CRISIS POLÍTICA EN BRASIL

Presión internacional de Dilma contra el "golpe"

En un discurso sobre el clima, dirá una frase sobre la crisis.

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Rousseff viajó ayer a Nueva York para participar en una cumbre de cambio climático. Foto: AFP.

La presidenta brasileña, Dilma Rouseff, partió el jueves rumbo a Nueva York, donde evocará ante la comunidad internacional el proceso de destitución que está a punto de sacarla del poder, al que denuncia como un "golpe de Estado".

Fuentes gubernamentales indicaron que Rousseff haría el viernes un discurso de "jefa de Estado", ampliamente centrado en el cambio climático, pero que incluirá "una frase" de referencia a la crisis política de su país.

El jefe de su gabinete, Jaques Wagner, indicó sin embargo que Rousseff "no podrá dejar de manifestar su indignación por el golpe que se está fraguando en Brasil".

Wagner no precisó si haría esas denuncias en la ONU o en contactos posteriores en Nueva York.

Por el momento se ignora cuáles serán sus actividades por la tarde y si emprenderá el regreso hoy o mañana temprano.

Durante la ausencia de la mandataria, queda al mando del país el vicepresidente centrista Michel Temer, sindicado por Rousseff como uno de los cabecillas del "golpe".

Temer podría ser llamado a reemplazar rápidamente a Rousseff si el Senado decide abrir un juicio de destitución contra la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), por presunta manipulación de las cuentas públicas. La votación podría llevarse a cabo hacia mediados de mayo. El fallo del juicio debería darse en un plazo de seis meses.

Sin llama olímpica.

Rousseff será hoy una de las primeras oradoras en la ceremonia de firma del acuerdo que en diciembre pasado fijó un plan de acción internacional para contener el calentamiento global y luego participará en un almuerzo con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La crisis le había impedido asistir el mes pasado a una cumbre sobre seguridad nuclear en Washington, pero esta vez decidió acudir a la ceremonia de Nueva York.

Desistió en cambio de ir a Atenas, donde ayer se llevó a cabo el encendido de la llama olímpica de los juegos de Rio de agosto próximo, un acontecimiento que debía marcar la consagración de Brasil como potencia emergente.

Pero desde entonces el panorama del gigante sudamericano se degradó considerablemente, con una recesión que entra en su segundo año y una crisis política que paraliza al país.

Poco antes del encendido de la llama, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, evocó la situación del país huésped.

"A pesar de las dificultades que Brasil enfrenta actualmente, la llama es un permanente recordatorio de que todos somos parte de la misma humanidad", declaró.

Oposición indignada.

La oposición criticó duramente la decisión de la mandataria de ir a presentar su versión ante un foro internacional, en este caso la firma del acuerdo de París sobre el clima. El senador Cassio Cunha Lima, del partido PSDB (del expresidente Fernando Henrique Cardoso), la calificó de "crimen de lesa patria".

Según fuentes próximas al gobierno citadas por la estatal Agencia Brasil, Rousseff busca "crear presión internacional" y ganar "apoyo popular" como estrategia, porque "da por sentado" que el Senado aprobará el impeachment.

El senador José Agripino, del partido Demócratas (derecha), atribuyó el viaje de Rousseff a un gesto de "desesperación" para "tratar de explicar lo inexplicable y de sensibilizar a foros internacionales que no la conocen".

Nuevas renuncias en el gabinete de Rousseff.

Los ministros de Minas y Energía, Eduardo Braga, y de Puertos, Helder Barbalho, presentaron ayer su carta de renuncia y sus salidas elevaron a nueve el número de interinos en el Gabinete de Dilma Rousseff, amenazada con un juicio político que puede dejarla sin mandato. El ahora exministro era uno de los siete del PMDB.

Indagan menciones a la presidenta en Petrobras.

La Corte Suprema de Brasil incluyó en la investigación sobre la red de corrupción de Petrobras confesiones de un senador oficialista que involucró a la presidenta Dilma Rousseff, a su predecesor Lula da Silva y al vicepresidente Michel Temer.

Un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) aceptó de ese modo, ayer por la noche, incluir el pedido del fiscal Rodrigo Janot de incluir en el expediente de la operación "Lava Jato" (lavadero de autos) ciertos trechos de las declaraciones hechas por el senador Delcidio do Amaral, en el marco de un acuerdo de "delación premiada".

El juez también retiró el secreto de sumario sobre los mencionados, sin que ello signifique que el STF abrirá forzosamente una investigación sobre ellos, precisó la estatal Agencia Brasil. Según las confesiones de Amaral incluidas en los legajos, Rousseff "estaba perfectamente al tanto" del proceso de compra de una refinería en Pasadena (EE.UU.) que resultó ruinoso para la estatal petrolera Petrobras. Además, habría nombrado a un juez del STF con el objetivo de trabar las investigaciones de la Lava Jato, conducidas por el juez Sergio Moro.

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