Diputado que ha sido sistemático opositor al Gobierno preside la Cámara

La primera gran derrota en 2015 para Dilma Rousseff

Un férreo opositor al gobierno de Dilma Rousseff fue elegido ayer como presidente de la Cámara de Diputados de Brasil para los dos próximos años.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El diputado Eduardo Cunha (centro) fue votado como presidente de la Cámara.

El diputado Eduardo Cunha, un legislador de un partido opositor cuya candidatura era rechazada por el Gobierno por defender una mayor independencia del Legislativo frente al Ejecutivo. La victoria de Cunha supone la primera derrota en el Congreso sufrida por la presidenta brasileña, Dilma Rous-seff, desde que asumió el 1º de enero pasado su segundo mandato de cuatro años tras su reelección en octubre.

El nuevo presidente de la Cámara de Diputados, integrante del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), obtuvo el apoyo de 267 de los 513 miembros de la Cámara Baja en una votación secreta realizada tras intensas negociaciones políticas.

Su principal rival, Arlindo Chinaglia, dirigente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), la formación de Rousseff, y que era abiertamente apoyado por el Gobierno, obtuvo 136 votos. En tercer lugar quedó el diputado Julio Delgado, del opositor Partido Socialista Brasileño (PSB), con 100 votos, y en último el izquierdista Chico Alencar, del también opositor Partido Socialismo y Libertad (PSOL), con sólo 8 sufragios.

Pese a ser un importante dirigente del PMDB, la mayor fuerza electoral de Brasil y el principal aliado del Gobierno en el Congreso, Cunha siempre ha sido considerado como un adversario por parte del Gobierno y Rousseff siempre lo ha mantenido a distancia.

Temido opositor.

Cunha se ha enfrentado en varias ocasiones al gobierno petista, en temas de orden estratégico como la ley de puertos votada en 2013. También ha sido acérrimo opositor a cualquier intento por regular los medios de comunicación y ha planteado la creación de una comisión de control de Petrobras, tras el escándalo de corrupción que todavía es investigado.

En un intento de evitar la victoria de Cunha, el Gobierno intervino directamente en la elección mediante el envío de ministros a la Cámara Baja para intentar negociar apoyos a Chinaglia. En el discurso que pronunció tras su elección como presidente de la Cámara de Diputados, cargo que lo convierte en el segundo en la línea de sucesión del jefe de Estado después del vicepresidente, Cunha negó que pretenda ejercer oposición al Gobierno pero dejó clara su independencia.

"No haremos oposición pero no seremos sumisos", dijo el diputado al referirse a su posición frente al Gobierno.

El legislador también aclaró que no adoptará represalias contra el Gobierno pese a la campaña contra su candidatura. "Quiero transmitir una palabra de tranquilidad y decir que no hay intención de represalias pese a que fuimos testigos de un claro intento de interferencia del Gobierno. Pero el Parlamento supo reaccionar y reaccionó con su opción por un presidente independiente", dijo. Cunha alejó también el fantasma de un juicio político a la presidenta por causa de Petrobras y sostuvo que pensaba en la estabilidad del gobierno.

Las llaves.

El principal temor del Gobierno es que Cunha refuerce la oposición desde un cargo en el que puede crearle grandes dificultades al Gobierno. El presidente de la Cámara Baja tiene gran poder para definir lo que entra y no entra en la pauta de votaciones del Congreso, además de ser el responsable por autorizar la apertura de procesos políticos contra altas autoridades, incluyendo el jefe de Estado.

Su elección se produce en momentos en que sectores de la oposición amenazan con solicitar la apertura de un proce-so político para despojar a Rousseff del mandato por su supuesta responsabilidad en los millonarios desvíos que han sido descubiertos en la petrolera estatal Petrobras.

Esta será la primera vez que el PT tendrá que convivir con un presidente de la Cámara Baja adverso desde que asumió el poder, primero con Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y después con Rousseff.

La victoria de Cunha igualmente se produce en momentos en que los analistas prevén que Rousseff, que continuará contando con apoyo mayoritario en el Congreso pero sin la amplia ventaja que tenía, enfrentará mayores resistencias en el Congreso no solo por el fortalecimiento de la oposición sino por el estrecho margen de votos con que venció al senador socialdemócrata Aécio Neves en la segunda vuelta de las presidenciales.

El PT se mantuvo como la primera minoría en la Cámara Baja en las elecciones de octubre pese a que su número de diputados cayó de 88 en la legislatura pasada a 69, y el PMDB se mantuvo como la segunda mayor formación pese a que su número de legisladores también cayó: desde 71 hasta 65. El Senado reeligió como su presidente al senador Renán Calheiros, dirigente del PMDB y aliado fiel del Gobierno pero cuyo nombre ha sido citado en varios escándalos y que en 2007 tuvo que renunciar a ese cargo en medio de un proceso judicial de corrupción.

Legislativo de signo más conservador dice estudio


Las cámaras de Diputados y del Senado de Brasil instalaron ayer una nueva legislatura, que se caracterizan por ser mayoritariamente conservadoras en asuntos sociales y liberal en asuntos económicos, según un perfil elaborado por el Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (Diap). El aumento del número de partidos representados en el Congreso, hasta 28, el encogimiento de los partidos tradicionales y el fortalecimiento de la oposición dieron pa-so a una legislatura más conservadora que la anterior, según el estudio. EFE

La trama Petrobras y Dilma


El Financial Times apuntó a la responsabilidad de la presidenta Dilma Rousseff en el escándalo de corrupción de Petrobras que sacude al país. En un artículo publicado el pasado viernes, el diario señala que, si bien no existen denuncias que involucren a Dilma en el esquema de corrupción, debe explicar varias cosas. Al referirse a la junta de Petrobras, la publicación señala que "el tiempo para disfrutar se ha acabado". "El escándalo está rebotando en el resto de la economía. En primer lugar, el sector de la construcción de Brasil ha sido implicado, amenazando la cancelación masiva de contratos y colapsos empresariales", afirma el periódico británico. "El dinero robado fue presuntamente utilizado para endulzar socios de la coalición, dos campañas presidenciales de finanzas de Dilma Rousseff y elecciones para el Congreso también", añade el artículo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)