Un exgerente de la empresa reveló que desvió US$ 431: hacia las arcas del PT

Petrobras en las arcas del PT

El esquema de corrupción que operaba en el seno de la empresa petrolera Petrobras desvió 431 millones de dólares de los contratos más importantes de la estatal brasileña para el gobernante Partido de los Trabajadores y directivos de la petrolera, según la contabilidad de un exgerente.

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Investigación judicial revela un millonario desvío de fondos. Foto: AFP

El diario Folha de São Paulo publicó ayer meticulosos registros de Pedro Barusco, exgerente de ingeniería de Petrobras que colabora con la Justicia a cambio de beneficios penales, en el cual muestra que 1,3% de los 89 mayores contratos firmados por Petrobras entre mayo de 2004 y febrero de 2011 se cobraron en concepto de sobornos.

Aquellos contratos movieron casi 35.000 millones de dólares al cambio actual, de los que 431 fueron desviados.

Las arcas del PT.

El mayor beneficiado habría sido el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) con 164 millones de dólares, mientras que el resto se repartió entre el exdirector de Abastecimiento Paulo Roberto Costa, el de Servicios, Renato Duque, y el propio Barusco, quien se comprometió con la Justicia a devolver casi 100 millones de dólares.

Más de 11 meses después del inicio de la denominada Operación Lava Jato (Lavado Rápido) de la Policía Federal, 39 personas están detenidas, la mayoría altos ejecutivos de empresas constructoras, involucradas en un esquema de sobornos a jerarcas de Petrobras e intermediarios a cambio de contratos.

Las autoridades estiman que el esquema de corrupción podría haber movido 4.000 millones de dólares en una década.

La prensa brasileña había divulgado el jueves pasado parte de la declaración a la justicia del exgerente, que derivó en la detención durante unas horas del tesorero del PT, João Vaccari Neto, para declarar ante la Policía.

Barusco acusó al partido de la presidenta Dilma Rousseff de haber recibido entre 150 y 200 millones de dólares entre 2003 y 2013 a través de los 90 mayores contratos de la petrolera, y aseguró que Vaccari había tenido "participación" en ese desvío.

Tanto el PT como uno de sus fundadores, el expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva, desmintieron enérgicamente que el partido que gobierna en Brasil hace más de 12 años haya recibido cualquier tipo de donación ilegal y mostraron su "indignación" por la detención de Vaccari.

Barusco también apuntó en su testimonio a Mario Goes como uno de los operadores de esta red de corrupción. Fugitivo de la Justicia, Goes se entregó finalmente a la Policía este domingo.

En medio de una gran tensión política, esta semana renunció la presidenta de Petrobras, Graça Foster, sustituida por un banquero cercano a Rousseff y sin experiencia en petróleo.

Cumpleaños.

El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil celebró el viernes en la ciudad de Belo Horizonte sus 35 años de fundación con una fiesta política que tuvo como protagonistas a la mandataria Dilma Rousseff, a su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva y al presidente uruguayo, José Mujica.

La fiesta del PT se transformó también en un acto de desagravio a favor del tesorero del movimiento político, João Vaccari Neto, detenido por la Policía Federal a declarar.

En un eufórico discurso ante unos 2.000 militantes, Rousseff señaló que el PT tiene "fuerza para vencer el oportunismo y el golpismo disimulado" y aseguró que mantendrá "sin transigir un solo momento", el compromiso con el respeto del dinero público y la autonomía de las autoridades investigadoras.

"Tenemos que tener orgullo de Petrobras. No podemos aceptar que intenten convertir a Petrobras en una vergüenza de Brasil", aseveró Rousseff, quien defendió la importancia "estratégica" de la compañía, que enfrenta un gigantesco escándalo de corrupción.

La mandataria fue la encargada de clausurar la fiesta y resaltó en su pronunciamiento la "identificación" del PT con los "movimientos populares, con los sindicatos, con los intelectuales, con las iglesias, con los que lucharon contra la dictadura (1964-1985) y con los empresarios progresistas del país".

La jefa de Estado brasileña defendió también la "prioridad" que tiene la educación en su gestión y los "ajustes necesarios" que está haciendo su gobierno para garantizar los "avances sociales y económicos", con un "reequilibrio fiscal".

Lamentó, de otro lado, que Brasil pasa "por una de las peores sequías de los últimos años", una situación que tiene al país en una grave crisis hídrica en la región sudeste, la más rica y poblada, que provocó un "impacto de choque" en el precio de los alimentos y el precio de la energía. Precisamente, la sequía golpea a uno de los estados más poblados del país, el de San Pablo.

Antes de Rousseff, su antecesor y mentor político, Lula, fue más directo contra la oposición y señaló que "los golpistas van a presentar cuentas a la historia" y criticó a la prensa por "criminalizar sin importar si es verdad o no" al partido por la forma de abordar los escándalos de corrupción.

Lula se declaró "indignado" por la actitud de la Policía Federal de sacar el jueves pasado de su casa al tesorero del PT y llevarlo a declarar a una comisaría de San Pablo, sin haberlo notificado judicialmente antes para presentarse a las autoridades.

Uno de los momentos más aplaudidos y ovacionados de la noche fue cuando Mujica, invitado de honor en la ceremonia, se pronunció ante la militancia del cumpleañero PT.

El aniversario, empero, quedó empañado en las últimas horas por las recientes revelaciones que van directo al corazón del partido gobernante.

Un hombre de extrema confianza

El banquero Aldemir Bendine, nombrado como nuevo presidente de la petrolera estatal brasileña Petrobras, asume una empresa sumida en su más grave crisis. Bendine, era el director del también estatal Banco do Brasil desde 2009, fue recomendado para comandar el mayor banco público por el entonces presidente Lula da Silva. Es apuntado como un ejecutivo muy próximo a Dilma Rousseff.

Se desplomó la popularidad de Dilma Rousseff

La popularidad de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, cayó del 42 % al 23 % este mes, un 19 %, según una encuesta divulgada ayer por la firma Datafolha, en medio de la crisis de la petrolera estatal Petrobras y el empeoramiento de las expectativas económicas del país.

Según el sondeo realizado por Datafolha entre el martes y el jueves, mientras que el 23 % de los brasileños evalúa positivamente a la jefe de Estado, un 33 % lo considera regular y el 44 % malo o pésimo. Los porcentajes contrastan con los captados por la misma firma encuestadora el pasado diciembre, un mes antes de que la presidenta asumiera su segundo mandato tras ganar las elecciones del pasado octubre en una ajustada segunda vuelta.

En diciembre, el 42 % de los entrevistados evaluaba positivamente a la jefa del Estado, el 33 % de manera regular y el 20 % la desaprobaba.

De acuerdo con el diario Folha de São Paulo, se trata de la peor evaluación del gobierno de Rousseff y la más baja otorgada a un presidente de Brasil desde Fernando Henrique Cardoso en diciembre de 1999, con un 46 % de valoración negativa. El sondeo fue realizado esta semana, cuando la crisis de Petrobras se agravó con la detención temporal del tesorero del PT.

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