CAMPAÑA ELECTORAL

La prensa, también blanco de los políticos franceses

Emulando a Trump, candidatos se quejan de “noticias falsas”

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La campaña presidencial transcurre en medio de denuncias de corrupción. Foto: AFP

Las críticas contra los medios de comunicación, amplificadas por las redes sociales, se multiplican en la campaña presidencial francesa, tanto entre los de la izquierda o la derecha del arco político, una estrategia que emula la del presidente estadounidense Donald Trump.

La candidata de extrema derecha Marine Le Pen protesta regularmente por el trato mediático que recibe. Las últimas semanas intensificó sus ataques contra los medios.

El domingo, en un mítin en Nantes, la candidata del Frente Nacional acusó a los periodistas de hacer campaña “de manera histérica a favor de su protegido”, el centrista Emmanuel Macron, criticando de paso al empresario Pierre Bergé, uno de los propietarios del diario Le Monde.

Del otro lado del arco político, el candidato de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, que ya en 2010 hablaba de una “profesión podrida”, asume su aversión a la prensa. El candidato del movimiento Francia Insumisa, que lanzó su canal en YouTube con miles de abonados para evitar a la “prensa tradicional”, acusó recientemente de “deslealtad” a la radio pública France Inter y a la AFP de publicar “dos falsos despachos” con respecto a sus posiciones sobre Siria.

En noviembre de 2016 criticó a los “pobres columnistas que se aferran a su tema como los mejillones a la roca”, nombrando a una periodista de Le Monde.

Para el historiador de la prensa, Patrick Eveno, “los ataques contra los periodistas no son nuevos: ya los había en los años 1930”, también los hubo de parte de los expresidentes Charles de Gaulle, Georges Pompidou o François Miterrand. Pero “la situación es mucho más violenta” observa. “Los políticos están cada vez menos considerados, los periodistas también, frente a la opinión pública unos responsabilizan a los otros y viceversa”.

Evitar problemas.

A principios de febrero, el candidato de la derecha François Fillon, envuelto en el caso de los presuntos empleos ficticios de su esposa, acusó a los medios de querer “lincharlo”.

Para Dominique Wolton, especialista en comunicación política, se está frente a la etapa, “ejemplificada por Trump”, en que los políticos “intentan crear una alianza con la opinión pública contra los medios”, en una forma de “revancha”.

En Estados Unidos, Donald Trump lanzó ataques contra los medios “deshonestos”, clasificando a algunos de “enemigos del pueblo”. Su administración vetó incluso la entrada a una reunión en la Casa Blanca a periodistas de CNN, New York Times y Politico.

Recientemente el vicepresidente del Frente Nacional, Florian Philippot, utilizó una fórmula del presidente estadounidense para acusar a la AFP de fake news (falsas informaciones) al respecto de una infografía sobre los programas de los candidatos. “La manera en que Trump desafía a la Justicia e insulta a los medios, con el fake news y todo el resto, suscita la emulación de Fillon y de Marine Le Pen”, observa el universitario Hervé Bras.

La directora de información de la AFP, Michèle Léridon, destaca que “desde la elección de Trump, la crítica, a veces el hostigamiento a los medios, se convirtió en una estrategia para algunos políticos”. “Utilizan el término fake news sobre informaciones exactas, pero que les disgustan. No respondemos a cada una para no participar en este partido de ping-pong virtual y malsano. Nuestra mejor respuesta es ser lo más rigurosos posible”, añadió.

Jérôme Fenoglio, director de Le Monde, subraya que “para dar la impresión de ser antisistema, lo más simple es atacar a los medios”, y que la novedad de la solicitación directa por los políticos “en blogs y en Twitter” crea entre los periodistas “un clima de tensión”.

Según un reciente sondeo Odoxa, los franceses dudan de la imparcialidad de los periodistas, pero 74% piensa que las críticas de los políticos son en la mayoría de los casos “una forma de evitar las preguntas que molestan”.

Un tuit dejará sin fueros a la ultraderechista Le Pen


Una comisión del Parlamento Europeo abrió ayer martes la vía para que la líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen pierda su inmunidad parlamentaria por las imágenes del Estado Islámico (EI) que difundió en la red social Twitter. La Fiscalía francesa abrió una investigación en diciembre de 2015 después de que la presidenta y candidata del Frente Nacional divulgara en su cuenta de Twitter imágenes de las atrocidades cometidas por el grupo yihadista, incluyendo una foto del cuerpo decapitado del periodista estadounidense James Foley. Los miembros de la comisión de los asuntos jurídicos del Parlamento Europeo votaron ayer martes a favor de suspender la inmunidad de Le Pen, como reclamaba la Justicia francesa. El Parlamento Europeo tiene que pronunciarse mañana jueves sobre el caso, pero normalmente las decisiones de la comisión son respaldadas por la asamblea.

El viernes, protegida por su inmunidad de eurodiputada, Le Pen se negó a acudir a una citación policial por un caso de presuntos empleos ficticios en el Parlamento Europeo. En las tres imágenes que difundió Le Pen en Twitter, bajo el título de “¡Esto es Dáesh!” (el acrónimo árabe del EI) se podía ver a un hombre con un uniforme naranja debajo de un tanque, un hombre vestido de la misma manera ardiendo en una jaula y el cuerpo de un hombre decapitado con la cabeza en su torso. El delito en consideración es “publicación de imágenes violentas”, que puede tener una pena de tres años de prisión y una multa de 75.000 euros (79.650 dólares).

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