó su postura formando una coalición gobernante con Griegos Independientes, partido nacionalista de la derecha, que se opone a la austeridad. THE NEW YORK TIMES

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