SANTIAGO KOVADLOFF 

"Populismo es un profundo conservadurismo"

Filósofo, docente, miembro de la Academia Argentina de Letras.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Santiago Kovadloff. Foto: F. Ponzetto

—La conferencia que brindará el lunes en Montevideo lleva por título "Desafíos del presente". Empecemos por responder esa pregunta, ¿cuáles son estos desafíos?

—Creo que los desafíos del presente son el repertorio de problemas que ayudan a que nuestros países capitalicen sus fracasos. Las naciones progresan en la medida de que puedan diagnosticar qué los acerca más al siglo XIX y que al siglo XXI. En el caso particular de Argentina, es un país que ha privilegiado en su organización nacional la preeminencia de lo político sobre la ley. Por eso ha sido una nación con poca actitud para la renovación de sus problemas, y con mucha actitud para la repetición de sus problemas.

—¿En qué se refleja esa repetición de problemas?

—Argentina y nuestros países latinoamericanos han desplegado de forma asincrónica su actitud para la capacitación tecnológica, y su ineptitud para la organización constitucional. O sea, son países donde ha tenido lugar la capacitación profesional, como por ejemplo en Brasil y Argentina en órdenes relativamente modernos, pero no son países que hayan inscripto el conocimiento alcanzado en esas áreas dentro de un marco jurídico nacional que permita compatibilizar la capacitación profesional con la consolidación nacional. Es así como nosotros tenemos individualidades notables, pero no tenemos realmente una organización nacional que nos permita en el plano político ser países previsibles y jurídicamente consolidados. Por educación no conviene entender la mera capacitación o idoneidad profesional en un área o en otra, sino la convergencia entre lo que podríamos llamar la actitud que permite una sólida profesionalización, con la conciencia cívica que debe servirle de respaldo para evitar, entre otros problemas, por ejemplo, que buscando capacitación profesional mucha de nuestra gente se vaya al exterior y no regresen a nuestros países precisamente porque la conciencia cívica no se ha desplegado en ellos. Podemos decir que la educación no atiende necesariamente a los más grandes desafíos que presentan nuestros países, sino que se disocia, se fragmenta, se enajena.

—Ese concepto de "lo político sobre la ley" que manejó al principio, ¿usted lo ve generalizado en toda la región? ¿Es algo nuevo o lo venimos arrastrando desde hace tiempo?

—Yo creo que es una deuda que tenemos con nuestras naciones desde el siglo XIX. Por ejemplo, el caso de Argentina, y creo que vale también en parte para Uruguay, son países que han desarrollado en forma simultánea la lucha por la emancipación nacional y la guerra civil. Es decir, son países donde la integración y la convergencia en un proyecto de nación se ha visto permanentemente expuesta a la preponderancia de la mentalidad caudillesca. Entonces, no podemos decir que somos naciones que enfrentan estos problemas ahora, sino que arrastramos irresuelta la inscripción en la vida constitucional desde hace mucho tiempo. Y mientras no lo superemos, estaremos mucho más cerca de la deuda con el pasado y el futuro, y no solo de la deuda con el futuro.

—La "mentalidad caudillesca" de la que habla, ¿es comparable con el fenómeno del populismo?

—Sí, yo diría que el populismo es la reconfiguración de la sensibilidad caudillesca por tres razones. La primera tiene que ver con la fagocitación de la estructura de la institucionalidad republicana con tres poderes, a la sujeción a un solo poder que es el Poder Ejecutivo, que devora las funciones de los otros dos (Legislativo y Judicial) supeditándolos a sus necesidades. El segundo punto, es que la concepción del Estado como expresión de un poder partidario viene a reemplazar la idea de que el Estado debe ser una instancia de mediación entre los intereses sectoriales, y aún partidarios. Y el tercer punto que me parece fundamental, es que el discurso caudillesco al igual que el discurso populista, son discursos donde lo que prepondera no es la política entendida como búsqueda de consensos, sino la política entendida como un monólogo autoritario de corte verticalista que intenta imponer su palabra no por la vía del consenso, sino por la vía del sometimiento y la sujeción.

—¿Ideológicamente, los populismos se expresan más en la izquierda o en la derecha?

—En el orden continental, el populismo asume la forma de un progresismo o de una izquierda aparente. Pero como en realidad el populismo es simple expresión de un profundo conservadurismo, en esa medida es la expresión del pensamiento de la peor derecha. No de la derecha democrática, sino de la derecha autoritaria.

"DESAFÍOS AL PRESENTE"

El próximo lunes 29 la fundación Tzedaká realizará un encuentro entre el expresidente Julio María Sanguinetti y el filósofo argentino Santiago Kovadloff. “Desafíos del presente: dos mentes brillantes, un encuentro imperdible”, donde conversarán sobre la realidad política y cultural. El encuentro será a la hora 19 en el Hotel Sheraton.

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