LA CRISIS POLÍTICA EN ESPAÑA

La presión económica opera contra la secesión

España revisa a la baja proyección de crecimiento por la crisis en Cataluña; “esto no saldrá gratis”.

Barcelona: partidarios de que Cataluña siga siendo parte de España en una manifestación. Foto: Reuters
España podría bajar previsión de crecimiento por crisis catalana

Además de los actores políticos, la economía está jugando su partido en la crisis catalana, y hasta ahora todos los indicadores están operando en contra de una independencia unilateral.

Ayer viernes el ministro español de Economía, Luis de Guindos, aseguró que la crisis catalana no saldrá gratis, ya que obligará a situar "algo por debajo" del 2,6% las previsiones de crecimiento de España para 2018. "Este tipo de cuestiones tienen siempre impacto", afirmó De Guindos en el marco de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington.

Agregó que España va a tener una "tasa de crecimiento inferior" a la proyectada del 2,6%, "como consecuencia de la exigencia de prudencia que nos exige la situación de incertidumbre que ha generado Cataluña". Las previsiones de crecimiento de España son del 3,1% para 2017 y del 2,6% para 2018, aunque se revisarán en el nuevo presupuesto que presente la próxima semana ante la Comisión Europea en Bruselas.

El FMI mantuvo esta semana sus previsiones de crecimiento para España en el 3,1% este año y elevó levemente las de 2018 al 2,5%.

De Guindos destacó que "en el tercer trimestre los indicadores han sido buenos, la economía catalana estaba teniendo incluso un mejor comportamiento que la del resto de España". "A partir, lógicamente, de cuando se aprueban en el parlamento catalán las normas del referéndum y desconexión (en septiembre) es cuando se comienza a generar incertidumbre e inquietud en inversores", subrayó.

Esta situación llevó a un éxodo de empresas de Cataluña a otras regiones de España. Al menos 540 empresas han cambiado su sede de Cataluña desde el referéndum del 1° de octubre y de ellas, 533 se trasladaron entre los días 9 y 11, según datos del Colegio de Registradores de España.

Mientras el ministro hablaba en Washington, en Madrid la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, pedía al presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, que vuelva al orden constitucional.

El mayor número de salidas de empresas (212) se produjo el 9 de octubre, la víspera de que Puigdemont dijera en el Parlamento regional que asumía el "mandato del pueblo" catalán para que "Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república". Sin embargo, propuso "suspender los efectos de la declaración de independencia" para abrir la puerta al diálogo.

Las empresas optaron por el cambio de sede por el temor a la inseguridad jurídica que pudiera darse en Cataluña, que representa el 19% del PIB español. Ha sido el caso de bancos como CaixaBank y Sabadell, la energética Gas Natural Fenosa, el grupo editorial Planeta, Aguas de Barcelona y la concesionaria de autopistas Abertis.

La inmensa mayoría de las compañías que han abandonado Cataluña (501) tenían la sede social en Barcelona.

"Para volver a Cataluña has de estar absolutamente seguro de que no va a volver a repetirse alguna situación de inestabilidad política", explicó Juan Ignacio Sanz, un jurista de la escuela de empresariales Esade. Si irse es fácil, volver no lo es tanto: "Te vas en 24 horas y para volver tardas años".

"Si lo que ha ocurrido en las últimas semanas continúa, el gobierno catalán debería afrontar la realidad: las grandes empresas se están yendo, y eso es catastrófico para los ingresos fiscales catalanes", dijo Eric Dor, director de economía de la escuela de administración empresarial Ieseg, de París.

Los separatistas argumentan que Cataluña impulsa la economía de España pagando más impuestos de lo que recibe en financiación, y creen que romper con el país permitiría la prosperidad de la región.

Después de todo, es el primer destino turístico, una fuerza industrial y un líder en investigación y desarrollo, en publicación de libros y en nuevas tecnologías. Pero tiene una deuda de 76.700 millones de euros y no tiene acceso a los mercados financieros por la nota —nivel especulativo— de sus emisiones de deuda.

"Es inconcebible pensar que Rajoy va simplemente a perdonar esa deuda si se produjera la secesión de Cataluña de España", dijo Nathan Jones, un profesor experto en España de la Universidad británica Nottingham Trent.

La agencia de notación financiera Standard and Poors, que está estudiando rebajar las notas de las emisiones de deuda de Cataluña, dijo el jueves que la región se expone a una recesión si sigue el conflicto.

En tanto, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, dijo ayer viernes que no quería que Cataluña se convirtiera en un Estado independiente, ya que alentaría a otras regiones a hacer lo mismo, lo que haría "imposible" la UE.

"Atleti-Barça, un partido más".

Hoy sábado juegan Atlético de Madrid y el Barcelona. Es la primera visita del Barcelona a Madrid luego del referéndum del 1° de octubre. El DT azulgrana Ernesto Valverde buscó ayer bajar la pelota. "Vamos a ir a un campo donde habrá un ambiente espectacular, donde no hemos jugado todavía. No nos vamos a engañar, es un partido entre dos equipos que quieren ganar la Liga, será un ambiente fuerte, pero es un partido de fútbol, nada más", señaló sobre el duelo en el Wanda.

Radicales quieren la independencia ahora.

Las facciones más duras del separatismo presionaban ayer viernes al presidente de Cataluña Carles Puigdemont para que proclame ya una república independiente. El partido de extrema izquierda CUP, aliado clave de Puigdemont, le instó a levantar la suspensión de la declaración de independencia. "Solo a través de la proclamación de la República seremos capaces de respetar lo que la mayoría expresó en las urnas" en el referéndum del 1° de octubre, señaló este partido en una carta al presidente regional.

Puigdemont recibió el jueves una advertencia similar de la Asamblea Nacional Catalana, una asociación secesionista con un fuerte poder movilizador en las calles. "Ante la negativa del Estado español a cualquier propuesta de diálogo, ya no tiene ningún sentido mantener suspendida la declaración de independencia", señalaron en un comunicado.

Según el ejecutivo regional, en la consulta, prohibida por la Justicia, un 90% de los votantes apostaron por el sí a la independencia, y aunque solo participó un 43% de los habilitados, Puigdemont se comprometió a aplicar el resultado.

Sin embargo, el dirigente catalán pidió el martes ante el Parlamento regional la suspensión de los efectos de la independencia, a modo de "gesto" con el que propiciar una negociación con Madrid.

La maniobra choca con la posición del presidente español, Mariano Rajoy, que se opone de plano a cualquier tipo de mediación, y el miércoles envió un requerimiento al dirigente catalán para que clarifique si declaró o no la secesión.

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