CERRANDO UN CAPÍTULO

Prisión perpetua para 29 represores en Argentina

Fue el mayor juicio por delitos de lesa humanidad durante la dictadura.

Alfredo Astiz (en el centro y con libros sobre sus piernas) y otros tres represores. Foto: EFE
Alfredo Astiz (en el centro y con libros sobre sus piernas) y otros tres represores. Foto: EFE

Veintinueve represores de la última dictadura en Argentina, entre ellos Alfredo Astiz, fueron sentenciados a prisión perpetua ayer miércoles y otros 19 resultaron con condenas menores. Fue el fallo final del mayor juicio por delitos de lesa humanidad en Argentina, en el que otros seis acusados fueron absueltos, entre ellos Julio César Poch.

El histórico proceso, que duró cinco años y en el que estaban imputadas 54 personas, entre militares y civiles, concluyó ayer en Buenos Aires con la lectura de la sentencia, que duró cuatro horas.

La megacausa comprendía 789 casos de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura (1976-1983) en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó la mayor cárcel clandestina del régimen argentino de la época y en la que se calcula que estuvieron detenidas ilegalmente cerca de 5.000 personas.

Los jueces absolvieron a Juan Ernesto Alemann, exsecretario de Hacienda del gobierno dictatorial; al piloto de la línea aérea holandesa Transavia y marino retirado Julio César Poch, extraditado desde España; y a los también exmilitares Ricardo Jorge Lynch Jones, Roque Ángel Martello, Rubén Ricardo Ormello y Emir Sisul Hess.

En tanto, el tribunal condenó a prisión perpetua, entre otros, a Jorge Eduardo "el Tigre" Acosta, excapitán de fragata y exjefe de Inteligencia y del Grupo de Tareas de la ESMA; el excapitán de corbeta Ricardo Miguel Cavallo, extraditado desde España en 2008, y el excapitán de la Armada y agente de inteligencia Alfredo Astiz, conocido como el "Ángel Rubio" o el "Ángel de la muerte".

Astiz y Acosta ya habían sido condenados a cadenas perpetuas en juicios anteriores por delitos durante la dictadura.

Entre quienes también recibieron la máxima pena están Adolfo Miguel Donda, Juan Antonio Azic, Jorge Carlos Radice, Juan Carlos Rolón, Carlos Guillermo Suárez Mason y Gonzalo Torres de Tolosa.

Once de los 66 imputados originalmente en este juicio murieron a lo largo del proceso y otros tres fueron apartados por razones de salud.

Este ha sido el tercer juicio que se realiza por delitos cometidos en la ESMA, pero ha sido el más prolongado de ellos y, por la cantidad de imputados, los casos comprendidos y el números de testigos que han declarado —entre ellos 400 sobrevivientes— ha sido considerado el mayor proceso por delitos en la dictadura celebrado hasta ahora por la Justicia penal en Argentina.

Secuestros, torturas, homicidios y robos de bebés son algunos de los horrores ventilados en este juicio, entre ellos los escalofriantes "vuelos de la muerte", en los que se arrojaba al Río de la Plata a personas secuestradas. Entre las víctimas de esos "vuelos de la muerte" hay varios uruguayos.

Entre otros casos emblemáticos, el juicio incluyó las desapariciones de la joven sueca Dagmar Hagelin, de la dirigente de la guerrilla Montoneros Norma Arrostito, de las religiosas francesas Léonie Duquet y Alice Domon y de Azucena Villaflor, fundadora de las Madres de Plaza de Mayo.

Cientos de personas se reunieron en el exterior de los tribunales para escuchar la sentencia, cuya lectura se extendió por casi cuatro horas. Cada condena fue recibida con gritos y aplausos por la multitud, entre la que había militantes y familiares de desaparecidos.

En mayo, cientos de miles de argentinos protestaron contra un fallo de la Corte Suprema que redujo casi a la mitad la pena de un condenado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura, una decisión por la que muchos culparon al gobierno del presidente Mauricio Macri.

Argentina condenó el año pasado a 15 exmilitares por su rol en el Plan Cóndor. Fue la primera vez que la justicia comprobó la coordinación entre dictaduras de Sudamérica para el secuestro y desaparición de opositores políticos en las décadas de 1970 y 1980.

Cristina juró en el senado; asume el 10

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y los demás senadores elegidos en las elecciones legislativas de octubre en Argentina juraron ayer miércoles sus cargos, que asumirán el 10 de diciembre. Cánticos, pancartas y gritos de apoyo de cientos de militantes kirchneristas ambientaron el ingreso de Cristina al recinto. Ayer fue la segunda en jurar, detrás de su rival en la provincia de Buenos Aires, el oficialista Esteban Bullrich. La sesión estuvo presidida por la vicepresidenta Gabriela Michetti, quien fue la encargada de preguntar a cada nuevo legislador si juraba por “Dios” y los “santos evangelios”. Cristina no fue la única exmandataria que juró ayer miércoles: también estaban Adolfo Rodríguez Saá, senador por la provincia de San Luis, y Carlos Menem, por La Rioja. Minutos después de culminar la ceremonia, una amenaza de bomba anónima obligó a registrar la sede del Congreso con perros de la brigada antiexplosivos de la Policía Federal. Fue una falsa alarma.

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